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Al galope

Prix de l’Arc de Triomphe: ¿Puede el amor por los caballos ayudar a curar el cáncer?

Por (CNNEspañol.com)

Por Matt Majendie, para CNN

(CNN) — En dos ocasiones ha sido diagnosticada con enfermedades mortales (un tumor cerebral y luego cáncer) y en ambos casos, Criquette Head-Maarek se ha recuperado.

Para ella, el secreto para recobrar la salud es simple: un amor equino.

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“Los caballos fueron la cura cuando estuve enferma”, dice la veterana entrenadora, quien es una figura femenina pionera en el mundo de las carreras dominado por los hombres.

Al reflexionar acerca de la primera enfermedad grave que padeció en 1990, ella añadió: “El doctor me dijo que, con el tumor cerebral, mi vida pendía de un hilo, que mis probabilidades eran 50-50”

“En mi caso, esa probabilidad fue suficiente para volver. Es como una carrera, nunca estás derrotado hasta que cruzas la línea de meta”.

Un mes después de la cirugía para extirpar el tumor cerebral, ella estaba de vuelta trabajando con los caballos en su establo, e hizo lo mismo luego de que le diagnosticaran cáncer en 2005.

“Ellos fueron mi medicamento, mi cura”, dijo Head-Maarek, cuyo caballo Treve competirá el domingo el prestigioso Prix de l’Arc de Triomphe en París, donde ganó por cinco tramos el año pasado para llevarse el premio más importante de las carreas europeas.

“No le tengo miedo a la muerte; he vivido una vida fantástica y no tengo preocupaciones. A muchas personas les da cáncer y mueren cuando son jóvenes, pero yo tengo 66 años y mi vida ha sido fantástica. Si me voy, me voy. Estoy en la vida para ser positiva y es importante ser positiva para la gente que te rodea”.

Además de su capacidad de recuperación, Head-Maarek tiene impresionantes genes, que mantendrá en el transcurso de su vida. Su padre, el apreciado ex entrenador, Alec, cumplió 90 años en agosto y aún se encuentra bastante bien.

La familia ha sido una fuerza integral en las carreras de caballos de Francia desde que William Head, un ex jinete inglés, se trasladó a Francia hacia finales del siglo XIX.

Su relación con el Prix de l’Arc de Triomphe comenzó con su hijo, otro William, quien entrenó a Le Pallion para la victoria dos años después de la Segunda Guerra Mundial y triunfó nuevamente en 1966 con Bon Mot.

A su vez, su hijo Alec fue un entrenador ganador en cuatro ocasiones (1952, 1959, 1976 y 1981), mientras su nieto Freddy fue jinete de cuatro ganadores. El último de ellos fue el primer vencedor de su hermana Criquette en 1979, Three Troikas, un caballo que le pertenecía a su madre.

Para Head-Maarek (a quien bautizaron como Christiane pero fue conocida desde una edad temprana como Criquette luego de que sus padres eligieran el nombre de una de las hijas de sus amigos), se trató de un extraordinario inicio a su carrera como entrenadora.

Ésta se dio apenas un año después de que hubiera recibido su licencia como entrenadora de caballos.

Cuando era niña, montaba su pony hacia los establos con su padre todos los días, mientras le hablaba de su sueño de seguir sus pasos.

“Él solo decía: ‘No, eso no sucederá'”, recuerda. “Tienes que recordar que nací en 1948 y en ese entonces no había mujeres entrenadoras. Eso sencillamente no existía. Pero desde que era niña, eso era lo que quería ser. Trabajé toda mi vida con ese objetivo en mente”.

Cuando fue enviada a un internado en Inglaterra para aprender el idioma, se sintió abatida. En lugar de estudiar, pasaba el tiempo ojeando copias de Sporting Life para revisar los registros y asegurarse de no perder ningún detalle en las carreras de caballos sin obstáculos.

Un período de siete años en Madrid a partir de 1967 sirvió para convertirla en una persona trilingüe, capaz de pasar de un idioma a otro tan rápido como el cambio de ritmo de Treve en los galopes.

Pero ella extrañaba Francia, y las ansias de regresar a casa y a los caballos eran demasiadas.

Su primer trabajo equino en casa fue como agente de caballos pura sangre antes de convertirse en la ayudante de su padre y luego solicitar su licencia en 1978. Ella fue una pionera en este aspecto junto a su compatriota Myriam Bollack-Badel, quien solicitó una licencia a una edad similar y todavía entrena hoy en día.

La lista de victorias que Head-Maarek ha obtenido desde entonces han sido impresionantes; prácticamente ha ganado todas las carreras imaginables en suelo francés, al igual que una gran cantidad de carreras internacionales, en particular en Inglaterra con el 1,000 Guineas (en cuatro ocasiones), el Coronation Stakes y el Champion Stakes.

Pero las victorias más destacadas son los dos Prix de l’Arcs, con 34 años de diferencia.

Cuando gané en 1979, no pensé ¿cuándo voy a ganar otra vez?” , dice. Tuve caballos que corrían bien algunos años pero era un caso de si la gano, la gano. Para mí, no era problema no ganarla. Es una carrera difícil, la carrera que todos quieren ganar”.

Es la mejor carrera en Europa; en realidad, para mí es la mejor carrera del mundo. Bueno, hay más dinero en la Copa Mundial de Dubái, pero ésta tiene un aura que ninguna otra carrera posee. Es algo especial y, en mi familia, hemos tenido la suerte de haberla ganado unas cuantas veces”.

Head-Maarek cree que es imposible elegir a su ganador favorito del Arc, como cuando te piden escoger quién de tus hijos es tu favorito. Ella compró a Three Troikas en Inglaterra en nombre de su madre, mientras Treve (la potranca que ahora es propiedad del jeque Joann Al Thani, miembro de la familia real catarí) fue criado por su padre.

“He tenido unos cuantos años malos, así que tener que dejar a Treve en ese momento…”, dice distraída, casi en silencio ante la imagen de lo que podría decirse es la mejor potranca que ha tenido.

Frankie Dettori, el jinete que Joann eligió, ha sido reemplazado por Thierry Jarnet, quien monta a Treve regularmente y participó en la victoria que alcanzaron el año pasado.

Fue una discusión difícil con Dettori, a quien llama “un chico muy amable que entendía por punto de vista”, argumentando que el golpe podría haber sido suavizado por el comportamiento relativamente apagado que Treve ha tenido últimamente.

“Treve irá al Arc de cualquier forma”, dice Head-Maarek sobre las posibilidades que la potranca tiene en la carrera en Longchamp. “Ella no es lo que era el año pasado porque ha tenido problemas con su pata y espalda. Pero está bien, ha mejorado. Es una magnífica campeona sin importar lo que suceda pero, ¿cómo le irá? No lo sé”.

Si Treve puede convertirse en el primer caballo desde Alleged, originalmente montado por el hermano Freddy y el padre Alec, en 1978 en lograr una defensa exitosa es la pregunta de 5 millones de dólares en una carrera cuyo premio equivale a esa misma cantidad.

Head-Maarek insiste en que su motivación no es igualar las cuatro victorias en el Arc de su padre (“es difícil hacer lo que él ha hecho”), y todavía sigue buscando sus consejos como lo ha hecho siempre.

Ella sigue aplicando sus métodos a la antigua de alimentar a los caballos solo con avena, zanahorias y alcachofas y no utilizar suplementos.

Sin embargo, él estaba reacio a dejarla entrenar, dice, por temor a que fracasara, así que la protegió en esos primeros años.

“Todos pensaban que él solo entranaba a los caballos, así que cuando yo cometía errores y no corrían bien, todos pensaban que era él”, dice. “Aunque de igual forma, también se le atribuían las victorias. Pero a mí no me importaba; yo sabía lo que había hecho”.

“Para mí, ya no lo veo tanto, pero siempre estaré atenta a lo que tenga que decir”.

Head-Maarek ahora está completamente a cargo de Le Quesnay, la base de Head adquirida por su padre y abuelo en 1958.

Se trataba de una propiedad descuidada, dejada en ruinas luego de que los nazis y su comandante para Normandía (quienes la utilizaron como base) finalmente tuvieron que salir de Francia. Incluso hoy en día, aún permanecen algunos de los bunkers. “No pudimos hacerlos estallar”, dice de forma directa.

Su abuelo prácticamente quedó sin palabras cuando vio la propiedad por primera vez, pensando que arruinaría a la familia.

Pero el sitio fue reconstruido y se ha convertido en un imperio de las carreras de caballos en las cinco décadas y media que han transcurrido.

Ella tenía 10 años cuando llegó, y siempre lo ha considerado su hogar. Ha pasado toda una vida rodeada por caballos, y en ninguna ocasión se ha sentido claustrofóbica en el mundo equino.

Una sugerencia de que alguna vez se podría haber sentido tentada a escapar de esa vida da lugar a una respuesta desconcertada.

¿Escapar? No, Me apasiona demasiado y todavía hay mucho por hacer. “Quiero ganar el Derby inglés y todos los años es diferente”, dice refiriéndose a la carrera británica más prestigiosa.

“No estoy lista para detenerme”.