OPINIÓN: Eliminen a los Patriots del Super Bowl

Por Roxanne Jones

Nota del editor: Roxanne Jones es una editora fundadora de ESPN The Magazine y fue vicepresidenta de ESPN. Ella es conferencista nacional sobre deportes, entretenimiento y temas de la mujer y ganadora del premio Mujer del Año de 2010 para la organización Women in Sports and Events. Es coautora de "Say It Loud: An Illustrated History of the Black Athlete" y directora ejecutiva de grupo Push Marketing Group. La opiniones expresadas en esta columna son exclusivamente las de la autora.

(CNN) — Resulta que allí hay unos pequeños diablillos merodeando en el salón del equipo de los Patriotas, desinflando balones de fútbol. Misterio resuelto. Debimos haber sabido desde el inicio que había una explicación lógica para el escándalo de las "pelotas desinfladas" que acaparó a Sport Nation.

Esto es más o menos lo que el mariscal de campo de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Tom Brady, y su entrenador Bill Belichick, nos hicieron creer después de su menos que esclarecedora conferencia de prensa de ayer. Ambos hombres dijeron estar tan desconcertados como nosotros sobre cómo exactamente once de los doce balones del equipo de fútbol usados durante el campeonato de la AFC contra Indianápolis habían sido desinflados ilegalmente bajo las especificaciones reglamentarias.

"Cuando llegué el lunes por la mañana, me horroricé al enterarme de las noticias sobre los balones. No tenía ningún conocimiento sobre la situación", dijo un famoso malhumorado Belichick. "Yo no sabía nada de eso".

Su mariscal de campo, igualmente extrañado, quería hacerle saber a todos que él no es tramposo: "Yo jamás haría nada para romper las reglas. Yo creo en el juego limpio. No tenía conocimiento de nada... ningún conocimiento de alguna irregularidad... no sé qué fue lo que pasó".

¿En serio, Tom? Es difícil de creer –casi una burla, de hecho– que Brady, quien está en su decimoquinta temporada de la NFL, con seis viajes al Super Bowl y tres victorias en el Super Bowl, no hubiera notado nada malo. Este es un sujeto conocido por gestionar meticulosamente cada aspecto del juego, incluyendo el balón. Y se le tiene en una grabación diciendo que prefiere un balón suave. ¿Cómo un profesional como este no notó que algo andaba mal?

La NFL, la cual según reportes de ESPN, había sido notificada por los Potros de Indianápolis, próximos al campeonato de la AFC, del uso de "balones blandos" a inicios de la temporada, dijeron que estarían llevando a cabo una investigación completa. Sin embargo, dado que el Super Bowl está a menos de dos semanas, no hemos escuchado nada de ellos, aparentemente tampoco Brady, según dijo ayer.

Así que es fácil de entender por qué a los fanáticos e incluso los atletas profesionales no les convence la historia de Brady.

"Es obvio que Tom Brady tuvo algo que ver con esto", dijo el mariscal de campo del Salón de la Fama, Troy Aikman, en su programa de radio en Dallas, incluso antes de la conferencia de prensa Brady-Belichick. "Así que si los balones están desinflados, es porque el mariscal de campo así lo quiere, y de eso estoy seguro". "Ahora la pregunta es: ¿Será que Bill Belichick estaba enterado de eso?"

La evidencia es clara: once de los balones del equipo fueron desinflados ilegalmente y no se desinflaron solos. ¿Y todo lo que dijeron acerca de que el clima frío había tenido la culpa? Olvídalo. La temperatura no solo estaba a 50 grados el día del juego, sino que si el clima hubiera sido un factor, entonces los balones de los Potros también se hubieran desinflado. Eso no sucedió.

Brady, siempre el perfecto promotor, está jugando el papel de víctima inocente a la perfección. Quizá todo esto es solo una conspiración realizada por los que odian a los Patriotas, sugirió Brady ayer. Buen intento, pero la mayoría de personas razonables no creen en las teorías de conspiración. Y esperemos que aún menos personas crean en duendecillos invisibles. Así que debe haber otra explicación.

Eso deja al escándalo de los balones desinflados en las manos del comisionado de la NFL, Roger Goodell. El escándalo ha dado origen a una gran cantidad de bromas en los programas de televisión nocturnos y por Twitter. Pero hacer trampa en la NFL, una industria de 9.500 millones de dólares anuales, con un valor global de mercado de 46.000 millones de dólares por sus 32 equipos, no es broma.

Ha sido un año difícil para la integridad del juego. Goodell ha admitido que ha tomado decisiones equivocadas en relación a varios casos que involucran abuso doméstico, siendo el escándalo de Ray Rice el más atroz. Y esta temporada ha estado llena de incidentes debatibles con respecto a la decisión de algunas jugadas en situaciones cruciales del juego.

Este no es momento para investigaciones estancadas. Una decisión sobre el escándalo de los balones desinflados después del Super Bowl sería una gran decepción, y una señal de trampa, sin importar lo descarado del asunto, no es importante para la NFL. Goodell debe actuar con rapidez y anunciar sanciones en contra de Nueva Inglaterra antes de que se lleve a cabo el Super Bowl este uno de febrero en Phoenix. Los fanáticos no son los únicos que le piden al comisionado que resuelva este asunto.

A principios de esta semana, el senador de Nevada, Dean Heller, hizo un llamado a Goodell a restaurar la credibilidad del juego. "Estoy buscando acciones decisivas que aseguren que todos los equipos estén jugando de acuerdo a las reglas", dijo Heller en una declaración. Él recomendó que la liga trabaje con la Asociación de Jugadores de la NFL para resolver este asunto antes de que se lleve a cabo el Super Bowl.

Seamos claros: es la segunda vez que los Patriotas son infractores por hacer trampa. En el 2007, Belichick fue multado con la máxima cantidad impuesta por la NFL de 500.000 dólares, y a los Patriotas se les ordenó pagar 250.000 dólares por espiar las señales defensivas del oponente (los Jets de Nueva York). Al final, el asistente de video del equipo asumió toda la culpa y fue la única persona despedida en el incidente. Los Patriotas también perdieron el derecho a ser seleccionados el 2008.

"Este episodio representa un atentado calculado y deliberado de evasión de las reglas establecidas para animar el juego justo y promover la competencia leal en el campo de juego", dijo Goodell en aquél entonces en una carta dirigida a los Patriotas.

Goodell tomó la decisión correcta en ese entonces: le impuso la multa más alta alguna vez impuesta a un entrenador de la NFL y envió un mensaje claro de que hacer trampa no sería tolerado ni tendría excusa alguna. En esta ocasión, a pesar de los miles de millones de dólares que implica el Super Bowl, Goodell necesita ir más allá. Como mínimo, el comisionado debería:

— Descalificar a los Patriotas del Super Bowl

— Quitarle el título de Campeonato de la AFC al equipo

— Multar o suspender a Belichick, quien a pesar de que afirma lo contrario, debería haber sabido sobre los balones desinflados –e incluso si no lo supiera, finalmente él es el responsable de todo lo que ocurre en el campo.

Y si se puede argumentar de manera razonable que Brady sabía o debería haber sabido, según su experiencia, que el balón había sido manipulado, entonces él también debería enfrentar sanciones severas.

Como no existe un precedente de descalificación de un equipo al Super Bowl, Goodell tendría que llevar a cabo un plan. Para mí, tiene sentido que el siguiente mejor equipo de la AFC debería ir en vez de los Patriotas, lo que significa que deberían jugar los Potros.

Y no, no importa que Nueva Inglaterra haya vencido a Indianápolis 45 a 7. El marcador no es el punto cuando un equipo hace trampa. Y si ganar –a cualquier costo– es realmente lo que importa en la NFL en estos días, entonces bien podríamos deshacernos del reglamento y dejar de predicar la "santidad del juego".

Es 2015 y parece ser que los Patriotas aún creen que las reglas no aplican para ellos. Ellos no han aprendido su lección. Esta vez el comisionado debe enviar un mensaje aún más fuerte para que no haya confusión.

Los Patriotas deben ser enviados al banquillo para el Super Bowl XLIX.