El rediseño de Twitter benefició a ¿Twitter? No, a los desarrolladores de aplicaciones
Los desarrolladores de Tweetbot vieron sus ventas multiplicadas por 10 luego de la actualiazación de Twitter.

(CNN) – El rediseño de Twitter estuvo pensado para simplificar sus herramientas y hacerlo más accesible a los nuevos “tuiteros”. Pero tuvo unas consecuencias no esperadas.

Los desarrolladores independientes de aplicaciones que se unen a la red de Twitter, dicen que tuvieron más descargas de las aplicaciones y por lo tanto más ingresos desde el lanzamiento la semana pasada de Twitter 4.0.

Cuando los adictos a las redes sociales tuvieron en sus manos la nueva versión, los cambios no gustaron; especialmente la pérdida de ciertas características en la aplicación móvil de Twitter y en la lengüeta de los mensajes privados, que se escondió en otro menú.

Por ello miles se fueron volando a los negocios de aplicaciones para bajar aquella que se pareciera a la versión anterior de Twitter. Algunas de las más populares cuestan unos pocos dólares, al contrario de la que provee Twitter que es gratuita.

Tweetbot, una aplicación para el iPhone, duplicó sus ingresos luego del rediseño de Twitter, dijo Paul Haddad, cofundador de Tapbot la compañía que lo diseña. Cuando rebajaron el precio de Tweetbot a la mitad, el viernes pasado, a 99 centavos de dólar, los ingresos se multiplicaron por 10, dijo Haddad.

Las empresas que se dedican a verificar en forma independiente la cantidad de descargas de aplicaciones, corroboraron que Tweetbot  y otras aplicaciones tuvieron grandes ganancias.

“El boca a boca funciona muy bien en Twitter”, escribió Haddad en un correo electrónico.

Quienes están detrás de Twitterrific, otra aplicación, vieron una escalada luego de los cambios de Twitter, que contunuó durante esta semana dijo Craig Hockenberry, a cargo de Iconfactory otra empresa que desarrolla aplicaciones. El efecto –dice- es común pero dura poco, después de un cambio mayor en Twitter.

Twitterrific, que ofrece una version gratuita con publicidad o una versión más completa por 4,99 dólares, tuvo una experiencia similar en marzo. Fue cuando Twitter renovó su aplicación para iPhone, con una barra llamada “quick bar”, dice Hockenberry. Los criticos rebautizaron a esta barra, como la barra de Dick ("Dick bar" en inglés) luego que el CEO Dick Costolo la agregara en una cinta constante que mostraba las tendencias (#TT) y avisos publicitarios. En menos de un mes, Twitter sacaba la barra de circulación.

“Por favor dejen de quejarse de la nueva aplicación de Twitter -Haddad escribió en su cuenta de Tapbot Twitter la semana pasada-, podrían volver a lo viejo y realmente estoy disfrutando el incremento en las ventas”.

Inclusive una aplicación relativamente nueva, la Twittelator Neue, tuvo su momento de atención. Esta aplicación, que cuesta 1,99 dólares, triplicó sus descargas en una semana desde la salida de Twitter 4.0.

“Definitivamente vimos un incremento desde la actualización de Twitter. Cambios como éstos suelen ser polarizantes, y llevan a las audiencias como imanes hacia otras aplicaciones más nuevas,” dice el desarrollador de Twitterlator, Ollie Wagner, en un correo electrónico.

Durante el fiasco de la “quick bar” en marzo, Twitter comenzó a desalentar a los desarrolladores de apps. Ryan Sarver, el líder del grupo que lleva las relaciones con los otros desarrolladores para el microblog, escribió un memo a sus socios diciendo que no deberían desarrollar software que reproduzcan las funciones de la aplicación de Twitter. "Tenemos que acercarnos a un mundo menos fragmentado, donde los usuarios puedan experimentar Twitter en forma más consistente”, escribió Sarver. “Esto ya está sucediendo –la participación de mercado de las aplicaciones que no pertenecen ni son operadas por Twitter- se ha reducido.”

Pero la realidad muestra que este número sigue creciendo ligeramente. Lo que no queda claro si la postura de Twitter cambió. Una vocera de la empresa no quizo hacer comentarios al respecto y Sarver tampoco respondió a los pedidos de CNN para saber su opinión.