Por John Boehner

Nota del editor: el representante John Boehner, republicano por el estado de Ohio, es vocero de la Cámara de Representantes. Las opiniones expresadas en este comentario le pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) - Todos los miembros del Congreso juran proteger, preservar y defender la Constitución de los Estados Unidos. El presidente Barack Obama también lo hizo.

Pero con demasiada frecuencia durante los últimos cinco años, el presidente ha burlado al pueblo estadounidense y a sus representantes electos por medio de una acción ejecutiva en la que ha cambiado y creado sus propias leyes. Además, se ha justificado para no hacer valer los estatutos que juró mantener; en ocasiones incluso ha hecho alardes de su disposición al respecto, como si estuviera retando al pueblo estadounidense para que lo detuvieran.

Esa es la razón por la que, más adelante este mes, llevaremos una legislación al pleno de la Cámara que le daría autorización a la Cámara de Representantes para presentar una demandan en un esfuerzo por obligar al presidente Obama a seguir su juramento del cargo y cumplir fielmente con las leyes de nuestro país.

La respuesta del presidente: "Entonces, demándenme".

Lo decepcionante es el frívolo rechazo de la Constitución que ambos juramos defender. Es completamente irrespetuoso para el cargo. Sé que el presidente está frustrado. Yo estoy frustrado. Los estadounidenses también lo están.

Luego de años de un lento crecimiento económico y una alta tasa de desempleo bajo el gobierno del presidente Obama, se siguen preguntando '¿dónde están los empleos?' La Cámara ha aprobado más de 40 proyectos de ley sobre empleos que ayudarían. Pero los demócratas de Washington, dirigidos por el presidente, simplemente los ignoran.

Lo que resulta aún peor es que el hábito del presidente de ignorar la ley como está escrita afecta aún más nuestra economía y empleos. Los impuestos y regulaciones de Washington siempre dificultan que los empleadores del sector privado puedan cubrir los salarios, invertir en nuevas tecnologías y crear empleos; sin embargo, ¿cómo pueden esos empleadores planear, invertir y crecer cuando las leyes cambian al antojo del presidente en cualquier momento?

No tomo a la ligera las acciones legales de la Cámara contra el presidente. Hemos aprobado una legislación para abordar este problema (en dos ocasiones), pero los demócratas del Senado la han ignorado de forma característica.

Al final, la Constitución deja en claro que el trabajo del presidente es cumplir fielmente con las leyes. Y, en mi opinión, el presidente no ha cumplido fielmente con las leyes cuando de una variedad de asuntos se trata, entre ellos su ley del cuidado de la salud, las regulaciones sobre la energía, la política exterior y educación.

Debe haber rendición de cuentas. Tenemos un sistema de gobierno descrito en nuestra Constitución con los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. El Congreso tiene un trabajo por hacer, al igual que el presidente. Cuando hay conflictos como este (entre el poder legislativo y el poder ejecutivo), considero que es nuestra responsabilidad alzarnos en defensa de esta institución en la que servimos, y de la Constitución.

Si revisas la historia de Estados Unidos, siempre ha habido una tensión entre las facultades inherentes del poder ejecutivo versus las facultades inherentes del legislativo. Este asunto es tan antiguo como Marbury vs. Madison, y tan fresco como el fallo unánime que la Corte Suprema dio la semana pasada sobre el hecho de que el presidente sobrepasó su autoridad en cuanto los nombramientos realizados durante el receso.

Durante los últimos cinco años, iniciando -no por casualidad- cuando su partido político perdió la mayoría en la Cámara de Representantes, el presidente consecuentemente ha sobrepasado su autoridad bajo la Constitución, y al hacerlo, ha minado la facultad del poder legislativo.

El poder legislativo tiene la obligación de defender los derechos y responsabilidades de los estadounidenses y el equilibrio constitucional de poderes de este país... antes de que sea demasiado tarde.