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Salud

Luchando con la imagen corporal: perdió 56 kilos, pero aun así se sentía gordo

Por (CNNEspañol.com)

Por Elizabeth Landau, CNN

(CNN) — Si tienes sobrepeso, adelgazar te hará sentir muy bien, ¿verdad?  Para John Janetzko, aceptar su propio cuerpo requirió más que solo bajar de peso.

El joven candidato a un doctorado en química en Harvard, de 24 años de edad y 1,8 metros de altura había luchado con su imagen corporal durante años. Incluso después de bajar 56 kilos, se seguía sintiendo gordo, y se presionaba demasiado en términos de dieta y ejercicio.

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Actualmente, con solo 75 kilos de peso, Janetzko se siente más confiado, y en general, mejor consigo mismo.

“Me siento más genéricamente atraído en términos de las opiniones de la sociedad”, dijo. “Pero creo que también siento que era algo que iba a ser muy rápido, y que sucedería inmediatamente”.

Sintiéndose motivado  

Cuando era niño, Janetzko escuchó a su pediatra decir que su peso no era saludable tantas veces, que se insensibilizó ante eso. Pero como su padre lo recuerda, nunca estuvo realmente gordo.

Durante la universidad, se acumularon los kilos de más debido a que estudiaba mucho y tenía malos hábitos alimenticios. Para el otoño del tercer año, Janetzko pesaba alrededor de 121 kilos.

“Siempre tenía un poco de miedo de qué pensarían de mí los demás”, dijo. “Siempre esperaba que mi novia con el tiempo encontrara a alguien mejor”.

La primera etapa de la pérdida de peso de Janetzko llegó cuando vivía en su casa en Toronto, durante la universidad. Un amigo de Janetzko lo animó a ir al gimnasio con él, e incluso se ofreció a comprarle sus zapatos para correr. Janetzko empezó a ir al gimnasio regularmente, concentrándose en trotar y levantar pesas livianas.

En lugar de comprar comida grasosa para llevar en los puestos de comida, Janetzko comenzó a elegir opciones sin grasa como pollo a la parrilla y brócoli, y a cocinar más los fines de semana. Su padre lo ayudaba a cocinar cuando Janetzko estaba ocupado.

“Empecé con la idea que ser muy estricto con mi dieta era la solución”, dijo.

Durante su último año, cuando estaba enfocado en aplicar a una escuela de posgrado y su padre se enfermó, Janetzko decayó, dejando de ir al gimnasio porque no habían suficientes horas en el día. Su peso empezó a variar; nunca llegó del todo al punto máximo, pero sí hubo un retroceso en cuanto al progreso que había logrado.

Trasladarse de Toronto a Cambridge, Massachusetts, y ponerle fin a una larga relación amorosa también lo distrajeron de mantener una sana alimentación. Pesaba más o menos 109 kilos cuando ingresó a Harvard

La escuela de posgrado despertó nuevamente su motivación. Se dijo a sí mismo: “He tenido tantos cambios; realmente es tiempo de empezar de cero”.

Cómo lo hizo  

Durante el verano del 2011, Janetzko fue constante en ir al gimnasio y cocinaba al menos cuatro noches por semana. Tenía en su mente un “reloj” de límites de proteínas y calorías para las comidas; su objetivo era consumir más o menos 2.000 calorías diarias.

El desayuno usualmente era un batido de proteína   El almuerzo podría ser ensalada, un emparedado o burrito. La cena debería de tener alrededor de 1.000 calorías

Para finales del otoño de su primer año en Harvard, él estaba más cerca de pesar 90 kilos. En una visita a su casa en Toronto, corrió su primer maratón de 5K, lo que lo motivó a seguir trabajando en su estado físico.

Janetzko también animó a sus compañeros de cuarto a ir a ejercitarse con él, y ayudaba a sus amigos con sus ejercicios y estiramientos.

“Supongo que esa fue una época en la que me sentía feliz”, dice.

Enfocado en el estado físico, compitió en ligas de vóleibol, nadaba y jugaba squash y fútbol.

Para mediados de 2012, pesaba 77 kilos. Bajar esas últimas 27 a 31 kilos en Massachusetts ocasionó los cambios físicos más sustanciales en su travesía hacia un buen estado físico.

“Dije: ‘¿qué te pasó, no te dan de comer?'”, su padre, Rainer Janetzko recuerda haberle dicho a su hijo la primera vez que lo vio después de bajar de peso.

En general, el nuevo físico de Janetzko se ve bien, dijo su padre. “Ahora cuando se pone un traje se ve mejor”.

Llegando demasiado lejos  

Por muy delgado y atlético, Janetzko seguía sin sentirse bien con su apariencia en mayo de 2012. Fue una época incómoda a la que llama “transición”: había bajado mucho peso, pero este nuevo cuerpo no se registraba en su mente como una imagen positiva.

“Me despertaba en la mañana, me veía en el espejo y pensaba ‘oh Dios, estoy gordo, feo, y esto es terrible'”, dijo.

Al mismo tiempo, otros le decían que estaba demasiado flaco y no necesitaba adelgazar más. Objetivamente, había alcanzado su meta, pero no lo veía en su reflejo. Pensaba que a la imagen que veía en el espejo aún tenía que bajar 4,5 o 9 kilos más.

Debido a que estaba concentrado en bajar de peso y en su entrenamiento, Janetzko no puso atención a las señales de su cuerpo que le decían que se estaba presionando demasiado. A medida que comía menos y comenzaba a correr mayores distancias y más rápido, Janetzko notó que se mareaba o incluso de caía. El semestre pasado se desmayó afuera de un laboratorio.

“Fue un momento aterrador para mucha gente: mis compañeros de laboratorio, mi consejero, incluso para mí”, dijo. “Si no balanceas apropiadamente tu dieta, no puedes salir y esforzarte demasiado”.

Su aversión por comer en exceso había llegado demasiado lejos; su apetito por algunos alimentos había disminuido. Sus amigos incluso se preguntaban si no sufría de algún trastorno alimenticio.

“Había días en los que apenas podía comerme medio emparedado”, dijo. “Me sentía lleno, pero estaba claro que no había consumido las calorías que necesito como persona en funcionamiento”.

Desde entonces ha visitado a nutricionistas en busca de ayuda. Ya no es tan estricto con lo que come, y es más flexible en cuanto a sus entrenamientos. Sigue evitando las comidas fritas, pero trata de tener una dieta más variada.

Aceptando un nuevo yo

La alteración de la imagen corporal no es inusual cuando las personas bajan de peso, dijo Emily Sandoz, profesora asistente de psicología en la Universidad de Louisiana en Lafayette. A menudo la gente tiene grandes expectativas sobre los cambios de vida que vendrán como resultado de la pérdida de peso, y no ocurren en realidad.

“La experiencia de ellos mismos como gordos va mucho más allá de su cuerpo real”, dijo. “Las personas tienen que aprender a estar en su piel de una nueva manera”.

El enfoque de Sandoz para ayudar a personas con problemas de imagen corporal es cambiar la atención hacia otras áreas de sus vidas que les interesen, como el trabajo o la crianza de los hijos. La concienciación (la idea de estar presente y en el momento) se incorpora en su enfoque para ayudar a los clientes que se muestren dispuestos a aceptar sus cuerpos.

¿Puede la concienciación ayudar a manejar el dolor y la enfermedad mental?

Con el tiempo, Janetzko ha sido capaz de reconciliar su peso con la imagen de su cuerpo, pero no hubo un momento en el que las cosas cambiaran de repente. El refuerzo positivo de los demás y la confianza, le ha ayudado a sentirse mejor consigo mismo.

Su mensaje para otros  

Muchos de los viejos amigos de Janetzko que ven sus fotos más recientes en Facebook, lo contactan para preguntarle: “¿Cómo lo hiciste?”

La conclusión de Janetzko es que estaba intensamente motivado.

“Si cuentas tus calorías y piensas ‘quiero bajar de peso’, vas a estar atascado con eso para siempre”, dice. “Pero creo que si puedes hacer cambios en tu estilo de vida que realmente quieres hacer, y luego los haces sin importar nada -los disfrutas- entonces nunca tendrás que sentir que estás atrapado en una rutina”.