(CNN) – Durante un viaje a Albania, país mayoritariamente musulmán, el papa Francisco reprendió a los militantes que actúan en nombre de la religión, diciendo que nadie puede actuar como la “armadura de Dios”.

El papa elogió a los albaneses durante su visita a Tirana, la capital, y dijo que la nación balcánica comprueba que la “coexistencia pacífica entre personas y comunidades de creyentes de diferentes religiones no sólo es deseable, sino posible y realista”.

El pontífice católico no se refirió a ningún grupo militante por nombre. Denunció a quienes han pervertido el espíritu religioso y a quienes han cometido acciones de violencia en contra de la armonía entre personas de distintos cultos.

El mes pasado, Francisco denunció a ISIS, el grupo extremista que busca establecer un califato en Medio Oriente. Dijo que ISIS es un “injusto agresor”.

Y este domingo criticó de nuevo con severidad a los que combaten por motivos religiosos.

"Que nadie se considere la 'armadura' de Dios mientras planea y lleva a cabo actos violentos y la opresión", dijo Francisco a los diplomáticos en el palacio presidencial.

"Que nadie use la religión como pretexto para acciones contra la dignidad humana y los derechos fundamentales de todo hombre y mujer, sobre todo el derecho a la vida y el derecho de todo el mundo a la libertad religiosa".

El papa destacó la libertad de cultos en Albania, un país relativamente nuevo al concepto de libertad religiosa. La población es 56% musulmana, 10% católica y 7% ortodoxa, según cifras de la CIA. El ambiente de respeto y confianza entre esos grupos es un “regalo precioso”, dijo Francisco.

Pasaron dos décadas desde la última visita de un papa a Albania, una nación muy cerca de Italia, al otro lado del mar Adriático. La visita de un día es la primera de Francisco a otro país europeo desde que es pontífice.

En su camino al palacio, anduvo por las calles en medio de multitudes de seguidores en el papamóvil.

Luego celebró la misa en la plaza de la Madre Teresa.

Muchos consideran la visita del papa como un respaldo a los esfuerzos de Albania de acercarse a Occidente y su deseo de unirse a la Unión Europea. Albania fue un estado satélite soviético antes de la caída del comunismo europeo al final de la Guerra Fría.

Albania ha sido una república democrática por 24 años.