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Fútbol

El racismo en el fútbol “no es negro y blanco”

Por CNN en Español

(CNN) — “La carta decía que cuando corriera por el túnel me tirarían ácido en la cara. Estaba pasmado y quizá nunca me había movido en un campo de fútbol tanto y tan rápido en toda mi vida”.

Clyde Best fue el primer jugador negro en la era moderna en establecerse en la primera división inglesa. La reacción de los aficionados en las canchas hace más de 40 años fue exagerada, ante la oposición a que los inmigrantes desembarcaran en las costas de Gran Bretaña.

Incidentes recientes demuestran que el racismo aún existe en el fútbol, a pesar de la multiculturalidad actual. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, dijo el año pasado que éste no representa un problema, pero se equivocó.

En particular, Inglaterra lidia con la controversia por dos jugadores de alto perfil, mientras que aficionados han sido arrestados por insultos racistas hacia futbolistas.

La tensión racial comenzó a crecer en Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los inmigrantes empezaron a llegar al país desde las colonias del Imperio Británico.

El número de personas en Inglaterra que no eran blancas pasó de solo unas miles en 1945 a 1.45 millones en 1970. Tan solo dos años antes, el político conservador Enoch Powell advirtió sobre los “ríos de sangre” por la inmigración creciente.

También en 1968, Best llegó de su natal Bermuda a jugar para el club West Ham United en Londres. “Las personas no estaban acostumbradas a ver a gente de color jugar en el campo en esos días. Siempre me enseñaron que no jugaba para mí, sino para las personas que vienen después de ti, y eso es lo que me motivó a seguir”, dijo Best a CNN.

Definiendo un país

La persistencia de Best para enfrentar las cartas de odio y los insultos de los aficionados —algunos fanáticos de su equipo— ayudó a abrir el camino a Viv Anderson, el primer jugador negro de Inglaterra en ser seleccionado.

En la década de 1920, al originario de Londres Jack Leslie se le negó representar a su país debido a su linaje jamaiquino.

En aquel tiempo, el fútbol en Inglaterra era un deporte de la clase trabajadora, jugado por la clase trabajadora. Así había sido desde su fundación, en la década de 1860.

“Mientras el deporte se fue haciendo más popular empezó la era de la revolución industrial en Inglaterra”, dice el director de la unión de jugadores ingleses Gordon Taylor. “A los trabajadores les atraían las grandes ciudades y como resultado se ubicaron en las grandes industrias; la del metal, la construcción de barcos y la minería de carbón, por ejemplo. Los trabajadores tenían libres las tardes del sábado y eso se volvió su entretenimiento”.

Haciendo historia

El 29 de noviembre de 1978, el originario de Nottingham, Anderson, pisó el pasto sagrado del estadio de Wembley para representar a su país en un partido contra Checoslovaquia.

Al igualq ue sus vecinos de Europa del este, el jugador tuvo problemas con facciones racistas en el partido de fútbol.

El director técnico de Inglaterra era Ron Greenwood, quien llevó a Best al West Ham.

“Al jugar para tu país y para 100,000 personas en tu casa contra los checos, que tenían muy buena reputación en ese entonces, no quieres defraudarte, ni a tus padres, ni a la gente que te conoce”, dijo Anderson.  “El hecho de ser negro nunca me vino a la cabeza. Se trataba de ser un jugador profesional”.

Anderson ganó la Copa Europea dos veces con el Forest de Nottingham, pero fueron otros tres jugadores en otro club, el Albion de West Bromwich, quienes impulsaron a los jugadores a sobresalir en Inglaterra.

Elevando el nivel

Cyrille Regis, Brendon Batson y Laurie Cunningham fueron apodados como los Three Degrees (Tres grados) por su entrenador Ron Atkinson, después de una visita del club del grupo femenil estadounidense de canto llamado así.

“Ver a tres jugadores negros en un equipo era algo radical”, recuerda Regis. “Los aficionados del West Brom eran increíbles. Nos aceptaron fantásticamente, nos apoyaron y apreciaron. Al final del día  querían que cualquiera jugara fútbol y lo hiciera bien”.

Batson destaca que la circunscripción política de Powell era Wolverhampton y pronunció su discurso más infame en Birmingham; ambas ciudades son cercanas a la ciudad de Midlands que acogió al trío de jugadores.

“La gente me decía  a medida que los jugadores negros pasaban a primer plano en los años 70 que era una oportunidad para que los grupos racistas, el BNP, el Frente Nacional, arrojara su furia contra los jugadores negros”, dijo a CNN.

“Las autoridades del fútbol no hicieron nada, así que los jugadores que veníamos y particularmente cuando estaba en el West Brom, parecíamos tener la peor parte porque sólo éramos tres de nosotros y el resto se veía bastante sorprendente algunas veces”, dijo.

“No era nada bueno. Lo que hizo fue animarnos al punto de decir ‘Es nuestra profesión, es nuestra carrera. No vamos a dejar que desmotiven así que nos vemos la próxima semana, el próximo mes, el próximo año’, y así fue, seguimos con eso”.

Identificando a los problemáticos

Los hooligans británicos alcanzaron el nivel más crítico en 1985 con los eventos del estadio Heysel, que provocó la muerte de 39 aficionados del Juventus, después de la pelea que se desató en la final de la Copa Europea contra el Liverpool. Los clubes ingleses fueron suspendidos de la competencia por cinco años.

Esto derivó en una ofensiva del gobierno en cuanto a la violencia en el fútbol y leyes posteriores hicieron ilegales los comportamientos racistas en los partidos.

“El juego estaba en peligro de ser dado de baja”, dice el director Taylor de la PFA. “La primer ministro, Margaret Thatcher, pensaba en insistir a la gente a tener una credencial de identidad para ir a un partido. Así de serio fue”.

En esta temporada, un aficionado del Liverpool fue arrestado por proferir insultos raciales contra un jugador del equipo contrario en un partido de la Copa FA; los clubes han recurrido a medidas de seguridad sofisticadas para detener a los delincuentes.

Juicios con tecnología

Con imágenes de circuito cerrado de televisión y de cámaras que los administradores llevan en la cabeza es más difícil para los espectadores tener un mal comportamiento durante los juegos.

“Tienen órdenes de restricción en el fútbol que son algo severas, pero tienen grandes efectos”, dice Chris Baker, oficial de seguridad en el el Brighton, un club de segunda división.

“Una persona puede ser suspendida tres años de entrar a cualquier estadio de la Liga de fútbol, tienen que entregar su pasaporte y no se les permite viajar en el tren cuando algunos equipos están jugando, además de que no se les permite viajar fuera del país cuando Inglaterra está jugando”.

“Es una medida un poco estricta, pero le dice a la gente que no se le tolerará a nadie en el fútbol. Tenemos 75 cámaras en el campo y nos avisan de cualquier abuso racial que exista y así enfocar una, dos o incluso tres cámaras en el área”.

El camino a seguir

La Liga Premier de Inglaterra es una de las divisiones más multiculturales del mundo.

Y aunque muchas personas creen que la situación, al menos en Inglaterra, ha mejorado, activistas como el grupo en contra del racismo Kick It Out dicen que aún hay mucho trabajo por hacer.

“Queremos que el fútbol en este país sea jugado, manejado, administrado y visto por todos los sectores en Inglaterra”, dice Danny Lynch de Kick It Out.

“No tenemos eso. No tenemos jugadores abiertamente homosexuales, tenemos dos entrenadores negros de 92 clubes (ahora tres después de la designación esta semana de Keith Curle en el club de la liga menor Notts Country), muy pocos jugadores asiáticos y falta de mujeres en el consejo”, afirma. “Así que hay un desequilibrio y pienso que el trabajo que hacemos con todos los clubes y las agencias es tratar de arreglar eso de alguna manera”.

Recordando lo importante

El jugador Luis Suárez, del Liverpool, cumplió la suspensión de ocho partidos por insultar al jugador del Manchester United, Patrice Evra, en octubre pasado, mientras que John Terry, del Chelsea, fue despojado de la capitanía de la selección inglesa y en julio enfrentará un juicio por cargos de denigrar a un oponente negro.

Best, por una parte, espera que el deporte más popular del mundo pueda enfocarse en ponerse a la altura de su nombre: El juego más hermoso.

“Creo que lo más importante es recordar que en el fútbol, con todas las tonterías que están pasando en cuanto al racismo, en el minuto en el que se anota un gol, puedo ser tan negro como un as de espadas o tan blanco como un copo de nieve… en el minuto en el que se anota un gol, todos nos abrazamos unos a otros”.

“Lo más importante es recordar que al balón no le importa de qué color eres”.