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Perú

Lima ya cuenta con su propia ruta del pisco

Por María Elena Belaúnde

(CNN Español) — El aguardiente de uva que se prepara en Perú desde el siglo XVI cuenta desde hace unos meses con un circuito para conocerlo sin tener que viajar al sur del país.

Se trata de la “Ruta del Pisco” en Lunahuaná, un distrito de la  provincia de Cañete, departamento de Lima, que según las autoridades reúne las cualidades que la equiparan a sus predecesoras en los departamentos de Ica, Arequipa, Moquegua y  Tacna.

El paraíso del pisco

A la altura del kilómetro 144 de la carretera Panamericana Sur, un desvío de otros 40 kilómetros en medio  del hermoso valle formado por las cristalinas aguas del rio Cañete, se encuentra el distrito de Lunahuaná, escenario tradicional de bodegas pisqueras, debido a la calidad de la uva que aquí se cosecha.

El secreto del buen pisco

José Antonio Espinoza, dueño de la Bodega Santa María, una de las más antiguas de la zona —fue fundada en 1929—, sostiene que un buen pisco depende en un 80 % de la calidad  de la uva.

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“Estamos entre 500 y 1.000 metros sobre el nivel del mar, entonces este tipo de suelos pobres, aluvionales, complicados para la agricultura, hacen que cuando uno siembre la vid las raíces entren profundamente dentro del suelo”, explica.  “Acá se han encontrado 5, 6 , 7 metros de raíces dentro del suelo. Eso hace que extraigan minerales y una serie de cosas que son estos aromas”.

La Bodega Santa María produce 100.000 litros anuales de pisco, 80 % de los cuales se venden en el extranjero. Su pisco estrella se lama “Don Benedicto”, en honor al abuelo de José Antonio, quien inició a la familia en el arte de hacer pisco, un oficio que según él requiere más destreza que el de la elaboración del vino.

Aunque abrir mercados para el pisco en el exterior es un desafío, Espinoza no está interesado en migrar hacia la vinicultura. “Nosotros creemos que el futuro de la industria vitivinícola está en el pisco”, dice,  “porque el pisco es una bebida fina que nosotros elaboramos hace casi 500 años, entonces tenemos una tradición”.

De la tradición a la modernidad 

Lunahuaná está poblado de pequeñas bodegas, cada una con un peculiar encanto y muy cercanas entre sí. La Bodega de la Cruz es la más nueva de las cinco certificadas.

Johan de la Cruz, el  joven propietario de la Bodega De la Cruz, recuerda que para ser distinguido con la certificación compitió con 42 bodegas  “y  de las 42 estoy entre las 5 bodegas que forman ahora nuestra Ruta del Pisco en Lunahuaná”,   dice orgulloso.

“Yo soy la primera bodega en la ruta”.

Luego de explicar el proceso del destilado en los alambiques de cobre, los dueños de las bodegas enseñan a los turistas cómo catar un buen pisco.  Dicen que debe apreciarse en vista, nariz y boca.

“Ponemos un poco de aguardiente en la boca, lo retenemos allí, abrimos un poquito la boca, aspiramos aire y lo botamos por la nariz. Allí vamos a entender cuándo una bebida es más fina que otra”, explica José Antonio Espinoza.

Lunahuaná produce ocho tipos de uvas, en tres posibilidades:  pisco puro, mosto verde (de fermentación incompleta)  y acholado (combinación de variedades diferentes).

Aunque los lugareños prefieren tomar cualquiera de estas alternativas directamente  de la botella, la mayoría de turistas extranjeros y nacionales no se pierde probar el tradicional pisco sour, un coctel preparado en base a esta bebida,  limón,  jarabe de goma y clara de huevo.

Para terminar el recorrido, se puede visitar la Bodega  “Hijos del Sol”, que además de una  espectacular vista sobre el rio Cañete ofrece una clase de pisco sour con el barman ganador  del concurso del mejor pisco sour en Lunahuaná.

Las otras dos bodegas que integran la Ruta del Pisco en Lunahuana son Viña Los Reyes y Bodega de la Motta.

Al término de la jornada, hay tiempo suficiente para regresar a Lima, pero si uno prefiere descansar, Lunahuaná cuenta con una variada oferta hotelera.