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Entretenimiento

Cómo Jon Stewart cambió la política de EE.UU.

Por (CNNEspañol.com)

Por Stephen Collinson, CNN

(CNN) — Para medir el impacto que Jon Stewart ha tenido en la política estadounidense, trata de imaginar una elección presidencial sin él.

La última vez que eso ocurrió fue en 1996 cuando Bill Clinton se enfrentó a Bob Dole.

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Las multitudes de fans de la generación del milenio y los yonquis políticos del presentador de “The Daily Show” pronto sabrán cómo es una elección sin Stewart cuando pasen por la propaganda, las confusiones y los escándalos de la contienda de 2016 sin él. Stewart, a quien a veces lo conocen como “The Most Trusted Name in Fake News” (El nombre más confiable en las noticias falsas) hizo el sorprendente anuncio el jueves respecto a que dejaría el éxito de Comedy Central antes de fin de año, luego de 16 años detrás de su escritorio.

En un toque de ironía casi demasiado delicioso como para ser verdad, la noticia de que el falso presentador de noticias se retiraba surgió al mismo tiempo que un presentador real, Brian Williams, era suspendido por NBC durante seis meses luego de que sus exageradas historias de guerra salieran a luz.

A lo largo de los años, Stewart se ha forjado un lugar único en la intersección de la política, el entretenimiento y el periodismo, al ofrecer una versión sarcástica de las noticias con su ingenioso humor y su imagen de presentador falso.

Los interrogatorios de Stewart a los políticos son legendarios. Los candidatos que van a su programa se ven expuestos a un arriesgado rito de iniciación y a la mordaz lengua del anfitrión… todo en la búsqueda de los jóvenes votantes que conforman el corazón de su audiencia.

Jóvenes estadounidenses  

Se ha repetido tantas veces que ya es un cliché. Sin embargo, una gran cantidad de estudios demuestran que muchos estadounidenses jóvenes se enteran de las noticias políticas no por medio de cadenas de televisión o periódicos, sino a través de la cortante sátira de Stewart.

En una encuesta de 2012, el Pew Research Center for People and the Press encontró que el 39% de los televidentes regulares del “The Daily Show” tenían entre 18 y 29 años de edad, pero el grupo conforma solo el 23% del público en su totalidad.

Ese es un sector demográfico por el que los políticos harían cualquier cosa. Y esto explica por qué quienes se postulan para un cargo —particularmente los demócratas dispuestos a conectarse con la audiencia urbana de Stewart, con una tendencia a la izquierda— se animan a presentarse en su programa.

Aunque Stewart frecuentemente niega que su programa sea un noticiero y afirma que simplemente gira en torno al entretenimiento, parece que su trabajo hace la misma función que los noticieros de las cadenas tradicionales.

Su disección de los problemas y la desestimación forense de la hipocresía política en gran medida cumplen las mismas funciones que quienes verifican información en los medios de comunicación tradicionales.

Otra encuesta realizada en 2007 demostró que los estadounidenses que más sabían sobre lo que estaba pasando en el mundo también tendían a ser televidentes de “The Daily Show” y de su programa derivado “The Colbert Report” de Comedy Central, el cual dejó de transmitirse recientemente.

Stewart ha sido un guía constante para un cierto segmento de estadounidenses a lo largo de la tumultuosa década y media que ha abierto el siglo XXI, al filtrar eventos y expresar opiniones.

Farsa y tragedia  

En momentos de farsa, como las elecciones de 2000, o en ocasiones de tragedia, como los ataques del 11 de septiembre y las posteriores contiendas políticas, Stewart estaba ahí para navegar por el espíritu del tiempo y reajustar la sabiduría de los medios convencionales.

Cuando la Corte Suprema le entregó a George W. Bush la elección presidencial de 2000, Stewart expresó las frustraciones de muchos liberales que pensaban que la elección había sido robada.

“No fui elegido para servir a un partido”, fue lo que Bush dijo en un video, según lo mostró un Stewart de apariencia joven antes de añadir “¡no fuiste elegido!”.

Un año después, Stewart le enseñó a Estados Unidos a reírse una vez más en las terribles semanas luego de los ataques terroristas.

En su primer programa después del 11 de septiembre, Stewart reemplazó su segmento inicial normalmente sarcástico con un conmovedor monólogo acerca del impacto de la tragedia en su querida ciudad de Nueva York.

“Vamos a volver a esto. Va a ser divertido y gracioso”, dijo entre lágrimas.

Cuando la guerra de Iraq se convirtió en un atolladero, Stewart dirigió su característico ingenio a los tropiezos y fracasos del gobierno de Bush en relación a la ocupación con su prolongado segmento de “Mess O’ Potamia”.

Barack Obama

Su arremetida diaria en contra de los principales asesores de Bush se reflejaron y ayudaron a darle forma a la opinión pública sobre la guerra, la cual iba en rápida decadencia, y esto a la larga propició las condiciones para que en 2008 se levantara Barack Obama, un candidato en contra de la guerra.

Obama, quien revolucionó su campaña con su uso de YouTube, las redes sociales y nuevas tecnologías digitales, y Stewart —con sus segmentos fáciles de compartir que se acoplaban a la perfección con fuentes de medios emergentes como Facebook— podrían haber sido hechos el uno para el otro.

Los votantes jóvenes eran vitales para las esperanzas que tenía Obama de vencer a la máquina de Hillary Clinton en 2008. Y él sabía dónde encontrarlos… en el programa de Stewart.

“The Daily Show”, con el pretexto del humor y la sátira, también le permitió a Obama abordar cuidadosamente asuntos de la campaña que eran ferozmente divisivos, los cuales estaban fuera de límites o eran difíciles de manejar en programas regulares de noticias.

En una aparición de Obama en 2008, antes de las elecciones primarias, por ejemplo, Stewart lo confrontó con el racismo latente que muchos demócratas pensaban que obstaculizaba al senador, tanto en el estado como en otros lugares.

“No voy a dejar que se confunda con la propaganda, señor, para eso estoy aquí”, le dijo Stewart a un Obama que reía.

“Nos preocupa que en última instancia, al final del día…. si es lo suficientemente afortunado como para convertirse en el presidente de Estados Unidos, ¿va a implementar una táctica ilegal, señor, y esclavizar a la raza blanca?”

En 2010, Obama regresó al programa días antes de las elecciones intermedias, lo cual se consideró como un claro intento por reconectarse con los votantes jóvenes que impulsaron ​​su campaña de 2008, pero que se había resentido desde entonces. Obama, el primer presidente estadounidense en aparecer en “The Daily Show”, pudo haber conseguido más de lo que esperaba cuando Stewart se burló de él diciendo que era una sombra del personaje que presentó en 2008 luego de que se estancara en Washington.

“Usted no diría: ‘Sí podemos hacerlo, pero con ciertas condiciones'”, bromeó Stewart frente al evidente malestar de Obama.

Obama a menudo sintió el azote de la lengua de Stewart, con mayor frecuencia cuando se quedó corto frente a las altas expectativas que planteó en 2008.

En 2013, Stewart hizo pedazos al presidente por lo que él consideró como su desdeñosa respuesta en cuanto a los escándalos vistos con el IRS y por la muerte de un diplomático estadounidense en Bengasi.

“No me sorprendería que el presidente Obama se haya enterado de que Osama bin Laden había sido asesinado cuando se vio a sí mismo en la televisión haciendo el anuncio”, bromeó Stewart.

Más recientemente, Stewart arremetió contra Obama por no presentarse a una marcha en París para honrar a las víctimas asesinadas por extremistas islámicos en un ataque a la revista satírica Charlie Hebdo.

“¿Cómo pudo faltar Estados Unidos?”,   preguntó Stewart.

Críticos de Stewart

Pero a pesar de las críticas contra Obama, Stewart tiene sus propios críticos, entre ellos los republicanos que se quejan de que su favoritismo hacia los demócratas es demasiado abierto, además de algunos grupos a favor de Israel, los cuales se han quejado de su cobertura del estado judío.

No solo son los políticos quienes han sentido las burlas de Stewart. Los medios de comunicación también han sido blanco de sus burlas.

Fox News, con su evidente sesgo conservador, ha sido un objetivo del programa de Stewart durante años.

Uno de los sketches más recordados de Stewart fue su despiadada arremetida contra el comentarista conservador Glenn Beck, con todo y gafas y pizarrón falso.

En 2010, Stewart se burló de las marchas de protesta de duelos diseñadas por Beck y el activista por los derechos civiles, Al Sharpton, y atrajo a más de 200.000 personas al National Mall de Washington con la “concentración para restaurar la cordura y/o miedo” con su compañero de Comedy Central, Stephen Colbert.

La ira de Stewart con frecuencia se dirigía hacia el mismo estado del periodismo político, a la manera en que los programas de noticias tienden a enfrentar a dos expertos, un conservador y un liberal, haciendo referencia al evento como una cobertura noticiosa equilibrada.

CNN no fue inmune a su atención. Como todos saben, Stewart se presentó en el programa “Crossfire” de CNN en 2004, para atacar a los anfitriones Tucker Carlson y Paul Begala.

“Eres una persona que se preocupa más por apoyar una ideología en particular”, dijo Stewart. “Deja de lastimar a Estados Unidos”, criticó en una aparición en el set.

Stewart, quien tomó un año sabático de su programa en 2013 para dirigir una película, pareció presagiar su salida de “Daily Show” a finales del año pasado, en una entrevista con Terry Gross, el anfitrión de “Fresh Air” en NPR.

“Me siento como si no supiera si alguna vez seré tan buen para algo como lo he sido para este programa”, dijo Stewart. “Habiendo dicho esto, hay momentos en los que te das cuenta de que esto ya no es suficiente. En el momento en el que diga que ya no voy a hacerlo más, lo extrañaré como loco”.

Los fans de Stewart, sin olvidar a los que están involucrados la política, ya están sintiendo lo mismo por él.