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Ciencia y Espacio

OPINIÓN: No cancelen las misiones espaciales de la NASA

Por CNNEspañol sjv

Por Janet Vertesi

Nota del editor: Janet Vertesi es profesora auxiliar de sociología de la Universidad de Princeton. Ha estudiado los equipos de las misiones de la NASA desde 2006.

(CNN) — Mientras científicos de alrededor del mundo se reunieron en San Francisco para el encuentro de la Unión Geofísica de Estados Unidos, historias de éxito surgieron por todos lados.

El lunes, el equipo de la misión Curiosity en Marte, dio a conocer un nuevo estudio que mostraba que el antiguo lecho del lago donde el robot aterrizó, podría haber albergado vida microbiana. La misión Cassini a Saturno presentó un video espectacular de misteriosas nubes hexagonales girando sobre los polos del planeta.

Pero la pregunta que todo el mundo se hace es ésta: ¿Podrán seguir adelante estas misiones? La respuesta bien podría ser negativa.

El próximo año, el presupuesto de la NASA está en condiciones de forzar la cancelación precipitada ya sea del Curiosity o Cassini; las misiones emblemáticas de la agencia. Las decisiones de financiamiento se hacen a puertas cerradas, pero las cifras proyectadas reducen el presupuesto del Cassini a la mitad en 2014, y nuevamente a la mitad en 2015; esto hace que seguir con la misión sea imposible. Incluso el financiamiento para el análisis de datos será «reestructurado», según la NASA.

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Estos recortes no sólo son devastadores para los científicos; también tienen el potencial de dañar nuestra economía y nuestro liderazgo en el ámbito STEM (acrónimo en inglés para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Cuando la mayoría de personas piensa en una nave espacial, se imaginan trozos de metal volando o conduciéndose solos, en lo más remoto de nuestro sistema solar. Algunas naves son bonitas y agradables, como el Opportunity Rover o el Voyager; otras, como el Cassini, son menos conocidas. Las personas también podrían recordar las magníficas fotografías que aparecieron en la primera plana del New York Times, o en la portada de la revista National Geographic. Algunos otros incluso podrían pensar en los famosos científicos detrás de esas fotografías, como Carl Sagan, Steve Squyres, o Carolyn Porco.

Las historias y aventuras de los robots nos cautivan. Pero, ¿qué hay de la gente que creó y opera los robots? Detrás de escenas, en gran parte pasando desapercibidos, están muchos de los mejores científicos e ingenieros estadounidenses en el Jet Propulsion Laboratory (Laboratorio de propulsión a chorro), los centros de la NASA e instalaciones de investigación que trabajan en estas misiones que hacen que la exploración del espacio sea posible.

Los recortes de presupuesto afectarán a los más experimentados y más prometedores ingenieros e investigadores de Estados Unidos. Ellos podrían tener que unirse a las filas de desempleados. ¿Realmente queremos que alguien como Bobak Ferdowksi, el famoso «Mohawk Guy» de la NASA, se quede sin trabajo?

Algunos piensan que los ingenieros espaciales pueden simplemente moverse al sector privado. Después de todo, compañías como Space X o Virgin Galactic están buscando talentos. Pero las empresas privadas suponen diferentes propósitos y habilidades. Y las compañías privadas no financian la ciencia planetaria y experimentos.

Además, las instituciones de investigación privadas y públicas de Cornell y la Universidad Estatal de Ohio dependen, en parte, de becas de la NASA para apoyar a sus estudiantes graduados, quienes están realizando estudios posdoctorales, y otro personal en los campos STEM.

En otras palabras, la financiación de la NASA no sólo expande a las fronteras de nuestro conocimiento, también capacita a la siguiente generación de líderes en el campo STEM en nuestro país. Los recortes de presupuesto privarían a nuestros jóvenes científicos e ingenieros de los recursos para continuar con sus estudios y, a cambio, contribuir con la innovación de Estados Unidos.

Puesto en perspectiva, los ajustes al presupuesto que se avecinan, junto con todos los recortes que se han dado en años recientes, sentencian al programa de exploración planetaria de Estados Unidos a la muerte por inanición.

Las operaciones de la misión Cassini, por ejemplo, ya penden de un hilo. Y la NASA ha pospuesto los planes para misiones futuras al exterior del sistema solar, a pesar de los esfuerzos de la comunidad planetaria de planear oportunidades emocionantes y eficaces respecto al costo.

Las continuos recortes en la NASA y sus programas de ciencia planetaria deberían indignar a todos los estadounidenses. Si le ponemos fin a la misión Cassini o Curiosity, sería una crisis no sólo para la ciencia sino para el liderazgo de Estados Unidos en el campo STEM.

En una época en la que nuestros estudiantes de matemáticas y ciencias están siendo superados, y el público está volviéndose a nuestros sectores de alta tecnología y científicos para fomentar la innovación y el crecimiento económico, deberíamos invertir en nuestras ciencias y seguir inspirando a la próxima generación. Asegurémonos de que los mejores y más brillantes ciudadanos de nuestro país, quienes trabajan a la vanguardia, no reciban su carta de despido.

Las opiniones expresadas en este artículo le pertenecen exclusivamente a Janet Vertesi.