Por Romina Ruiz-Goiriena, CNN

(CNN Español) - En Guatemala, nuevos detalles surgen después de la muerte de al menos 11 personas y más de una decena heridas en una comunidad indígena luego de que un grupo de desconocidos balearan una cantina.

El domingo en la madrugada, un numero aún indeterminado de delincuentes tiroteó una licorería de la aldea San José Nacahuil a 18 kilómetros de la capital.

Bomberos y socorristas encontraron los cadáveres en lugares escondidos como el baño del local.

A pesar de que Guatemala es un país azotado por la violencia, con una tasa de 38 muertes por cada 100.000 habitantes el hecho ha estremecido a la nación por la ubicación rural y el carácter humilde de la población.

De acuerdo con el Ministerio Publico, se cree que esta alarmante masacre pudo haber sido ejecutada por presuntos pandilleros por el cobro de una extorsión.

Las autoridades estiman que hay entre 8.000 y 14.000 integrantes de pandillas en el país, un problema que comparte con sus vecinos Honduras y El Salvador.

“Una acción donde hay tanta personas fallecidas y tantos heridos sin duda deja secuela de terror, lo que les permite un espacio favorable para sus actividades criminales”, dijo Mynor Melgar, secretario general del Ministerio Publico de Guatemala.

A pesar de que es una comunidad rural, pertenece a uno de los municipios más violentos de la zona metropolitana de la Ciudad de Guatemala, lugar en el cual se ha visto un ascenso en muertes violentas en los últimos 6 meses.

El país vive una ola de criminalidad que deja un saldo de mas de 5.000 muertos cada año convirtiéndolo en uno de los territorios mas violentos de Latinoamérica.

Para muchos, el incremento de estos atentados pone de manifiesto todo el camino que aun queda por recorrer para combatir problemas estructurales de violencia en la nación centroamericana.