Birmania (CNN) — Llegamos al monasterio en una camioneta que también funciona como autobús en Amarapura, un municipio de Mandalay, la segunda ciudad de Birmania, para participar en una inusual actividad turística.

En realidad no sabía de la existencia del monasterio aquí hasta que escuché a un grupo de compañeros que hablaban del lugar durante el desayuno.

Ellos lo describieron como un lugar a donde ibas para, este, ver cómo los monjes almuerzan en la mañana.

Me pareció que se trataba un tanto de un "zoológico de turistas", pero decidí seguirles la corriente.

Me llevo una grata sorpresa cuando llegamos.

La Institución Monástica Mahagandhayon es un lugar amplio y tranquilo, con hermosos edificios de madera dispuestos como casas con un patio en el centro, alejado de la carretera principal.

A medida que nos acercamos al monasterio, se hace más evidente que hay otros turistas y visitantes.

Los monjes caminan alrededor con sus túnicas de color rojo, aparentemente sin estar al tanto de nuestra presencia, aunque efectivamente detecto un aire de ambivalencia.

Entonces inicia el "espectáculo".

'Turista paparazzi'

Los monjes hacen fila a lo largo de la calle y sostienen lo que parecen ser urnas... pero en realidad son recipientes para los alimentos.

Los turistas toman fotografías, yo también me incluyo.

Se escucha el sonido de las cámaras.

Tras recibir instrucciones de no bloquear la procesión de monjes, los espectadores se agrupan en las aceras; se codean y empujan para obtener la mejor toma.

A medida que los monjes empiezan a caminar, se escuchan los flashes de las cámaras en alto.

Observo una leve renuencia entre cierto visitantes: algunos no tienen sus cámaras en mano y bajan levemente la cabeza, como si quisieran mantener su dignidad al diferenciarse de los paparazzis turistas.

Un alemán le expresa sus dudas al guía turístico respecto a que el "espectáculo" parece ser intrusivo e insensible.

El guía le responde que los monjes se han acostumbrado a la conmoción, de la misma forma en la que se entrena a los perros para que se comporten de cierta forma.

El comentario no es despectivo, sino más bien explicativo.

Otro visitante dice lo siguiente en un blog: "En realidad es vergonzoso, como si viéramos cómo alimentan animales".

Después de que los monjes han comido, los turistas se dispersan y el santuario vuelve a ser un lugar tranquilo.

Todo el evento es extraño.

¿Es este un ritual local orgánico que se ha convertido en una atracción a gran escala?

¿O se trata de un monasterio que se abre ante la promesa de que recibirán dinero de los turistas por medio de un espectáculo forzado?

Decido volver al día siguiente para averiguarlo.

De vuelta al monasterio

Llegar por la tarde me permite ver al monasterio bajo otra luz.

No hay un solo turista a la vista... el ambiente es de tranquilidad.

El monasterio, ubicado cerca del pintoresco puente U-Bein, el cual supuestamente es el puente de teca más largo del mundo, a veces es conocido como el Maha Ganayon Kyaung.

Fundado en 1914, el complejo es el hogar de más de 1.500 monjes.

Los visitantes pueden caminar libremente por las instalaciones e incluso asistir a charlas y conferencias.

Mientras me siento en una plataforma de madera y garabateo en mi cuaderno de notas, un monje se me acerca para preguntarme qué estoy haciendo.

Su nombre es Ashin Pannadhaya, de 26 años de edad.

Ha vivido en el monasterio durante seis años.

Le pregunto qué piensan los monjes de los turistas.

Espero una afabilidad budista, pero su respuesta es directa.

"Me siento muy molesto cuando veo problemas inesperados con los turistas", dice Pannadhaya, hablando en el inglés que ha estado estudiando.

"Algunos turistas, muy amables; algunos, muy desagradables. Toman fotos de manera alocada y extrema".

"La hora del almuerzo es un momento muy privado", añade. "Ellos toman fotos, nos molesta mucho".

Los monjes se levantan a las 4 a.m. todos los días, desayunan a las 5 a.m. e inician sus lecciones a las 6 a.m.

El almuerzo es a las 10:15 a.m. Y luego tienen prohibido volver a comer desde el almuerzo hasta el desayuno al día siguiente.

Otro monje se une a nosotros, Ashin Zavana, de 22 años de edad.

Él dice que siente vergüenza al ser fotografiado durante su hora del almuerzo.

Aumento en el turismo

Birmania ha estado disfrutando de un aumento documentado en el turismo en los años recientes.

Con un aproximado de 300.000 a 500.000 monjes entre una población de 53 millones de habitantes, la cultura budista de Birmania es una las grandes atracciones para los visitantes.

Las visitas a los templos y monasterios son populares oportunidades para tomar fotografías.

La aparición de los turistas afecta la vida diaria de los monjes, dice Pannadhaya, especialmente los grupos que vienen a verlos comer.

Él dice que la recién descubierta popularidad del monasterio es inesperada y no fue iniciada por el monasterio.

Y puede que el turismo no necesariamente ayude al monasterio, como algunos podrían pensar.

Pannadhaya explica que el monasterio depende de las donaciones que recibe; actualmente, la mayoría de ellas provienen de devotos locales.

Los turistas normalmente no hacen donaciones al templo después de visitarlo.

Consejo para los visitantes

La Institución Monástica de Mahagandhayon está abierta al público.

Para evitar las multitudes, el mejor momento para visitarla es por la tarde.

También es cuando será más probable que ocurran conversaciones espontáneas.

El centro de información puede ayudarte a hacer una donación al monasterio. Es posible obtener un recibo por tu donación.

Institución Monástica de Mahagandhayon, a 80 metros al oeste del puente U-Bein, Amapura, Mandalyay, Birmania; la entrada es gratis.

Lu-Hai Liang es un periodista establecido en Beiing. Su trabajo ha aparecido en The Guardian, Daily Telegraph, New Statesman, The Atlantic y otros medios de noticias.