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Los días finales de Osama bin Laden

Por cnninvitationsaccount

Por Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN

Nota del editor: Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN, es director de la New America Foundation. Su libro “Manhunt: The Ten-Year Search for Bin Laden; From 9/11 to Abbottabad” se publicará el primero de mayo.

Washington (CNN) – Escribiendo desde su computadora ubicada en el estudio de su complejo habitacional en Abbottabad, Pakistan, Osama bin Laden escribió memorandos en los que urgía a sus seguidores que continuarán intentando atacar a Estados Unidos.

Entre los atentados bin Laden sugería intentar asesinar al presidente Barack Obama y el general David Petraeus.

Al mismo tiempo que sugería esos ataques, bin Laden también reconocía que al Qaeda estaba en muchos problemas a causa de los continuos bombardeos desde aviones no tripulados y porque las brutales tácticas de sus aliados habían alienados a muchos musulmanes.

Según informaron altos funcionarios del gobierno de Obama que han analizado el “tesoro” que representan los miles de documentos hallados por las fuerzas especiales de la armada que atacaron la residencia en Abbottabad, los jefes de al Qaeda sabían que el grupo que ellos lideraban estaba “sitiado”.

Bin Laden escribió un memorando de 48 páginas a un subalterno en octubre de 2010 que evaluó el estado de su organización. El líder terrorista estaba particularmente preocupado que el antiguo santuario de al Qaeda en las zona tribales de Waziristan, Pakistán era muy peligroso ahora tras los diversos ataques estadounidenses que habían eliminado a muchos de sus lugartenientes clave.

De acuerdo a una fuente de la New America Foundation, la CIA llevo a cabo un número récord de 118 ataques en las regiones tribales durante 2010, el año en que bin Laden escribió ese memorando.

Bin Laden aconsejó a sus seguidores no desplazarse por la zona excepto en los días nublados cuando los satélites estadounidenses no tenían una buena cobertura.

Además les exigió que se fueran a las remotas provincias afganas de Ghazni, Zabul y, en particular, Kunar, señalándoles que los densos bosques de ésta última región les proveerían especial protección contra la entrometida vigilancia estadounidense.

Bin Laden estaba tan preocupado por su hijo de 20 años, Hamza, quien había sido liberado de una cárcel en Irán, que ordenó que fuera trasladado fuera de Waziristan.

Además Bin Laden dio órdenes estrictas para que Hamza se reuniera con miembros de al Qaeda en un túnel de una ruta entre el occidental pueblo pakistaní de Kohat y la ciudad de Peshawar.

Durante los últimos días de su vida, el mundo de bin Laden estaba cargado de paranoia.

El terrorista había ordenado que Hamza se deshiciera de todas las cosas que había adquirido en Irán porque temía que pudiese contener algún dispositivo de rastreo. Bin Laden exigió además que Hamza evitara la compañía de hombres que pudiesen tener lazos con los servicios de inteligencia pakistaníes.

Bin Laden pidió a sus lugartenientes que toda comunicación interna debía ser por cartas en lugar de teléfonos o Internet.

Como resultado de ello, según funcionarios gubernamentales, bin Laden tenía que esperar a veces de dos a tres meses respuestas a sus pedidos, algo que no hace muy eficiente la manera de dirigir una organización.

Bin Laden también dijo a sus seguidores que cuando secuestraran a alguien deberían tomar precauciones durante el proceso de negociación y además botar cualquier bolso que haya sido utilizado para cargar dinero ya que pudiera tener un dispositivo de búsqueda.

Los grandes errores cometidos por la afiliada de al Qaeda en Iraq era otro motivo de preocupación para bin Laden y sus consejeros. En privado ellos criticaban las tácticas brutales de al Qaeda en Iraq que habían generado revueltas tribales contra la organización,

Hasta el final, bin Laden se mantuvo enfocado en atacar a Estados Unidos impulsando a su asistente a “nombrar a uno de los hermanos calificados para que fuera responsable de una amplia operación en Estados Unidos”.

De acuerdo a documentos del gobierno, el lugarteniente de bin Laden, Ayman al-Zawahiri, se negó a seguir tales órdenes argumentando que era más real atacar a soldados estadounidenses en Afganistán que a civiles en Estados Unidos.

Bin Laden exigió a sus seguidores que buscaran oportunidades para atacar a Obama o a Petraeus cuando estuvieran en Afganistán. En aquel momento Petraeus era el comandante general de los soldados de la OTAN en territorio afgano.

Bin Laden decía de manera sarcástica que matar a Obama provocaría que el vicepresidente Joe Biden asumiera el poder. El líder de al Qaeda aseguraba que Biden no estaba “preparado totalmente” para ese cargo.

Por sobre todo bin Laden constantemente temía por su imagen ante los medios de comunicación asegurándole a sus seguidores que “una parte enorme de la batalla está en los medios”.

Para el décimo aniversaro de los ataques del 11 de septiembre, bin Laden quería que su equipo de prensa enfatizará particularmente en que las guerras en Afganistán e Iraq eran una de las razones principales de la crisis financiera que atraviesa Estados Unidos.

Bin Laden compró su residencia en Abbottabad en efectivo por lo que probablemente no entendía las dimensiones de la crisis hipotecaria.

Uno de sus asesores comunicacionales, quien funcionarios de Estados Unidos creen que es un ciudadano de ese país, Adam Gadahn, sugirió que bin Laden tomase ventaja del aniversario de los ataques para lanzar un video en alta definición para las grandes cadenas estadounidense a excepción de Fox News, porque Gadahn decía que “carece de neutralidad”. Al parecer esa grabación no se llevó a cabo.

Funcionarios estadounidenses han dicho que es extraño que en los documentos de bin Laden no se hablara del complot para derribar por lo menos 7 aviones de pasajeros británicos, canadienses y estadounidense en el aeropuerto de Heathrow en 2006.

Si eso hubiese funcionado hubiera estado al mismo nivel de los ataques del 11 de septiembre y se cree que la información sobre la conspiración de Heathrow se perdió en la mudanza.