CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Salud

Un riñón dañado que no funcionó en un paciente se desarrolló en otro

Por CNN en Español

(CNN) — En tan sólo unos pocos días, Ray Fearing pasó del éxtasis a las profundidades de la depresión: había obtenido un trasplante de riñón que necesitaba con urgencia para después enterarse de que su trasplante tenía que ser removido.

“Había estado esperando 10 años para finalmente tener una vida normal”, dijo Fearing, de 27 años de edad. “Cuando no funcionó, por unos días me enrosqué hacia dentro y empecé a perder toda esperanza. No fue un momento fácil”.

Lo que es notable en el caso de Fearing no es que eventualmente superó su depresión, o que se le removió un órgano después del trasplante, esas cosas pasan. Lo que es notable es el gesto simple y altruista que hizo antes de que sus médicos removieran su riñón, y que los científicos dicen es la primera vez en la historia de la medicina.

Fearing donó su riñón trasplantado a otro paciente, y el órgano que había estado fallando dentro de su cuerpo se desarrolló bien en un nuevo receptor.

“Cuando extirpamos ese riñón que no funcionaba del ambiente de Ray, se recuperó rápidamente después de ser trasplantado en un segundo receptor”, dijo el médico Lorenzo Gallon, el médico de Fearing y director médico del programa de trasplantes de riñón en el Hospital Northwestern Memorial en Estados Unidos. “Es la primera vez que esto ha pasado”.

“Es algo sorprendente, realmente lo es”, dijo la médico Lynda Szczech, nefróloga y presidenta de la Fundación Nacional de Riñones en Estados Unidos. “No sé si es algo que vamos a estar haciendo con gran regularidad, pero el hecho de que estos donadores puedan pensar en nuevas ideas para salvar un recurso tan precioso, francamente es sorprendente”.

El trasplante de riñón fue en junio de 2011, usando un órgano donado por su hermana, Cera Fearing. Estuvo batallando por años con glomeruloesclerosis focal y segmentada (FSGS, por sus siglas en inglés), una enfermedad que causa que tejido cicatrizado se desarrolle en la parte del riñón que filtra sustancias dañinas.

Unos pocos días después de su operación, los médicos tomaron una biopsia del riñón nuevo y encontraron que se estaba dañando rápidamente por la FSGS. La cascada de problemas que siguieron a la operación fue repentina.

Fearing dijo que justo después de su operación, “mi abdomen estaba lleno de sangre y muy inflamado y [el médico Gallon] me dijo que tenían que extirpar el riñón inmediatamente”.

Gallon dijo que la situación, tener que extirpar un órgano al que se le habían puesto tantas esperanzas, lo perseguía. Pero cuando se dio cuenta de que el órgano todavía podía ser viable en otro paciente decidió abordar la idea con Fearing.

“Dije, el riñón es tuyo, podemos hacer lo que quieras”, dijo Gallon, quien consultó con el consejo de ética del hospital antes de acercarse a Fearing. “Pero si te lo quitamos, vamos a desecharlo. ¿Estás dispuesto a permitirnos ver si el riñón puede funcionar en alguien más?”

Fearing no titubeó.

“Hay miles de personas esperando por órganos. No podía verme a mí mismo desechando uno”, dijo Fearing.

El periodo de tiempo en el que se puede remover un órgano que ha sido trasplantado es reducido, dijo el médico Matthew Cooper, director del programa de trasplante de riñones en el Centro Médico de la Universidad de Maryland en Estados Unidos. Una vez que el riñón es puesto en su lugar, como cualquier otro trasplante, desarrolla tejido cicatrizado a su alrededor.

“Después de un periodo de tiempo, técnicamente es muy difícil quitarlo”, dijo Cooper. “Es igual de difícil pensar transferirlo a alguien más”.

Cooper dijo que tuvo un escenario similar al de Fearing: una madre donó su riñón a su hija, quien sufría de FSGS. Al final, el riñón tuvo que ser removido.

“Escuchando sobre este caso, pensé, ‘wow, está es una idea genial’”, dijo Cooper. “No sé por qué no lo pensé”.

Por supuesto, el procedimiento llevado a cabo en Northwestern no es estándar; un órgano con funciones incluso marginales por lo general se quedaría en el paciente.

“En este caso no estamos hablando sobre la falta de un funcionamiento perfecto”, dijo Gallon. “Estamos hablando sobre un riñón que hubiera enfermado más a Ray si lo hubiéramos dejado adentro”.

Pero ese riñón al final le haría más bien a otro paciente, Erwin Gomez, de 67 años.

Los riñones de Gomez estaban irreversiblemente dañados, dijo, después de 20 años de pelear con la hipertensión. Una vez que recibió el nuevo riñón, cualquier daño que había ocurrido mientras estuvo implantado en Fearing fue revertido.

“La enfermedad, si es detectada con suficiente antelación, es reversible cuando remueves el órgano de su receptor original”, dijo Gallon. “Pero otra parte de la historia es que cuando el riñón del paciente falló, él tuvo la fuerza para decir, ‘ayudemos a alguien más’. Ese gesto tiene más peso que las palabras”.

La realidad que Fearing enfrenta ahora es una espera difícil y larga para otro órgano. Para Gomez, recibir el órgano de Fearing significa que puede volver al trabajo como cirujano cardiovascular, y tiene más tiempo para pasar con sus nietos.

“Me siento mal por él porque su desgracia es mi ganancia”, dijo Gomez, quien el miércoles conoció a Fearing y a su hermana, Cera. “Estoy completamente agradecido con ellos por considerar retrasplantar ese riñón…les debo gratitud eterna”.

Fearimg dijo que cuando piensa en otras personas (91,836 y contando) esperando por un trasplante de riñón y posiblemente beneficiándose de lo que pasó, frena la ola de tristeza que a veces siente sobre su situación.

“Fue un infierno cuando lo viví”, dijo Fearing. “Es mejor que mi situación ayude a personas en lugar de que se apodere de mi vida”.