Por Ben Brumfield, CNN

(CNN) - ¿Eres un conductor de camiones o trabajador por turnos planificando recuperar un poco de sueño este fin de semana?

Por más que se trate de recuperar horas extras de sueño nunca compensan aquéllas que se han perdido, según nuevas investigaciones.

El daño podría ya estar hecho, eso es, daño cerebral, dice la neurocientífica Sigrid Veasey de la Universidad de Pennsylvania.

La idea ampliamente reconocida que se puede compensar una considerable cantidad "de sueño rezagado" con posteriores siestas prolongadas parece ser un mito, dijo ella en un estudio publicado esta semana en la Revista de Neurociencia.

La privación de las horas de sueño a largo plazo le mina energía al cerebro, incluso después de días de recuperación del sueño. Y eso puede ser una señal de daño cerebral permanente.

Veasey y sus colegas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania, querían investigar, entonces pusieron a ratones de laboratorio en una rutina de sueño ligero que se asemeja a la de los trabajadores por turnos.

Ellos los dejaron hacer una pequeña siesta, luego los despertaron por períodos cortos y por períodos largos.

Luego los científicos examinaron sus cerebros, más específicamente el montón de células nerviosas que dicen estar asociadas con el estado de alerta y las funciones cognoscitivas, el locus cerúleo.

Encontraron daño y mucho.

"Los ratones pierden el 25% de esas neuronas", dijo Veasey.

Así es como los científicos creen que ocurrió.

Cuando los ratones perdieron unas cuantas horas de sueño, sus células nerviosas reaccionaron generando más de una proteína llamada sirtuína tipo 3, para darles más energía y protegerlos.

Pero cuando perder horas de sueño se convirtió en un hábito, esa reacción se detuvo. Después de solo unos días de horas de sueño en "trabajo por turnos", las células comienzan a morir a un ritmo acelerado.

Es la primera vez que descubren que la pérdida de sueño a largo plazo puede resultar en la pérdida de células cerebrales, dijo Veasey.

"Nadie imaginó realmente que el cerebro podría ser irreversiblemente dañado por la pérdida de sueño", dijo ella. Ahora eso ha cambiado.

Se necesitan hacer más investigación en seres humanos, dijo. Y su equipo está planificando estudiar a los trabajadores por turnos ya fallecidos para ver si tienen el mismo tipo de daño neurológico.

Ellos esperan que su investigación genere medicinas que ayuden a trabajadores con horarios nocturnos a lidiar con las consecuencias del sueño irregular.