(CNN) — Katerina Kamprani quiere volverte loco.

En la serie de visualización en 3D "The Uncomfortable" (Lo incómodo), de la arquitecta y diseñadora de producto que reside en Atenas, los objetos familiares (como saleros, puertas y sillas) se tornan "inadecuados de manera deliberada" luego de ser sometidos a alteraciones menores, lo que genera tanto exasperación como fascinación.

Cada imagen está diseñada para hacer que la audiencia piense cuidadosamente en cómo interactúa con los objetos cotidianos, y por qué esos objetos se hacen de cierta manera.

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"Eso me fascina, cómo los simples objetos se diseñan a lo largo de los años", dice Kamprani. "Es como una cuchara: ¿cómo llegó a tener una forma específica eso que llamamos 'cuchara'"?

Los objetos resultantes, entonces, parecen evitar la funcionalidad solo porque sí. Los espectadores dicen sentirse frustrados y molestos al verlos, y esto es exactamente lo que Kamprani esperaba lograr cuando empezó el proyecto.

"Es increíble ver todas las frustraciones; la gente dice: '¡Esto me está volviendo loco!'"

Cuando transforma un objeto de lo útil a lo absurdo, Kamprani primero considera los pasos individuales por los que los usuarios tienen que pasar para usarlo. Es una parte importante del diseño del producto, pero puede ser difícil para aquellos que no están capacitados en eso.

"No pensamos en los pasos que seguimos para interactuar con un objeto. Nos sentamos en una silla, pero ¿qué es lo que hace exactamente una silla?"

Los objetos conservan su familiaridad después de ser manipulados porque Kamprani cambia solo un elemento menor. (El palo de una escoba se pone en el lado contrario, los mangos de una olla se colocan inconvenientemente juntos).

"Me esfuerzo mucho en mantener esta imagen parecida al objeto original, para que cuando veas 'Lo incómodo', no sientas que es algo muy extraño".

Ella trabaja exclusivamente con objetos simples (los artículos más complejos como el teléfono requieren de muchos más pasos para interactuar con el usuario), pero eso no significa que sus ideas se formen rápidamente. Recuerda específicamente que pasó cuatro meses tratando de encontrar una manera ingeniosa de alterar la cuchara.

"Simplemente no la podía ver de otra manera", explica Kamprani. "Siempre tengo ideas iniciales en los primeros minutos, pero soy bastante estricta con lo que la idea pudiera ser".

En lugar de sentarse durante horas tratando de idear una nueva forma de ver un objeto, prefiere dejar que las ideas germinen lentamente en su mente, sin importar cuánto tiempo le tome.

Los altos estándares personales de Kamprani hacen que esto sea especialmente difícil. No es suficiente que un objeto se vea interesante. Tiene que ser algo que realmente me haga reír, algo que me haga decir 'Dios mío, ¿cómo pensé en esto?'"

Aunque ella tiene una debilidad por sus botas de lluvia con los dedos descubiertos y su serie de sillas distorsionadas, Kamprani se apresura a nombrar la regadera con su elegante caño doblado, como su favorito. "Parece como si tuviera personalidad: un objeto que se ve a sí mismo".

Hasta ahora, solo un objeto la ha dejado perpleja. "Realmente quería hacer algo con la bombilla, pero no pude encontrar algo que quedara bien", dice Kamprani. Para su sorpresa, después de que mencionó este bloqueo mental en una entrevista en Internet, recibió una riada de ideas de entusiastas comentaristas. "Fue interesante", dice entre risas.

En general, la retroalimentación ha sido positiva, pero Kamprani dice que su trabajo también ha atraído parte de comentarios negativos en línea, entre ellos la acusación de que es pomposo y que no califica como arte. Pero independientemente, se goza con las respuestas.

"Si hay una reacción, eso es bueno, aunque se enojen", dice. "Lo peor que le puede pasar a un artista es que nadie comente nada".