Por Jethro Mullen y Pamela Boykoff

HONG KONG (CNN) — Los manifestantes prodemocracia de Hong Kong cedieron algo de terreno este lunes al desalojar una vía principal y abrir paso para que los empleados gubernamentales pudieran entrar a sus oficinas.

Sin embargo, ignoraron la petición de dispersarse, por lo que no hay certeza de cuándo terminará el prolongado enfrentamiento en el corazón de una de las capitales financieras de Asia.

La multitud era notablemente menor el lunes en comparación con los días anteriores en el principal sitio de las protestas, mismo que se extiende a lo largo de una autopista cercana a las oficinas del gobierno central.

Una importante vía adyacente a la oficina del jefe ejecutivo de Hong Kong, C. Y. Leung, se reabrió. Sin embargo, unos 40 manifestantes siguieron sentados cerca del edificio, que se ha vuelto el punto focal de las tensiones.

Los manifestantes permitieron que los trabajadores entraran a las oficinas por un puente que cruza el sitio de las protestas.

Los inconformes, encabezados por los estudiantes, salieron a las calles desde hace más de una semana para oponerse a la decisión que tomó el gobierno central chino respecto al mecanismo para las elecciones futuras en el territorio semiautónomo.

No hay un líder definido

Analistas señalaron que el movimiento de protesta es uno de los mayores desafíos que el Partido Comunista que gobierna en China enfrenta desde las manifestaciones de la plaza Tiananmen en 1989, que terminaron con una sangrienta represión militar.

El gobierno chino señaló que confía en que el gobierno de Hong Kong maneje la situación por su cuenta. Sin embargo, Leung ha pedido repetidamente a los manifestantes que se vayan a casa y dejen que el tránsito de la ciudad regrese a la normalidad, aunque hasta ahora sus llamados han tenido poco efecto.

Parte del desafío al que se enfrenta el gobierno de Hong Kong es que el movimiento de protesta no tiene un líder definido. Varios estudiantes y activistas han representado a los manifestantes, pero aún no se sabe cuánta influencia tienen sus decisiones entre la gente en general.

La opinión de los manifestantes respecto a los métodos y objetivos del movimiento descentralizado varían considerablemente.

Uno de los líderes estudiantiles dijo este lunes que correspondía al gobierno dar el siguiente paso luego de que los manifestantes abrieran el acceso a las oficinas centrales.

La pregunta ahora es "si el gobierno está dispuesto a dialogar o no", dijo Alex Chow, secretario general de la Federación de Estudiantes de Hong Kong. "Esta responsabilidad, este balón, está en la cancha del gobierno".

El gobierno no está conforme

Los líderes estudiantiles señalaron que seguirían con la protesta a menos que entablen negociaciones productivas con el gobierno.

Sin embargo, el gobierno señaló que los manifestantes tienen que hacer más para que la situación mejore; en un comunicado señaló que seguían impidiendo el paso de vehículos a las oficinas centrales. Los empleados que llegaban a las oficinas centrales se mostraron optimistas y consideraron que no habían tenido problemas en sus trayectos.

"Estoy bastante seguro de que la situación mejorará", dijo Terence Miu, un funcionario, quien comentó que tenía sentimientos "bastante contradictorios" sobre las protestas y reconoció la causa de los manifestantes, aunque manifestó que desearía seguir cumpliendo con sus obligaciones como servidor público.

Los comerciantes dicen que los negocios se han visto afectados

Otros habitantes de Hong Kong tienen menos tolerancia a los manifestantes.

El sábado y domingo estallaron enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las personas que se oponen a los plantones en uno de los sitios de las protestas en el densamente poblado distrito comercial de Mong Kok.

Los comerciantes se han mostrado molestos porque las protestas han alejado a los clientes. Los inconformes afirman que la policía no está haciendo suficiente para protegerlos de los ataques de varios grupos de hombres.

Sin embargo, los agentes de policía cumplieron con su deber y arrestaron a más de 30 personas durante los enfrentamientos, entre ellas a algunas personas relacionadas con la delincuencia organizada.

El vocero de la policía, Hui Chun-tak, declaró el lunes que muchos oficiales habían resultado heridos en los días anteriores y que los "reportes hablan de 27 oficiales".

"La policía no tolerará estos actos de violencia. Creo firmemente que el público no quiere ver esta clase de escenas violentas y que ciertamente no acepta los actos violentos que afecten el orden público y la seguridad pública", señaló.

Un equipo de CNN que se encontraba en el sitio de Mong Kok este lunes señaló que quedaban unos 50 manifestantes y que los rodeaba una multitud de unas 500 personas compuesta tanto de simpatizantes como detractores. Los manifestantes respondieron cantando Feliz Cumpleaños a quienes querían que se fueran.

La cantidad de agentes de policía que estaban presentes aumentó de 30 a 100; algunos declararon a CNN que estaban allí en caso de que estallara la violencia.

La desconfianza entre manifestantes y autoridades se ha profundizado desde que la policía usó gases lacrimógenos y gas pimienta en un intento fallido por dispersar las protestas mayormente pacíficas de la semana pasada.

Las tácticas agresivas resultaron contraproducentes: asombraron a muchos de los habitantes de Hong Kong y al parecer provocaron que creciera el respaldo a los manifestantes.

El origen de la inestabilidad

Los manifestantes están molestos porque a mediados de este año el Partido Comunista decidió que permitiría que un comité compuesto de personajes leales a China eligiera quién podría postularse como candidato al puesto de jefe ejecutivo en las elecciones de 2017.

Un nuevo sistema electoral permitiría, por primera vez, que los cinco millones de votantes autorizados eligieran a un ganador en lugar de los 1,200 integrantes del comité pro-Beijing que ha elegido a los líderes anteriores. Sin embargo, los críticos dicen que el derecho al voto no tiene sentido si el gobierno chino elige a los candidatos.

Se quejan de que el gobierno chino se está inmiscuyendo demasiado en los asuntos de Hong Kong, que se ha regido por el principio "un país, dos sistemas" desde que los británicos lo devolvieron a China en 1997.

Los gobiernos de China y Hong Kong declararon que las manifestaciones son ilegales. El gobierno chino ha restringido en gran medida el flujo hacia la China continental de la información sobre el movimiento de protesta.

Kyung Lah, Elizabeth Joseph y Tim Hume, de CNN, la traductora Daisy Ng y la periodista Eudora Wong contribuyeron con este reporte.