El policía colombiano Luis Alberto Erazo, único sobreviviente de la masacre de las FARC en la que murieron cuatro personas, relató cómo salvó su vida mientras que a sus “compañeros los mataron a mansalva y sobre seguro".

Erazo se mostró convencido de que la Fuerza Pública perseguirá a Timochenko, el nuevo líder de la guerrilla, "hasta el infierno".

“Estaba doblando una toalla y escuché un disparo a 30 metros y se viene la granizada de disparos y luego vienen los disparos en la cara y en el cuello. Lo único que se me ocurrió es irme al monte y se me pegaron dos guerrilleros y luego los perdí”, relató Erazo en entrevista con la emisora colombiana Caracol Radio, la primera desde que este sábado fue encontrado con vida.

El agente aseguró que el Ejército no llegó al lugar, sino que fue el guardia de la guerrilla el que disparó a los secuestrados. “Son unos mentirosos. En días anteriores el comandante Arturo nos dijo que, ante disparos, no debíamos correr hacia afuera sino hacia adentro, para que ellos nos protegieran”, dijo Erazo. “Se me olvidó la consigna. Y yo corro y mis compañeros sí lo hacen hacia adentro. Eso fue lo que a mí se me olvidó y mis compañeros se fueron hacia allá y los asesinaron”.

El sobreviviente estuvo escondido un tiempo y después caminó mes y medio por la selva con el cuello ensangrentado hasta que recurrió a unos uniformados con los que se cruzó.

Erazo y sus compañeros asesinados llegaron al campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al que habían llegado un día antes de la matanza y en el que 42 guerrilleros los custodiaban. Tras el asesinato de los policías Edgar Yesid Duarte Valero, Elkin Hernández Rivas y Álvaro Moreno; además del sargento mayor del Ejército, José Libio Martínez —en cautiverio desde hacía casi 14 años—, las FARC persiguieron a Erazo e intentaron matarlo, pero logró escapar.

El sobreviviente recibe atención en el Hospital de la Policía de Bogotá, adonde fue trasladado el domingo desde el sureño departamento de Caquetá.

Erazo aseguró que los guerrilleros de las FARC los trataron con amabilidad. "En unas épocas se ponían murrietas (enfadados), otras de buen genio, lo soltaban a uno en el día y encadenaban de seis de la tarde a seis de la mañana y permitían la calistenia (gimnasia) para que cuando llegue la caminata no lo cojan los calambres", relató sobre su largo cautiverio.

También dijo que no tiene información sobre el paradero del nuevo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, Timochenko, pero dejó claro que "donde esté le va a caer la Fuerza Pública. La Fuerza Pública llega hasta el infierno, lo van a traer, lo van a dar de baja", aseguró.

Sobre la muerte en un operativo del máximo líder de las FARC y el principal ideólogo, Alfonso Cano, Erazo dijo que los guerrilleros la recibieron como un acto de guerra e incluso manifestaron que “uno se va y otro llega” y que ante los comandantes guerrilleros el hecho no tuvo trascendencia.