Por José Levy, CNN

Jerusalén (CNN) - El aislamiento creciente de Siria en el propio Medio Oriente quedó aun más evidente en unas declaraciones del rey de Jordania, Abdallah II, a la BBC en las que pidió la renuncia del presidente de Siria, Bashar el Assad.

“Si se tratara de mí, yo dimitiría y me aseguraría que aquel que me suceda pueda cambiar el status quo actual”, dijo al canal británico el dirigente de uno de los vecinos principales de Siria.

Otro vecino y otrora aliado, Turquía, también adoptó una postura enérgica. Su canciller, Ahmat Davotuglu, aseguró que su país ya no confía en el régimen de Assad e incluso comenzó reuniones con miembros destacados de una oposición que cuenta con el territorio turco como base de acción organizativa.

Esto se suma a la decisión sorprendente y significativa el sábado de la Liga Arabe de suspender la participación de Siria. En total 18 de sus 22 miembros votaron a favor, solo el Líbano y Yemen se opusieron, Iraq se abstuvo y la propia Siria no participó.

La suspensión no es inmediata, sino que entrará en vigor el miércoles, día en el que se realizará en Rabat, Marruecos. una sesión extraordinaria de cancilleres de este organismo donde podrían adoptarse medidas adicionales destinadas a intentar “proteger a la población siria”.

A pesar de una retórica anterior similar, en Damasco no creen que algo así pueda llevar a una situación como la de Libia, país que tras otra resolución parecida de este organismo pan árabe fue objeto de medidas militares enérgicas por parte de la comunidad internacional.

“Tanto Rusia como China impedirían una resolución contraria a nosotros en el Consejo de Seguridad de la ONU”, afirmó en una rueda de prensa en Damasco el canciller Walid Mualem, quien calificó la decisión de “peligrosa”.

Además, en esa capital hablan de una resolución “ilegal” e “inconstitucional” pues no fue adoptada ni por los lideres de los países, ni por unanimidad. Es por esto que llamó a una cumbre del organismo, propuesta que no tuvo ningún eco.

En las calles de Damasco hubo el domingo una manifestación masiva de apoyo al régimen. Si bien los opositores a Assad aseguran que los participantes llegaron obligados por las autoridades, decenas de miles de personas se concentraron para denunciar lo que afirman es una conspiración internacional para inmiscuirse en los asuntos internos de su país.

Asimismo en la capital, en Alepo y en Latakía hubo este fin de semana pasado ataques a representaciones diplomáticas de Arabia Saudita, Qatar, Francia y Turquía, algo que desencadenó enérgicas protestas internacionales y obligó al gobierno a que pedir disculpas y afirmar que algo así no volverá a ocurrir.

Paralelamente, sigue la violencia. El domingo se informó de al menos 30 muertes, la mayoría en las ciudades de Homs y Hama, algo que hace que se hable de más de 200 muertes desde comienzos de mes, cuando la Liga Árabe formuló su plan de paz para terminar con el conflicto.

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