CNNEarrow-downclosecomment-02commentglobeplaylistsearchsocial-facebooksocial-googleplussocial-instagramsocial-linkedinsocial-mailsocial-moresocial-twittersocial-whatsapp-01social-whatsapptimestamptype-audiotype-gallery
Al galope

Arenas movedizas: bienvenidos a las carreras irlandesas en la playa de Laytown

Por Marysabel E. Huston-Crespo

Por Matt Majendie para CNN

(CNN) – La arena siempre está suave y el único edificio permanente es un bloque de sanitarios. Es la antítesis de la pompa y esplendor del Royal Ascot… bienvenidos al Laytown Racecourse.

Si le das un vistazo a la playa de Laytown, apenas a 48 kilómetros al norte de Dublín en la costa este de Irlanda, usualmente verías una gran extensión de arena dorada, el movimiento de la marea en la orilla, las olas golpeando la costa y una que otra persona paseando perros.

Pero durante unas pocas horas cada año, como ha sido costumbre desde 1868, la playa se convierte en el sitio del que podría decirse, es el evento anual de carreras de caballos más singular del mundo.

Músicos, estrellas de cine, realeza y aficionados a las carreras de caballos de todo el mundo han asistido a este evento que se lleva en septiembre. También los mejores entrenadores y jinetes del mundo han jugado un papel importante.

“Realmente no hay nada parecido, es verdaderamente único”, dice Kevin Coleman, quien nació y creció en Layton y pertenece a un pequeño equipo que participa en el evento.
Los aficionados a las carreras de caballos de todo el mundo han asistido al evento llevado a cabo en septiembre, entre ellos músicos, estrellas de cine y realeza, mientras los mejores entrenadores y los jinetes principales también han jugado un papel importante.

“Realmente no hay nada parecido, es verdaderamente único”, dice Kevin Coleman, quien nació y creció en Layton y pertenece a un pequeño equipo que dirige el encuentro.”Creo que es el único evento de carreras en el mundo que realmente puede ser descrito como singular. Creo que en España hay carreras en la playa, pero ésta es la única que se apega completamente a las reglas de las carreras. Sin embargo, es un poco menos formal”.

Fuerzas de la naturaleza

A diferencia del Royal Ascot, donde los sombreros de copa y las colas son la orden del día para los asistentes, Coleman solo pide que los apostadores, que normalmente son entre 5.000 y 6.000 al año, escojan un estilo casual inteligente.

“Mi primer recuerdo de la carrera es bajar a la playa cuando era niño y jugar fútbol”, recuerda. “El juego comenzaba con seis de nosotros y luego terminaba con 26 para el momento en que varias personas se habían terminado su té”.

“Durante el final del verano, gradualmente veías que la playa se preparaba para la carrera”.

“Pero cuando era niño había un misterio al respecto, por la forma en que todo aparecía y sucedía de repente. En este papel (que ha tenido desde 1998), me di cuenta de que no hay misterio, ¡solo mucha logística y trabajo duro!”.

Eso no solamente implica montar el lugar para el evento, sino batallar contra las fuerzas de la naturaleza. El año pasado, la erosión de la costa se hizo aún más notoria. Pero llueva, brille el sol, o incluso en tiempo de guerra, Laytown casi siempre ha prevalecido.

Su última cancelación se dio en 2002, cuando una inundación causó que la marea subiera de tal manera que ya no fue seguro comenzar la carrera.

“No sabemos lo que Neptuno nos enviará en una fecha en particular”, dice Coleman.

Atracción principal

El jueves habrá seis carreras, cada una con un máximo de 10 caballos; todos corren de seis a siete furlongs a lo ancho de la playa.

Coleman espera que una vez más haya personas famosas entre los asistentes.

El Aga Khan estuvo de visita en la década de 1950, se cree que los actores de las películas “The Crying Game” y “Michael Collins“, ambas filmadas en Laytown, han asistido, mientras que Neil Hannon, cantante de The Divine Comedy, ha asistido regularmente.

Sin embargo, a las celebridades no se les trata de manera diferente de cualquier otro cliente, quienes vienen de lugares tan lejanos como Australia y Estados Unidos.

“No sabíamos quiénes eran la mayoría de ellos, y de todos modos los dejábamos tranquilos”, dice Coleman. “Ellos están aquí por la misma razón que nosotros, ¿no?”.

Al exembajador de Bélgica en Irlanda, Alain Guillaume, le atrajo tanto una pintura de Laytown en la embajada que se sintió obligado a visitar el lugar.

“Realmente es especial”, dijo. “Nunca he visto algo parecido. Tener carreras de caballos en un ambiente natural es maravilloso”.

Es un encuentro que incluye todo lo que esperarías en una carrera normal: los rieles, la meta, la tribuna, la habitación para pesar a los jinetes (aunque aquí se trata de un toldo) e incluso una tienda para instalaciones corporativas. La entrada cuesta lo mismo para todos, solo 10 dólares, y también puedes hacer una apuesta con los corredores apostados en el lugar.

Pero no esperes ver caballos del calibre de los ganadores del Derby de Kentucky en Laytown.

“La carrera es bastante común”, admite Coleman. “Recuerdo hablar el años pasado con Colin Keane, un jinete en ascenso, y preguntarle qué se sentía participar en esta carrera”.

“Pensé que me iba a decir que era una experiencia mágica, pero solo me dijo que era ‘lento, más lento que otros años'”.

La tragedia trae cambios

Construir la pista es una carrera contra el tiempo. Cuando la marea se retira, los organizadores utilizan palas para mover la arena y crear la pista de carreras, pero tal es el ambiente que pueden quedar ocasionales lagunas de agua superficial, que algunos caballos ignoran pero otros desprecian… simplemente es otro matiz de las carreras en Laytown.

Por muy mágico y místico que suene el evento, ha tenido varios contratiempos. Hace 20 años vivió su año más sombrío, debido a que murieron tres caballos y dos jinetes resultaron heridos de gravedad.

“Uno de los jinetes nunca cabalgó de nuevo”, dice Coleman con pesar.

En aquel entonces, los caballos se dirigían hacia el mar, y el campo se volvía hacia ellos en un semicírculo.

Se implementaron cambios importantes de seguridad, y Coleman dice que los organizadores tuvieron que suplicarles a las autoridades de las carreras para seguir llevando a cabo el evento.

“Entre otros cambios, solo se permitía que compitieran caballos mayores de cuatro años, y no se les permitía usar tapaojos”, añade.

Permitieron que la carrera continuara y, 146 años después de la primera carrera en Laytown Racecourse, el evento va de aumento en aumento… hay cerveza, música y el estruendo de cascos sobre la arena.