(CNN) — Las casillas abrieron este lunes en Siria con más de 7.000 candidatos que compiten por 250 asientos en el Parlamento en medio de una creciente presión internacional para que el presidente Bachar al Asad deje el poder.

La oposición llamó a los sirios a boicotear las elecciones al decir que votar por cualquiera de los candidatos significaba un voto por al Asad. “Estamos avanzando hasta derrocar al régimen”, decía un anuncio de la oposición que publicitaba a sus candidatos.

Un fuerte operativo de seguridad estaba desplegado en el país mientras los votantes comenzaban a votar en las elecciones parlamentarias que iniciaron a las 07:00 horas (local), reportó la Agencia de Noticias Árabe Siria. El servicio de noticias del gobierno añadió que la supervisión judicial del voto había asegurado “justicia, libertad y democracia”.

En la provincia de Daraa, en Hama, la oposición llamó a una huelga general y a boicotear la elección.

Reportes esporádicos de enfrentamientos emergieron este lunes. Al menos seis personas murieron el lunes, entre ellas, tres personas en Deir Ezzor, dos en Damasco y una en Idlib, según la Coordinadora Local de Comités de Siria, un grupo opositor.

En algunas partes de la provincia de Daraa, la red de opositores dijo que asesinos a sueldo del régimen estaban obligando a los civiles a votar. En Yadouda se reportaron tiroteos, ahí, las fuerzas de seguridad usaron excavadoras para abrir caminos y romper una huelga, según el grupo.

La elección sigue a la adopción de una nueva Constitución que permite a los partidos políticos competir con el partido gobernante Baath. El referéndum de febrero, tomado por partidarios del gobierno como un paso adelante a las reformas, fue ridiculizado por analistas y calificado por opositores como una cortina de humo.

Los sirios tomaron las calles en marzo del 2011 para exigir reformas y libertades políticas inspirados por las revueltas en Túnez y Egipto. Pero una violenta represión contra los manifestantes hizo que el movimiento se tornara en un levantamiento con resistencia armada.

Varios vecinos de Siria han condenado la violencia, que ha enfrentado a la minoría alauí que domina al gobierno con la mayoría suní. Al Asad es alauita, una rama de los chiitas.

Las Naciones Unidas calculan que al menos 9.000 personas han muerto en el conflicto. La Coordinadora Local de Comités de Siria dice que son más de 11.000.

CNN no puede verificar los reportes de manera independiente porque el gobierno ha restringido el acceso a la mayoría de los medios internacionales.

En la capital de Siria, un estudiante de la Universidad de Damasco dijo que trataba de ser optimista sobre las elecciones.

“Quizás estas nuevas elecciones parlamentarias harán algo para obligar al régimen a cambiar. ¿Quién sabe?”, dijo la joven, quien se identificó como Obi. “Pero te aseguro que las casillas de votación están vacías y no creo que muchas personas vayan”.

En el sureste de Siria, un hombres que se identificó como Mammon, dijo que se rehusaba a ir a votar en Daraa.

“Veo todos los movimientos del gobierno en este momento como cobardes y sin sentido. ¿Cómo podemos decir que vamos a estar contentos con estas elecciones si este hombre está matando gente?”, preguntó.

La familia Al Asad ha gobernado el país por 42 años. El papá de Al Asad, Hafez, gobernó por tres décadas y era habitualmente criticado por su brutal represión de disidentes. Bachar Al Asad asumió el mando en el 2000.

Tanto el régimen de Siria como el Ejército Libre de Siria acordaron un plan de paz propuesto por Kofi Annan, enviado especial de la Liga Árabe. Un elemento clave del plan involucra un cese al fuego de ambas partes así como el retiro de tropas de las zonas pobladas.

Sin embargo, ha habido continuos reportes de ataques y enfrentamientos desde que el 12 de abril entró en vigor el cese al fuego.