¿Qué significa para EE.UU. el término "blindar la frontera"?

Por LZ Granderson*

Michigan (CNN) — Si acaso estás pensando ver el debate del Partido Republicano este miércoles, permíteme guiarte un poco, para que no te pierdas.

Primero, cuando escuches que los candidatos hablan de creadores de trabajos, quieren decir gente rica o el tipo que se está llevando toda mi lana.

Cuando alguien hable de valores familiares eso es para recordarle a la audiencia que no están de acuerdo con la homosexualidad; libertad de religión en realidad significa cristianismo, y no será un verdadero debate del Partido Republicano hasta que un candidato ataque a los medios liberales por hacerles preguntas que temen contestar.

Ahora bien, habrá muchas otras palabras en las que habrá que poner atención, y lanzarán muchas indirectas durante el debate, pero como va a ser en Arizona, lo más probable es que la frase más popular sea asegurar la frontera.

Debemos asegurar la frontera.

Los candidatos argumentarán que es un tema de seguridad nacional. Que no sólo nos debemos de preocupar por los inmigrantes amistosos que vienen buscando trabajo, sino también por los terroristas, capos de las drogas y otros criminales que pretenden pasar por nuestra porosa frontera; dirán que en caso de ser electos presidentes, construirían muros y desplegarían a las tropas para preservar la seguridad de nuestro país.

Newt Gingrich prometió poner una barda doble en toda la frontera del sur, puntualizando que "los Estados Unidos deben de controlar su frontera. Es de suma importancia para la seguridad nacional".

Ron Paul dijo que "si me eligen presidente, utilizaría muchos de los recursos que gastamos en jugar a ser la policía del mundo para controlar nuestra frontera del sur".

Les aplaudirán a todos, y todo sonará muy bien… hasta que te des cuenta de que una frontera segura tiene el mismo significado que la frase mantener a los mexicanos afuera.

Pero oh no, aquí viene otra vez este chico negro con su discurso sobre racismo.

Pues sí, ese soy yo, señalando que siempre ignoramos la frontera de Canadá, a pesar de que es más de dos veces mayor que la mexicana y tiene menos del 1% de seguridad, de acuerdo con la Oficina de Contraloría General del Gobierno.

Y sin embargo, la atención que recibe la frontera del norte es minúscula comparada con todos los recursos que colocamos en la del sur. Definitivamente, hay muchas razones para preocuparnos seriamente por nuestra seguridad a lo largo de la frontera con México, pero de acuerdo con nuestra propia inteligencia, México no debería de ser nuestra única preocupación.

Uno pensaría que los candidatos que dicen estar muy preocupados por nuestra seguridad recordarían que apenas hace cuatro años el Secretario de Seguridad del Presidente Bush, Michael Chertoff, dijo que les tenía más miedo a los terroristas que entraban por Canadá que a los que entraban por México, y que su departamento había arrestado más personas conectadas a Al Qaeda y a Hezbollah que trataban de entrar por el norte que las que trataban de entrar por el sur.

No digo esto con la intención de apoyar la idea de que los terroristas del 11 de septiembre entraron al país por Canadá, o para difamar a nuestros vecinos del norte, sino para hacer notar que el discurso de los candidatos del Partido Republicano acerca del aseguramiento de las fronteras no es como lo pintan.

Por ejemplo, ¿sabías que desde el 2007 y hasta el 2009 hay reportes que demuestran que la cantidad de marihuana confiscada en la frontera canadiense subió un 22% y que las agencias de seguridad nacional han registrado un gran aumento en el tráfico de drogas más peligrosas como heroína, cocaína y éxtasis? Sí, hay túneles de drogas a lo largo de la frontera del sur, pero la Drug Enforcement Administration (DEA, por sus siglas en inglés) también encontró un narco-túnel que iba de una cabaña en Canadá a una casa en el estado de Washington.

Sabemos que en el 2011, un estimado de 350,000 personas fueron detenidas al tratar de cruzar por México. También sabemos que esos 447,731 arrestos que se lograron en 2010 fueron menores que la cifra registrada en el año 2000: 1,643,679.

Pero de lo que no tenemos idea es de la cantidad de indocumentados que quieren pasar por Canadá, porque menos del 1% de esa frontera, que es más grande que la del sur, es segura. En cambio, la Secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano dijo que la seguridad en la frontera con México está mejor que nunca y añade que, "es claro, desde cualquier punto de vista, que éste acercamiento está funcionando". A pesar de todo, a juzgar por el tono de lo hablado sobre asuntos de inmigración en esta campaña, a ninguno de los aspirantes que debatirán en Arizona parece importarles alguno de estos asuntos.

¿Por qué?

El año pasado un grupo de senadores tuvieron que pedirle a la Administración de Obama ayuda militar para atrapar a unos narcotraficantes que estaban utilizando aviones que volaban bajo para traer su mercancía de Canadá a los Estados Unidos. Sí, diez años después del 9/11, todavía tenemos aeronaves sin detectar cruzando la frontera, porque no es la frontera a la que le tememos...

¿Saben?, toda esta discusión sobre inmigración sería más productiva si los que la dirigen fueran más honestos y dejaran de actuar como si sólo se tratara de un asunto de seguridad nacional. Y sí, en parte lo es, pero otro asunto igualmente importantes es que, para el año 2040, la mayoría de la gente en este país no va a ser de raza blanca, y esto le da mucho miedo a mucha gente, principalmente a los blancos. La idea es que si el país puede deportar a los ilegales mexicanos que ya están aquí y frenar a los que van a venir, probablemente esa tendencia bajará o incluso desaparecerá.

Ese sentimiento que está en el corazón mismo de las leyes que retratan el racismo empezó en Arizona y también es la base de toda la conversación de inmigración ilegal. Es un intento tonto para hablar de racismo sin hablar de racismo y para no parecer racista.

Pero el diálogo es transparente porque si en realidad fuera acerca de asegurar la frontera, los hechos sugerirían que Canadá sería una gran parte de la conversación y no sólo un tema que se pueda dejar para después.

*Nota del Editor: LZ Granderson, quien escribe una columna para CNN.com, fue nombrado Periodista del Año por la Asociación Nacional de Periodistas Gay y Lesbianas, y en el 2011 fue finalista para el Premio de Periodismo en Línea. Es redactor principal y columnista dela Revista de ESPN y de ESPN.com, y en el 2009 ganó el premio por periodismo en línea que otorga la Gay and Lesbian Alliance Against Defamation. Síguelo en Twitter en @locs_n_laughs