Por Sheena McKenzie, para CNN

(CNN) - ¿Qué pasaría si vieras tu ciudad como un campo de obstáculos gigante? Tendrías que lanzarte desde edificios, saltar vallas y rodar por los tejados.

De repente, hacer el viaje diario al trabajo no es tan aburrido cuando escalas muros de concreto al estilo del Hombre Araña, o cuando mantienes el equilibrio sobre cornisas con el sigilo de Gatúbela.

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Hay muchas maneras de trasladarse por los espacios urbanos, así que, ¿por qué a menudo solo seguimos a la multitud?

Una creciente comunidad ve las cosas de diferente manera.

Se trata de parkour, una disciplina audaz en la que las personas se trasladan por junglas de concreto de la manera más eficiente posible. Si eso significa que deben saltar de edificio en edificio muy por encima del tráfico en las calles, que así sea.

Solo dependen de sus cuerpos, y utilizan las superficies de la ciudad para movilizarse hacia adelante, interpretando el paisaje casi con un instinto animal.

Escuela de golpes  

¿Puede cualquier persona convertirse en un profesional del parkour? Estoy a punto de averiguarlo; empezando desde adentro.

En un almacén de envíos remodelado al este de Londres, jóvenes con rasguños saltan sobre bloques de concreto con la facilidad de panteras.

Están entrenando en el primer centro de parkour construido específicamente para ese propósito en el Reino Unido. Esta no solo es una señal de qué tan popular se ha vuelto la actividad que una vez fue clandestina, sino de qué tan organizada es.

Un amplio almacén ha sido modificado para parecerse a un paisaje urbano, lleno de un variado conjunto de vallas de acero, paredes de ladrillo y llantas de camiones gigantes. Al fondo, se escucha una suave música electrónica.

¿Por qué practicar parkour bajo techo, si hay un mundo afuera por explorar?

"Queríamos un lugar donde pudieras entrenar sin preocuparte por que los residentes se quejaran o por que la policía te sacara. Y es comprensible, si estás saltando en las paredes de alguien más, eso podría no agradarles", explica James Adams, quien hace cuatro años renunció a su trabajo como funcionario público de un alto tribunal para dar clases de parkour a tiempo completo.

"No esperamos que las personas entrenen afuera, y no quisiéramos que así lo hicieran. Pero especialmente para aquellos que están empezando, este lugar puede ser bastante útil; es una comunidad de personas de las que puedes aprender".

Una introducción ideal para aquellos cuya destreza deportiva se limita a correr detrás del autobús o a encontrar un lugar en un tren abarrotado a la hora pico.

No hay cómodos amueblados en este gran edificio de concreto, y antes de emprender mi primer reto -saltar sobre una valla de acero que me llega a la cintura- escucho una advertencia.

"Esto no es un centro de gimnasia", dice Adams. "Aquí, no te puedes caer de cabeza y levantarte ileso".

Acróbatas urbanos  

Veinte minutos después, me encuentro colgado al revés a unos cuatro metros del suelo.

"Realmente te impulsa mentalmente a enfrentar el temor y a superarlo", dice Adams, quien empezó a practicar el parkour porque estaba "aburrido hasta la coronilla en el gimnasio".

"Una vez empiezas a entrenar, tu visión se expande. Te libera de una manera increíble. Ves una valla en el camino a la estación del tren y piensas 'no me voy a desviar un metro de mi camino. Puedo saltarla'".

Incluso en mi estado de pánico cuando cuidadosamente voy rodando hacia atrás en una pared, con la sangre que se me sube a la cabeza y cuando alcanzo a ver el centro, surge un extraño pensamiento.

'Esto es mucho más genial que el gimnasio'.

Luces, cámara, acción

Desde que se inició en Francia en los años ochenta, el parkour ha sido difícil de precisar, al igual que las personas que lo practican. Ha sido utilizado con diversos fines, desde una manera de mantenerse en forma, hasta entrenamiento de seguridad e incluso escenas acrobáticas en películas.

En las escenas iniciales de la película "Casino Royale" de James Bond, Daniel Craig salta, rueda y evita obstáculos mientras persigue al tipo malo en una obra en construcción, la cual culmina en una espectacular caída entre dos grúas.

Este no es un villano ordinario, pero Sebastian Foucan, uno de los fundadores del parkour, y la pareja realizan maniobras que son tan arriesgadas, que podrías pensar que son el resultado de efectos especiales solamente.

"Ahora, casi se espera que cuando un superhéroe está viajando por una ciudad, podrán practicar la técnica de parkour, porque se ve mucho más genial que ellos corran por la calle y salten sobre un cubo, a que corran en línea recta", dice Adams.

"Las personas hacen una clase y asumen que lo primero que les voy a pedir que hagan es una voltereta triple hacia atrás... eso no podría estar más alejado de la verdad. La mayoría del entrenamiento que hacemos es bajo y seguro".

Poder y belleza  

La academia ahora espera entrenar a las fuerzas uniformadas. Como Adams dice, un oficial de policía que pueda perseguir a alguien saltando una pared, va a ser mucho más valioso que alguien que lucha por mantenerse al frente.

A pesar de ser tan corpulento, hay una elegancia en la manera en que Adams salta ligeramente sobre barreras de madera, y es muy fácil ver por qué el parkour está siendo incorporado en escena. Actualmente, el grupo está trabajando en una presentación de "Alicia en el país de las maravillas".

De algo estamos seguros, el parkour hará que el viaje a través del agujero del conejo sea mucho más interesante.