El homicidio de un joven negro revive el debate sobre el racismo en EE.UU.
¿Seré el próximo?, dice está pancarta mostrada en una de las protestas realizadas tras la muerte de Martin.

(CNN) — El homicidio de un joven afroestadounidense en Florida ha revivido el debate sobre racismo y la dureza de leyes policiales en Estados Unidos.

Cientos de personas han marchado desde el miércoles en Nueva York y Florida para exigir justicia en el caso Trayvon Martin, quien murió a tiros mientras caminaba desarmado por las calles de un suburbio de Orlando.

Martin recibió los disparos de George Zimmerman, un vigilante vecinal que consideró sospechosa su actitud. Zimmerman luego alegó haber disparado en defensa propia.

La familia de Martin cree que la raza fue un factor en la muerte del joven de 17 años. El Departamento de Justicia inició una investigación por posibles violaciones a derechos civiles en el caso, que ya tenido eco en todo el país.

Zimmerman, un hombre blanco de ascendencia hispana, no ha sido detenido por el crimen, mientras que la indignación popular se ha manifestado en solicitudes para arrestar al vigilante y demandar mayor escrutinio de las acciones policiales.

Casi un millón de personas firmaron una petición publicada en Change.org —una plataforma que exhibe causas en internet— para exigir la detención de Zimmerman.

CNN ha hecho varios intentos por contactar a Zimmerman, pero no ha tenido éxito.

En Nueva York, los manifestantes abarrotaron la plaza Union Square la noche del miércoles, en una protesta llamada “La marcha de un millón de capuchas”, liderada por los padres de Martin.

“George Zimmerman tomó la vida de Trayvon por nada”, aseguró el padre de joven, Tracy Martin, durante la manifestación en Nueva York.

Muchos de los asistentes usaron capuchas similares a la que usaba Martin cuando fue baleado y también llevaron dulces Skittles en la mano, iguales a los que compró en una tienda momentos antes de recibir los disparos.

“Nuestro hijo es su hijo (…) Esto no es un asunto de blanco o negro. Es un asunto de lo que está bien y lo que está mal. ¡Justicia para Trayvon!”, aseguró Sybrina Fulton, la madre de Trayvon.

El 26 de febrero pasado, Zimmerman vio en la calle a Martin cuando caminaba rumbo a la casa del padre de su novia después de comprar una bebida y unos dulces en una tienda. El vigilante, que se encontraba patrullando el vecindario, llamó al 911 y reportó lo que describió como una persona sospechosa.

Momentos después, varios vecinos llamaron al número de emergencia para reportar un incidente en la calle. Los testimonios describen a un Zimmerman confundido y mirando el cadáver de Martin después de que se escuchó un disparo. Ninguno de los testigos escuchó forcejeos o discusiones previas.

La novia de Martin mantenía una llamada telefónica con él durante el incidente, lo cual puede ayudar a probar que fue asesinado “a sangre fría”, afirmó Benjamin Crump, el abogado de la familia de Martin.

La chica relaciona los hechos y “rechaza completamente la absurda explicación de defensa propia de Zimmerman”, detalla Crump.

Poco antes de escuchar el disparo, la adolescente dijo a su novia que alguien lo estaba siguiendo y que él trataba de alejarse, detalló el abogado. La novia, quien no quiso ser identificada, afirmó que escuchó a Martin preguntar a la otra persona por qué lo estaba siguiendo.

Las autoridades aún investigan las llamadas hechas al 911 en busca de posibles insultos raciales hechos por Zimmerman.

El padre del agresor, Robert Zimmerman, negó que su hijo de 27 años tenga inclinaciones racistas. Zimmerman pertenece a una minoría y tiene a muchos conocidos familiares y amigos afroamericanos, detalló el padre.

En 2008, George Zimmerman tomó un curso de aplicación de la ley para civiles, impartido por la oficina del alguacil del Condado Seminole, informó la dependencia. En su solicitud describió su admiración por los oficiales de policía y confesó que deseaba convertirse en uno.

La muerte de Trayvon Martin también ha devuelto los reflectores a la ley de uso de la fuerza letal en Florida, también conocida como la ley para “mantener el terreno”, que permite a los ciudadanos combatir “la fuerza con la fuerza” si creen que ellos o alguien más se encuentra en peligro de ser seriamente lastimados por un asaltante.