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Crimen

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La Casa Blanca enfrenta una nueva crisis racial en Baltimore

Por Eric Bradner

(CNN) — La recién juramentada secretaria de Justicia, Loretta Lynch, dijo el lunes por la noche que el Departamento de Justicia continuará su investigación sobre la muerte de Freddie Gray y que enviará a dos altos funcionarios a Baltimore en un esfuerzo por apaciguar los disturbios que están ocurriendo allí.

Lynch se reunió el lunes por la noche con el presidente Barack Obama para discutir los disturbios en Baltimore. No se convocó a reunión específicamente por la situación en Baltimore, dijo la Casa Blanca, pero Lynch le dijo a Obama que estaría monitoreando la situación allí.

«A medida que continúa nuestro proceso de investigación, insto encarecidamente a todos los miembros de la comunidad de Baltimore a adherirse a los principios de la no violencia», dijo Lynch en un comunicado. «En los próximos días, tengo programado trabajar con los líderes de todo Baltimore para asegurar que podamos proteger la seguridad y los derechos civiles de todos los residentes. Además, llevaré todos los recursos del Departamento de Justicia para proteger a aquellos que están bajo amenaza, investigar las irregularidades y asegurar que se le ponga fin de la violencia».

Obama también habló el lunes con la alcaldesa de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake, mientras que su asesora principal, Valerie Jarrett, habló con Larry Hogan, gobernador de Maryland, según indicó la Casa Blanca.

La creciente violencia en Baltimore, a solo 64 kilómetros de la Casa Blanca, representa otro desafío para la administración de Obama en cuanto a abordar los disturbios raciales en todo el país. Desde que un adolescente desarmado muriera a manos de un policía en Ferguson, Misuri, el verano pasado, la administración ha trabajado para reconocer las profundas frustraciones en las comunidades minoritarias mientras también apoya a los cuerpos policiales.

Obama, el primer presidente afroamericano de la nación, ha hablado en términos personales sobre el acoso policial. Hasta el momento, no ha hablado sobre los disturbios en Baltimore, pero funcionarios de la Casa Blanca dicen que están considerando emitir un comunicado para hacerle frente a la situación.

La violencia en Baltimore se produce el mismo día del funeral de Freddie Gray, quien murió bajo custodia policial y bajo circunstancias que siguen siendo poco claras.

La situación presenta un desafío inmediato para Lynch, quien fue juramentada el lunes, luego de una batalla de cinco meses en el Senado para confirmar el cargo. Su estrecha relación con los cuerpos policiales fue considerada como clave para el cargo de secretaria de Justicia.

Ella dijo que «en los próximos días» enviará a Baltimore a Vanita Gupta, jefa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, y a Ronald Davis, director de Servicios Policiales Orientados a la Comunidad, para que se reúnan con los líderes religiosos y comunitarios.

El lunes, la Casa Blanca envió tres representantes a Baltimore para el funeral de Gray: Broderick Johnson, originario de la ciudad y presidente del grupo de trabajo «El guardián de mi hermano»; Heather Foster, asesora de la Oficina de Participación Ciudadana; y Elías Alcántara, director asociado de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales.

Broderick y Foster también asistieron al funeral de Michael Brown, el joven desarmado de 18 años de edad que fue asesinado a tiros por un oficial de policía de Ferguson, Misuri, el pasado agosto.

Durante su ejercicio como secretario de Justicia, Eric Holder encabezó un esfuerzo federal para tomar medidas enérgicas contra los departamentos de policía que muestran un patrón de prejuicios raciales y consideró presentar cargos federales en el caso del tiroteo de Brown. Él visitó Ferguson inmediatamente después de que comenzaran las intensas protestas y dijo que su presencia ayudó a calmar la situación.

Su Departamento de Justicia también envió funcionarios de relaciones comunitarias a Baltimore, en un esfuerzo por mejorar la comunicación entre la comunidad y las fuerzas de seguridad en el lugar.

Hogan, el republicano elegido recientemente, firmó una orden ejecutiva el lunes por la tarde, en la que declaraba un estado de emergencia y activó a la Guardia Nacional de Maryland. En una declaración, dijo que el «saqueo y los actos de violencia en Baltimore no serán tolerados».

Hogan también canceló los eventos públicos que tenía programados para el martes.

«Mira, la gente tiene el derecho de protestar y expresar su frustración», dijo Hogan en una rueda de prensa el lunes por la noche. «Pero las familias de la ciudad de Baltimore merecen paz y seguridad en su comunidad, por lo que estos actos de violencia y destrucción de propiedades no pueden y no serán tolerados».

La policía estatal de Maryland envió a otros 40 agentes a Baltimore y serán desplegados el lunes por la noche para unirse a los 42 agentes que ya están ayudando a la policía de la ciudad. Un agente de la policía estatal dijo que Maryland también está solicitando la ayuda hasta de 5.000 agentes de las fuerzas policiales del Atlántico medio cercanas para que los apoyen en su esfuerzo.

Rawlings-Blake dijo que Baltimore está instituyendo un toque de queda en toda la ciudad, de 10:00 p.m. a 5:00 a.m., a partir del martes en la noche que durará una semana. Dijo que le había solicitado a Hogan que desplegara la Guardia Nacional lo más pronto posible. Las escuelas públicas de Baltimore también permanecieron cerradas el martes, según informó un funcionario de la ciudad.

«La ciudad está siendo destruida por matones que de una manera muy insensata están tratando de destruir lo que muchos han luchado por construir, derribando empresas, derribando o destruyendo propiedades, cosas que sabemos impactarán a nuestra comunidad durante años», dijo ella.

El representante demócrata, Elijah Cummings, quien habló en el funeral de Grey el lunes, le dijo a Wolf Blitzer de CNN en «The Situation Room», que «aquí existen diferentes elementos. Algunas personas están realmente disgustadas por lo que le ocurrió al señor Gray. …le estoy pidiendo a las personas que no se involucren en saqueos y disturbios».

Él dijo que 150 ministros se reunieron el lunes por la noche en Baltimore para encontrar maneras de dispersar las tensiones.

Cummings también dijo que el lunes por la tarde había recibido una llamada de la asesora de la Casa Blanca, Valerie Jarrett, en la que le ofrecía apoyo de la Casa Blanca y le dijo que el departamento de policía de Baltimore «sería estudiado cuidadosamente por el Departamento de Justicia».

Los dos senadores demócratas de Maryland dijeron que están preocupados por la violencia.

La senadora Barbara Mikulski se refirió a la situación como «terrible».

«La violencia es inaceptable, sin importar quién la lleve a cabo. El vandalismo es inaceptable, sin importar quién lo lleve a cabo», dijo Mikulski en un comunicado. «Es momento para la calma. Es momento de que los niños vayan a casa. Es momento de recordar que la gran mayoría de los ciudadanos de Baltimore son respetuosos de la ley».

El senador Ben Cardin pidió a los residentes de Baltimore «respetar los derechos de los demás».

«Respetamos su derecho a expresar su opinión, pero háganlo de una manera respetuosa. Y no se incorporen al número muy limitado que ha recurrido al vandalismo y a la violencia», dijo.

La policía de Baltimore dijo que 15 agentes han sufrido heridas en los enfrentamientos que han ocurrido en las calles de la ciudad, entre ellas quebraduras y dos hospitalizaciones. El lunes arrestaron a 27 personas.

En un momento dado, los agentes de la policía antimotines se protegieron detrás de un vehículo blindado mientras los manifestantes les arrojaban piedras. Los agentes al parecer usaban gases lacrimógenos contra los manifestantes.

La policía de Baltimore dijo que existe una «amenaza creíble» de que las pandillas locales tienen programado unirse en un esfuerzo por «sacar» a los agentes del orden público.

Por su parte, el equipo de béisbol Baltimore Orioles aplazó el juego que tenía programado para el lunes por la noche en Camden Yards.