Por Reza Sayah, Holly Yan y Saad Abedine

EL CAIRO (CNN) — Los Hermanos Musulmanes dijeron este jueves que nada detendrá la "gloriosa revolución" en Egipto, ni siquiera los más de 500 muertos y miles de heridos en los enfrentamientos más violentos registrados en la historia del país.

"Continuaremos con nuestras sentadas y demostraciones por todo el país hasta que la democracia y las reglas legítimas se restauren en Egipto", dijo Essam Elerian, un alto miembro de la organización islamista.

Unas 525 personas murieron y más de 3.500 resultaron heridas durante los enfrentamientos en Egipto este miércoles, informó el Ministerio de Salud, de acuerdo al sitio de la agencia estatal EGYNews.

El corto experimento de la democracia en Egipto tomó un giro sangriento este miércoles, con la muerte de cientos de personas y la reactivación del represivo estado de emergencia con el que vivió el país por 30 años.

Sobre cómo empezó la masacre, depende de a quién se le pregunte.

Los manifestantes en El Cairo que simpatizan con el depuesto presidente Mohamed Morsi dijeron que las fuerzas de seguridad tomaron por asalto y arremetieron contra, lo que aseguran, eran unas protestas pacíficas para exigir la restitución de Morsi. El gobierno interino, por su parte, aseguró que trataban de dispersar de forma pacífica, pero tuvieron que utilizar la fuerza cuando algunos manifestantes se volvieron violentos.

Periodistas de CNN en la zona narraron que muchos de los manifestantes heridos o muertos estaban desarmados.

Hacia el final del día, unas 525 personas murieron y más de 3,700 quedaron heridas en los enfrentamientos del miércoles, de acuerdo con el Ministerio de Salud. Entre aquellos muertos están 43 policías.

Fue el día más sangriento desde la revolución de 2011 que derrocó al predecesor de Morsi, Hosni Mubarak.

Un día de "calma"

La violencia del día anterior se mantuvo este jueves. Según reportes de la televisora estatal, simpatizantes de Morsi atacaron estaciones de policía, hospitales y edificios gubernamentales fuera del Cairo.

Pero a juzgar por las casi desiertas calles, la capital egipcia se veía como cualquier otro día de trabajo este jueves, en parte, al estado de emergencia reactivado, que prohíbe a las personas reunirse sin un previo permiso y faculta a la policía a encarcelar indefinidamente a quien lo haga.

Las batallas y el derramamiento de sangre

Los enfrentamientos y el uso de armas de este miércoles ocurrieron cuando las fuerzas de seguridad desalojaron los campos de los simpatizantes de Morsi en el Cairo, dejando charcos de sangre y cuerpos tirados por las calles.

Las fuerzas de seguridad entraron en el lugar, arrasaron con las casas de campaña y ahuyentaron a cientos. Algunas madres y padres alcanzaron a proteger a sus hijos, con máscaras de gas en sus rostros.

La Hermandad Musulmana instó a mantenerse desafiante a pesar de los ataques, pero se alejó de los campos donde la mayoría de los simpatizantes se habían reunido.

Más revés

A la luz de la violencia desatada, Estados Unidos está considerando cancelar los planes de ejercicios militares con las fuerzas egipcias del próximo mes, informó una autoridad de la presidencia de Barack Obama.

Incluso en el gobierno interino hubo "bajas". Mohammed ElBaradei —un líder secular que fue uno de los mayores críticos de Morsi— presentó este miércoles su renuncia como vicepresidente.

El Baradei dijo que no coincidía con las deciones en marcha del gobierno interino y que "no puede ser responsable por una simple gota de sangre".

Reza Sayah reportó desde El Cairo, Holly Yan escribió desde Atlanta. Ian Lee y Frederik Pleitgen contribuyeron con este reporte.