<strong>(CNN) — Los diálogos para poner fin a 50 años de lucha entre la guerrilla de las FARC y las fuerzas colombianas inician este miércoles en Noruega.

En una entrevista realizada el mes pasado, el presidente colombiano Juan Manuel Santos dijo a Christiane Amanpour de CNN que estaba esperanzado sobre el prospecto de paz. Ambas partes son capaces de negociar una agenda “corta” y “pragmática” durante las pláticas, dijo.

Santos detalló que había considerado la posibilidad de paz desde la muerte del comandante militar de las FARC en 2010.

Una economía en desarrollo y los éxitos militares que el gobierno colombiano logró contra las FARC conformaron un buen momento para las negociaciones, según Santos.

Después de empezar en Oslo, las pláticas se trasladarán a La Habana, Cuba.

Las pláticas de paz entre los rebeldes —las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)— y el gobierno han ocurrido esporádicamente desde 1980. El último intento se desmoronó en 2002. El entonces presidente Andrés Pastrana cedió un área del tamaño de Suiza a la guerrilla, pero terminó las negociaciones después de que los rebeldes lanzaron ataques a través del país en un aparente intento de fortalecer su posición.

Ambos lados han estado en guerra desde 1960, haciendo del conflicto el más largo de América Latina.

Santos dijo que el grupo debe recibir la oportunidad de participar en el proceso político.

“No puedes pedirle a las FARC que simplemente se arrodillen, se rindan o entreguen las armas”, dijo Santos. “No harán eso, así que tiene que haber algún tipo de salida, y esta salida tiene que ser que sean capaces de participar en la arena política. Esta es la vía en que cualquier conflicto se arregla, no solo el conflicto colombiano”.

Sin embargo, el presidente ha dicho que no habrá cese al fuego mientras las dos partes se encuentren en pláticas, aunque los rebeldes han dicho que buscarían uno.

“Les hemos dicho que habrá un cese al fuego y que detendremos cualquier operación militar cuando alcancemos un acuerdo final”, dijo Santos. “Y si vemos que no hay un progreso, que simplemente tratan de comprar tiempo, me pararé y continuaré trabajando normal. Y eso es por qué no hay cese al fuego ni disminución en nuestras operaciones militares, y la agenda de mi gobierno continuará como era hasta entonces”.

Los rebeldes continúan realizando secuestros y ataques a fuerzas de seguridad, aunque han sido severamente debilitados en los últimos años, gracias en parte a una campaña de seguridad respaldada por Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses celebraron las negociaciones de paz.