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Vive el golf

Ryder Cup: ¿Pueden los delfines enseñarles a los golfistas cómo ganar?

Por (CNNEspañol.com)

Por Chris Murphy, CNN

(CNN) — ¿Qué puede enseñarle una manada de delfines a los golfistas? Bastante, según Paul Azinger, el último capitán que llevó a Estados Unidos a una victoria en la Ryder Cup, en 2008.

Otra lección de humildad frente a Europa, que completó una tercera victoria rotunda en la lucha bienal por equipos en Gleneagles el mes pasado, ha provocado una ola familiar de reflexión en los estadounidenses.

Sorprendentemente, fue provocada por uno de los miembros de su propio equipo – el cinco veces ganador Phil Mickleson – quién lanzó una crítica increíble sobre el trabajo realizado por el capitán de 2014, Tom Watson.

El jugador de 44 años alabó el liderazgo de Azinger durante el torneo de 2008 en una tensa conferencia de prensa en Gleneagles, horas después de que el éxito de Europa por 16½-11½ había sido confirmado.

Mickleson dijo que Azinger había involucrado a los jugadores en su proceso de toma de decisiones y elaboró un “plan de juego real”, la consecuencia fue que Watson no hizo ninguna de las cosas durante su gestión.

El veterano de 64 años, quien fue el último en asegurar un triunfo para los Estados Unidos en suelo europeo en 1993, estaba sentado escuchando el monólogo de Mickleson con una sonrisa en su rostro.

Entonces replicó: “(Phil) tiene una opinión diferente. Eso está bien. Mi filosofía de gestión es diferente a la suya. Tengo una filosofía diferente a la de Paul. Decidí no ir por ese camino”.

Antes de la cuadragésima edición de la competencia en Escocia, CNN habló con Azinger, quien presentó los fundamentos de lo que consideraba, era esencial para sellar lo que sigue siendo el único triunfo de los Estados Unidos en este siglo.

Uno de los aspectos fundamentales de su trabajo de líder se enfocó en un sistema de manada, en alusión a la manera en que coexisten los delfines entre sí, donde los 12 jugadores se dividen en tres equipos de cuatro.

“Traté de lograr que mis jugadores se involucraran y captaran el proceso desde el inicio”, dijo Azinger al programa Living Golf de CNN.

“Luego permití que se apropiaran de sus pequeños grupos y les otorgué el poder al permitirles elegir quienes formarían sus equipos. Los chicos se unieron y nos fortalecimos como un equipo con un secreto”.

“Esto fue lo que construimos antes de los encuentros y antes de la presentación en Valhalla”.

Azinger, quien reveló que había hablado con Watson antes del torneo pero que “no tenía idea” de lo que planeaba el capitán, escribió un libro sobre su éxito llamado “Cracking the Code” (Descifrando el código).

En él detalla como el “código” estaba relacionado con la formación de equipos y con la aplicación de los principios de negocios a la fórmula de la Ryder Cup.

También adoptó el test de Myers-Briggs (utilizado por agencias gubernamentales, universidades y departamentos de recursos humanos) para agrupar a las personas basándose en sus rasgos personales.

“El código era a través de la observación”, explicó. “Veo lo que ofrece Europa; los españoles juegan juntos, los irlandeses, los ingleses”.

“Si hay cruces conseguirás mejores amigos, como por ejemplo un irlandés como Darren Clarke y un inglés como Lee Westwood, así que ya existen pequeños grupos”.

“Estoy utilizando sus tipos de personalidad para dividir a los jugadores en grupos por medio de la observación sobre quiénes son, separándolos en cuatro tipos de personalidad. En realidad, el código es una filosofía de liderazgo en la formación de equipos”.

“Para mí y para nuestros jugadores, se convirtió más en una historia de relaciones que en un evento de golf. Por supuesto que jugaron muy bien, pero habíamos creado la atmósfera y la base para que jugaran de la mejor manera”.

“El código era que Europa tenía pequeños grupos, nosotros optamos por grupos pequeños, esa es una filosofía que los Navy Seals usan para formar equipos”.

“Aplicar esos principios militares y esos principios de negocios a un evento deportivo y verlo desarrollarse de la forma en que lo hizo… para mí, eso fue descifrar el código”.

Los jugadores de Europa estaban muy ansiosos por alabar a su capitán, Paul McGinley, quien según decían era meticuloso en su preparación.

McGinley no solo logró llegar a conocer a sus jugadores durante el tiempo que fue capitán, sino que también se aseguró de que todos se sintieran involucrados, incluso delegando a uno de sus cinco subcapitanes para que velara por los jugadores que no fueron seleccionados para jugar.

El irlandés también preparó charlas y videos motivacionales para su equipo; incluso fue mucho más allá al asegurarse de que los peces dorados de las habitaciones del equipo europeo fueran azules y dorado, los colores de la bandera del continente.

McGinley seguramente habría obtenido una calificación alta en la fórmula de Azinger en cuanto a lo que hace a un buen capitán.

“Un gran capitán tiene que ser organizado”, dijo Azinger.

“Tienes que tener la voluntad de rodearte de personas que te puedan ayudar, y tienes que hacerlo no por ti, tienes que hacer que tu capitanía gire en torno a los jugadores que te rodean”.

“Tienes que darte cuenta de que no vas a jugar, pero tienes un papel de responsabilidad y liderazgo para que los chicos que te rodean se sientan cómodos y seguros a tu alrededor”.

“Quería que todos se sintieran seguros de la confianza que tenía en ellos. Y tratarlos como hombres; son profesionales”.

“Les enviaba mensajes a los jugadores de acuerdo a su tipo de personalidad, mensajes dependiendo de la situación… no les daba a todos el mismo mensaje”.

“Tienes que crear ese tipo de ambiente y luego tienes que quitarte de su camino”.

Las solicitudes para que Azinger repitiera su papel en 2016 iniciaron tan pronto como se confirmó la derrota de Estados Unidos.

Al elogio de Mickelson, lo siguió un mensaje de Twitter de Jason Dufner, un miembro del equipo estadounidense que sucumbió ante el “milagro de Medinah” en el año 2012, el cual leía: “@PaulAzinger #2016”

“Hacemos lo mejor que podemos y estamos dando lo mejor, y solo estoy recordando lo que nos dio el mayor éxito”, añadió Mickelson en su tributo a Azinger.

“Desafortunadamente, nos hemos apartado de la fórmula del éxito desde 2008, durante las últimas tres Ryder Cup, y quizá necesitamos considerar volver a esa fórmula que nos ayudó a jugar de la mejor manera”.