KABUL, Afganistán (CNN) — Las violentas protestas en Afganistán dejaron al menos cinco muertos y varias decenas de heridos este miércoles, en el segundo día de manifestaciones por la quema de copias del Corán.

La policía mató a cuatro personas y dejó heridas a otras 10 durante las protestas en la provincia de Parwan, dijo Abdul Wassi Sayedkhili, un funcionario del consejo provincial.

Funcionarios de salud dijeron que una quinta persona en el oeste de Nangarhar.

La Embajada de Estados Unidos en Kabul cerró y su personal fue protegido por razones de seguridad, durante el segundo día de protestas. La sede diplomática pidió a los estadounidenses evitar acercarse al aeropuerto internacional tras las violentas manifestaciones.

En Kabul, entre 400 y 500 personas se manifestaron, incluyendo estudiantes universitarios, que marcharon al edificio del parlamento, informó la policía.

En Jalalabad, la capital de la provincia de Nangarhar, cientos gritaban “abajo Estados Unidos”, mientras algunos grupos se reunieron cerca del aeropuerto local.

Estados Unidos advirtió en un mensaje que es posible que se realicen más protestas en los próximos días y agregó que “manifestaciones anteriores en Afganistán han escalado en ataques violentos contra blancos occidentales”.

Las copias del Corán eran parte del material religioso que fue retirado de una biblioteca en un centro de detención en el aeródromo de Bagram, dijo un oficial militar.

“Al parecer esos documentos eran usados para facilitar la comunicación entre extremistas”, aseguró un funcionario militar. “Además, algunos de los documentos eran extremistas por sí mismos, y aparentemente fueron escritos fuera de Afganistán”, dijo.

El escándalo hizo que el general Johh Allen, comandante de las Fuerzas Internacionales de Asistencia de Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) emitiera un comunicado en el que aseguró que “todas las fuerzas de la coalición de Afganistán tomarán un curso sobre el manejo adecuado de materiales religiosos a más tardar el 3 de marzo”. El entrenamiento incluirá “la identificación de materiales religiosos, su significado, manejo y almacenamiento correcto”.

"No fue una decisión tomada porque fuera material religioso”, argumentó Allen. “No fue una decisión que haya sido tomada con respecto a la fe del Islam. Fue un error. Cuando nos dimos cuenta, lo detuvimos de inmediato e intervenimos”.

Las autoridades militares interrogaron a algunos soldados, pero no han detenido a nadie, dijo un funcionario de la coalición.

Pero las palabras de Allen no fueron suficientes para calmar la indignación de los afganos que se reunieron afuera de la base de Bagram este martes, gritando “muerte a Estados Unidos, muerte al gobierno de Afganistán, viva el Islam”.

El subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, también se disculpó con el presidente Hamid Karzai durante una reunión en el palacio presidencial.

En tanto, surgieron fotografías que presuntamente muestran las copias del Corán dañadas. Un fotógrafo de Agence France-Presse dijo que los afganos que trabajan dentro del aeródromo le dijeron que obtuvieron las copias del Corán de dicho sitio.

Los musulmanes consideran el Corán como la palabra de Dios, por lo que muchos ni siquiera lo tocan sin antes haber llevado a cabo el ritual de ablución, es decir el lavado de manos. Profanar el libro, haciendo algo como quemarlo, es considerado una afrenta imperdonable, un acto de intolerancia.

En el 2011, cuando el controvertido pastor de Florida, Terry Jones presidió lo que él llamó un juicio al Corán y quemó una copia, miles de afganos tomaron las calles.