Por Peter Shadbolt, para CNN

(CNN) - ¿Qué tiene un motor a reacción, un cohete y viaja sobre un juego de ruedas de aluminio?   Es el Bloodhound SuperSonic Car (SSC) y tiene planes de establecer un nuevo récord mundial de velocidad en tierra de 1.609 km/h.

Fabricado de titanio, fibra de carbono y, al igual que Superman, diseñado para ir más rápido que una bala, el Bloodhound SSC ha sido minuciosamente elaborado y probado durante casi seis años.

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En 2016, el equipo con sede en el Reino Unido planifica llevar el vehículo de 42 pies (8,9 metros) a Hakskeen Pan, el lecho seco de un lago en Sudáfrica, para hacer un intento de romper el récord.

El Comandante de Ala, Andy Green, expiloto aviador militar de aviones de combate de la Real Fuerza Aérea (RAF, por sus siglas en inglés), comentó que incluso el diseño de un auto que pueda mantenerse unido a esas vertiginosas velocidades ha sido un triunfo del arte de la ingeniería.

"No se ha usado caucho", le dijo a CNN desde la sede del Proyecto Bloodhound en Bristol, Reino Unido. "Cuando se superan los 724,20 km/h es sumamente difícil conservar un neumático –sencillamente salen volando. Así que usamos aluminio sólido".

"Hemos experimentado una gran evolución en la búsqueda de algo que fuera lo suficientemente resistente y que sirviera para lo que necesitábamos. Básicamente, este auto va más rápido que una bala, así que cualquier cosa que impacte, será como recibir un disparo de un arma de fuego".

El destacado expiloto de aviones con motor a reacción, quien ha volado en misiones de combate sobre Iraq, Bosnia y Afganistán, puede presumir que es el único hombre que ha roto la barrera del sonido en el aire y en la tierra. En 1997, alcanzó los 1.227,9 km/h o Mach 1 en el vehículo ThrustSSC y se convirtió en el primer hombre en romper la barrera del sonido sobre la tierra.

El Proyecto Bloodhound lleva el récord de velocidad en tierra un paso más adelante en un auto que es parte avión de combate con motor a reacción, parte auto de Fórmula 1 y parte cohete espacial.

"Mil seiscientos nueve kilómetros por hora al nivel del suelo es más rápido que lo que cualquier avión de combate con motor a reacción haya viajado alguna vez en la historia, por lo que van a presentarse algunos desafíos serios", dijo Green.

Además de tres motores que proveen 135.000 caballos de fuerza, el Bloodhound está equipado con cohetes propulsores para obtener el empuje necesario para conseguir llegar los 1.609 km/h.

"Los motores a reacción por sí solos nos llevarán a 966 km/h o menos, pero para obtener un récord de velocidad en tierra, aproximadamente a unos 523,27 kilómetros por hora, encendemos un motor de cohete para ir todo el camino a 1.609 km/h", explicó Mark Chapman, el jefe de diseño. "El cohete es la clave –esa es la diferencia entre 1.207 km/h y 1.609 km/h".

El equipo de Bloodhound recorrió el mundo para encontrar una pista en el desierto que pudiera funcionar para el vehículo, pues a 1.609 km/h, es probable que salga volando de la carretera en cuestión de segundos. Los requisitos eran un panorama perfectamente plano que contara por lo menos con 19,31 kilómetros de largo y 3,22 kilómetros de ancho.

Ellos finalmente seleccionaron Hakskeen Pan, en la Provincia Septentrional del Cabo, Sudáfrica, donde el Bloodhound SSC cubrirá 1,61 kilómetros en 3,6 segundos –el equivalente a 4,5 campos de fútbol, de extremo a extremo, cada segundo.

Después de haber establecido el récord de velocidad en tierra, Green se encuentra en un buen lugar como para describir lo que se siente al estar en la cabina de los autos más rápidos del mundo. Aun así, los nuevos desafíos que presenta el Bloodhound SSC algunas veces lo dejan sin palabras.

"La mejor y más sencilla descripción que alguna vez escuché fue del gran Art Arfons, ya fallecido, quien estableció tres récords mundiales en la década de 1960 y llegó casi a 966 km/h".

"Un día, alguien le preguntó qué era lo que se sentía y él contestó: '¿Qué se siente llegar al récord de velocidad en tierra? ¿Manejar un auto de motor a reacción para llegar casi a los 966 kilómetros por hora en tierra?'

"Y él contestó: 'Se parece un poco al sabor del chocolate. Si nunca has comido una barra de chocolate, realmente tendré que esforzarme para explicarte lo que se siente'".

En última instancia, dijo, la cabina es un lugar de increíbles fuerzas G, calor y vibración.

"En un auto a la velocidad máxima en tierra, eso es sencillamente un día normal en la oficina. Incómodo, pero eso es lo que es. Es tremendamente ajetreado, es muy caliente, es muy ruidoso. Aparte de todas esas cosas, debe ser bastante simple".

Si bien el objetivo del proyecto es romper la marca mágica de los 1.609 km/h (el que más cerca ha llegado hasta el momento ha sido el avión estadounidense de combate con motor a reacción F104, el cual voló justo por encima del nivel del suelo a una velocidad de casi 966 km/h), Green dijo que en última instancia, el intento de romper el récord se trata de infundir en las generaciones futuras un sentido del avance de la ingeniería.

"Esto se trata acerca del desarrollo de la tecnología. Se trata de descubrir cosas nuevas. Se trata de explorar", dijo. "Y la historia de exploración de la ingeniería es acerca de los fracasos y los desafíos, no solo de los éxitos".