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Asia

Los chinos aman la cultura británica, pero ¿aceptarán al príncipe Guillermo?

Por Sebastián Jiménez Valencia

Por Katie Hunt, CNN

(CNN) — El príncipe Guillermo llegó a Beijing —se trata de la primera visita a China de uno de los principales miembros de la familia real británica en tres décadas— y podría esperar una dosis de choque cultural.

Pero lo más probable es que se sienta como en casa.

Desde programas de televisión y lecciones de etiqueta hasta escuelas privadas y urbanizaciones al estilo Tudor, China ha adoptado la cultura británica con pasión.

Millones de televidentes chinos son cautivados por programas como «Downton Abbey» y «Sherlock Holmes»; la estrella de este último, Benedict Cumberbatch, es tan popular que tiene su propio apodo chino: Curly Blessing.

La fascinación con la Inglaterra eduardiana que se representa en Downton ha creado una creciente demanda por mayordomos; además, la élite del país está adoptando prendas de tweed y se están dedicando a la caza de venados.

«Dowton Abbey representa la vida tradicional británica de la clase alta. Es algo por lo que muchos otros chinos y yo sentimos curiosidad», dijo la estudiante Cherrie Zhang.

No son solo los programas de televisión.

Los padres chinos acaudalados están enviando a sus hijos a escuelas británicas después de que algunos de los nombres más distinguidos de la educación británica han fundado campus en China. Harrow, Wellington College y Dulwich College han abierto escuelas hermanas en este país.

Y la obsesión por la cultura británica ha dado un giro extraño en Thames Town, una urbanización de viviendas en las afueras de Shanghái que se asemeja a un pintoresco pueblo inglés, con todo y una réplica de las cabinas de teléfono rojas.

Prueba diplomática  

Es crucial que el príncipe Guillermo le saque provecho a estos lazos culturales durante su visita de alto perfil, la cual es considerada como la primera prueba real de sus habilidades diplomáticas.

«Esto nos dirá algo sobre cómo manejará una de las relaciones diplomáticas más importantes cuando llegue al trono», dijo Kerry Brown, un profesor de política china en la Universidad de Sídney y exdiplómatico británico.

«Y pienso que China pondrá un interés especial en su visita porque aquí no se trata de un político, quienes vienen y van, sino de alguien que estará presente durante bastante tiempo» .

Las exportaciones culturales son consideradas como un área de crecimiento que el príncipe puede promover. China gastó 17 millones de libras en programas y formatos de televisión del Reino Unido en 2013, un aumento del 40% respecto al año anterior, pero esto constituye una pequeña parte de la balanza comercial general.

«Downton Abbey» ha sido un rotundo éxito en China.

Y si bien Londres ha tenido éxito en atraer inversiones chinas, las compañías del Reino Unido no han prosperado en China de la misma manera que sus homólogas en Estados Unidos y Alemania.

Metidas de pata  

Los viajes anteriores de miembros de la realeza han estado plagados de metidas de pata. Cuando la reina y el príncipe Felipe pasaron tiempo en China en 1986, el esposo de la reina ofendió a muchos cuando le dijo lo siguiente a un grupo de estudiantes británicos: «Si se quedan aquí mucho tiempo más, acabarán con los ojos rasgados».

El príncipe Carlos, el padre de Guillermo, nunca ha visitado China, pero describió a los líderes del país como «terribles figuras de cera viejas», durante su visita a Hong Kong en 1997.

Sus estrechos lazos con el Dalai Lama, el líder espiritual del Tibet, también han enojado a los líderes de China.

Bendict Cumbertbatch, conocido en China como Curly Blessing.

El príncipe Guillermo visitará la Ciudad Prohibida de Beijing, asistirá al estreno chino de «Paddington», una película animada para niños de producción británica en Shanghái y lanzará una campaña para celebrar la innovación británica durante su viaje de tres días. Antes de China, él pasará tres días en Japón.

El príncipe también tendrá la oportunidad de defender una de sus causas favoritas —combatir el comercio ilegal de vida salvaje— cuando visite un santuario de elefantes en el suroeste de China.

«Si puede crear algún tipo de vínculo con China, si instintivamente demuestra que lo entiende, eso podría ser algo importante», dijo Brown.

Pero la relación entre el Reino Unido y China está cargada de «una gran cantidad de bagaje histórico», añade Brown, y el príncipe tendrá que andar con cuidado, particularmente en Hong Kong, una región que solía ser una colonia británica y donde la presión por el voto libre ha causado tensión en las relaciones entre Gran Bretaña y China, los actuales dueños.

A los legisladores británicos se les negó el permiso de visitar la ciudad en una misión de «busqueda de datos» el año pasado en medio de acaloradas protestas prodemocracia.

Además, no está claro cuánto «poder de estrella» tiene el príncipe Guillermo en China, especialmente sin su glamorosa esposa Catalina, quien no hará el viaje debido a sus ocho meses de embarazo, y su pequeño hijo Jorge.

Una encuesta informal llevada a cabo por el periódico Telegraph del Reino Unido en Beijing evidenció que a muchos les costaba reconocer al duque y la duquesa de Cambridge —una persona pensó que se trataba de la pareja en la película «Titanic»— y algunos temen que su visita no atraerá el interés de los chinos comunes y corrientes con facilidad.

«La familia real no es gran cosa para mí», dijo Zhang, el fanático de Downton Abbey.

Serena Dong contribuyó con este reportaje.