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(CNN) — Si uno de tus seres queridos de mayor edad se encuentra entre los millones de estadounidenses que luchan con la depresión crónica, ten cuidado: tienen un riesgo extremadamente alto de sufrir un derrame cerebral. Un nuevo estudio de la Asociación Americana del Corazón dice que el riesgo parece seguir siendo alto, incluso después de que la depresión desaparece.

“Este estudio nos dice que si tienes una alta puntuación en la evaluación de depresión, tienes más del doble de riesgo de sufrir un derrame cerebral”, dijo el portavoz de AHA, Dr. Philip Gorelick, director médico del Mercy Health en Grand Rapids, Michigan. “Además, en el período de seguimiento, si los síntomas de la depresión se resuelven, aún podrías tener un 66% de riesgo de sufrir una apoplejía”.

El estudio lo llevó a cabo un grupo de investigadores de la salud pública en la Universidad de Harvard, la Universidad de California en San Francisco, la Universidad de Washington y la Universidad de Minnesota, quienes analizaron los datos de más de 16.000 personas mayores de 50 años de edad, los cuales fueron recopilados durante doce años para el estudio de la Salud y la Jubilación. Cada dos años, entre 1998 y 2010, las personas fueron interrogadas en relación a sus síntomas depresivos, su historial de apoplejía y comportamientos que podrían ponerlos en riesgo de sufrir un derrame cerebral.

“Ya sabíamos que las personas que padecen depresión, o que incluso tienen síntomas de depresión, tenían un mayor riesgo de sufrir una apoplejía”, dijo la autora principal, Paola Gilsanz. “Lo que no sabíamos era si el riesgo de sufrir un derrame cerebral también desaparecía si los síntomas de la depresión desaparecían”.

“Nos sorprendió que para este grupo de personas —quienes tenían síntomas de depresión en una de las entrevistas, pero no en la segunda— el riesgo de sufrir un derrame cerebral se mantuvo de forma significativamente elevada (alrededor del 66%) en comparación con personas que no habían tenido síntomas de depresión en ninguna de las entrevistas”, dijo la coautora, Maria Glymour. “Esperábamos que el riesgo de sufrir un derrame cerebral regresaría a la línea base”.

Los investigadores no están seguros de por qué el riesgo no disminuye. Se sabe que la depresión está relacionada con comportamientos poco saludables que aumentan el riesgo cardiovascular, como la inactividad física y el tabaquismo, pero Glymour no cree que éstos expliquen totalmente sus hallazgos.

“Otro conjunto de posibles razones son los cambios biológicos que incluyen aumento de la actividad de las plaquetas, inflamación y condiciones cardiometabólicas como la hipertensión, la hiperlipidemia y la diabetes”, dijo Glymour.

Gorelick le dijo a CNN que no le sorprenden los hallazgos. “Creo que la depresión podría haber estado ocurriendo durante más tiempo de lo que pensamos, así que los factores de riesgo habían estado ocurriendo durante un período de tiempo”, dijo. “Así que no me sorprende que incluso después de que los síntomas de la depresión están disminuyendo, aún exista un riesgo. Tiene sentido para mí”.

Gorelick dijo que le complace ver el enfoque en la conexión que existe entre el riesgo de sufrir un derrame cerebral y la depresión; además, espera que el mensaje llegue a la comunidad médica.

“En realidad, muchos médicos no son conscientes de esta relación”, dijo Gorelick. “Si tienes un paciente que está deprimido, es mejor tener cuidado, porque la depresión será un indicador de que el paciente estará en riesgo de sufrir un derrame cerebral y un ataque cardíaco”.

“En algunas prácticas médicas más avanzadas”, dijo Gorelick, “lo que estamos haciendo ahora es detectar la depresión. En caso de que padezcan depresión y otro factor de riesgo cardiovascular, entonces estos pacientes estarán bajo un control de riesgo muy intensivo por parte de un equipo, el cual ahora incluye a psiquiatras”.

Glymour está de acuerdo en que se necesitan tomar acciones. “Debido a que este es el primer estudio que examina los cambios en los síntomas depresivos de esta manera, necesitamos replicar los hallazgos en muestras independientes y con personas de diferentes grupos de edad”, dijo. “Los resultados sorprendentes hacen que dichas réplicas sean aún más urgentes”.