Sigue la violencia en Siria mientras se espera la llegada de más observadores de la ONU

(CNN) – La ciudad siria de Homs soportó el domingo otra jornada de intensos bombardeos, según dijeron activistas de la oposición, un día después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el envío de hasta 300 observadores para supervisar el alto al fuego.

Los estallidos de violencia ocurrieron en Homs después de una interrupción temporal de los bombardeos, cuando dos observadores de la ONU se encontraban en la ciudad.

“Hoy es el primer día desde hace dos meses… en que Homs está sin bombardeos”, dijo un hombre a los observadores el sábado.

El hombre les pidió a los monitores que se quedaran en Homs, un bastión del sentimiento antigubernamental que ha enfrentado meses de ataques mortales por parte de las fuerzas del régimen, aseguran activistas de la oposición.

Al menos 19 personas fueron asesinadas en territorio sirio el domingo, incluyendo a seis en Homs, de acuerdo con reportes del grupo Comités de Coordinación Local de Siria.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó unánimemente el sábado autorizar el envío de hasta 300 observadores desarmados para vigilar que se cumpla el alto al fuego que se impuso a principios del mes.

El cese al fuego es parte de un plan de paz de seis puntos del enviado de la ONU y de la Liga Árabe Kofi Annan, que aceptó el gobierno sirio.

El plan de Annan le pide tanto al gobierno como a la oposición ponerle fin a la violencia, permitir el acceso de grupos humanitarios, liberar a los detenidos y comenzar una política de diálogo.

Pero los informes sobre violencia surgen a diario y sugieren que el alto el fuego se está desmoronando en algunas áreas.

Annan aplaudió la decisión del Consejo de Seguridad sobre la misión de vigilancia, al señalar que es un momento crucial para la estabilización en territorio sirio.

Siria ha estado envuelta en violencia durante 13 meses, desde que el gobierno comenzó la represión contra las protestas pacíficas que rechazaban el régimen del presidente Al Asad, cuya familia ha gobernado Siria durante 42 años. Naciones Unidas estima que al menos 9.000 personas han muerto desde que comenzaron las protestas, mientras que grupos de activistas señalan que éste número supera los 11.000.