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México

Cárteles mexicanos atacan a policías en Juárez para forzar la renuncia de su jefe

Por cnninvitationsaccount, CNN en Español

Por Rafael Romo, CNN

(CNN) — Julián Juárez Baena, un policía de Ciudad Juárez, terminó su jornada poco después de las 9 de la mañana y tomó el camino a su casa. Pero el oficial de 35 años nunca llegó a su destino. En un cruce cercano a su hogar fue emboscado y asesinado a tiros.

Los investigadores encontraron 34 casquillos de bala en la escena. Juárez fue hallado boca abajo con varias heridas de bala en su cabeza, su pecho y el lado izquierdo de su cuerpo.

En esta ocasión, el blanco no solo era un oficial de policía, sino el último de los ocho miembros de la corporación policial asesinado en dos semanas en esta ciudad.

En los días previos a su muerte, varios mensajes donde se amenazaba con matar diariamente a un agente, hasta que el jefe de la Policía, Julián Leyzaola, renunciara, aparecieron en la ciudad. Algunos mensajes indicaban que Leyzaola atacaba solamente a un cártel del narcotráfico, mientras que los grupos rivales andaban libres.

Leyzaola, un exoficial militar que lleva menos de un año en el puesto, ha dicho que no renunciará.

«Tenemos que enseñarles (a los criminales) que no pueden estar por encima de la ley o de la autoridad. Son criminales y deben de ser aislados, aislados en la cárcel o enterrados en el cementerio. No pueden seguir intimidando y secuestrando a la gente», dijo Leyzaola un día después de la muerte de Julián Juárez.

Las muertes de policías han impactado a la corporación de 2,500 elementos y han forzado a las autoridades a tomar medidas sin precedentes. El alcalde de esta ciudad ubicada al norte de México, Héctor Murguía Lardizábal, tomó la decisión de albergar temporalmente en hoteles a la mayor parte de la fuerza policial, con protección durante las 24 horas. La Policía cuida a sus policías.

«Tenía que responder a la realidad», dijo Murguía. «También decidí que se permitiera a los oficiales de policía conservar sus armas de cargo cuando su turno terminara. Decidimos enviarlos a los cuarteles luego de las ocho muertes. Necesitábamos hacer algo al respecto».

Los atentados contra policías no han cesado. Un tiroteo entre agentes y sus agresores este lunes pasado dejó a tres de los atacantes muertos y otras tres detenciones. Los hombres trataron de agredir a los policías cuando estos cargaban gasolina. Tres policías sufrieron heridas menores en el enfrentamiento.

Las autoridades encontraron dos rifles de alto poder, dos pistolas y una granada de fragmentación en la camioneta en la que viajaban los criminales.

El alcalde Murguía ha asumido una actitud contundente en medio de la crisis. Al responder a un reportero sobre las ocho recientes muertes de policías, se mostró impaciente. «Sería estúpidamente inocente no esperar ataques letales en una guerra abierta contra el crimen organizado», dijo.

«¿Qué quieren que hagamos? ¿Quieren que enviemos mensajes a los criminales pidiéndoles por favor que bajen sus (rifles) AK47 y dejen de cometer crímenes?», cuestionó el funcionario local.

Hace tres años, los grupos de la delincuencia usaron exitosamente la misma táctica para forzar la renuncia del jefe de la Policía de Ciudad Juárez. Roberto Orduña Cruz dimitió después de que su asistente policial en jefe, Sacramento Pérez, y dos de sus guardaespaldas, fueron asesinados en una emboscada.

Antes del incidente, ocurrido en febrero de 2009, mensajes anónimos aparecieron por toda la ciudad para advertir que si Orduña no renunciaba a la jefatura de policía, un policía iba a ser asesinado cada 48 horas.

Al menos un número respalda al actual titular de la Policía en Ciudad Juárez al hablar de seguridad. Las muertes violentas en el municipio disminuyeron al menos 40% el año pasado, en comparación con 2010. En 2011 hubo 1,933 homicidios, comparados con los 3,117 de 2010, una reducción récord para la ciudad considerada como la más violenta de México.

Julián Leyzaola asegura que el problema aún no acaba. El exoficial de policía en Tijuana comparte el mérito de la disminución de violencia en esa ciudad del norte de Baja California y asegura que su meta es lograr lo mismo en Ciudad Juárez.