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Política

¿Pueden las raíces latinas de Jeb Bush ayudarlo a ganar en 2016?

Por Rafael Romo

(CNN) — Habló en otro idioma 27 minutos después de iniciar el discurso de su campaña. “Ayúdennos a tener una campaña que les da la bienvenida”, le dijo Jeb Bush en español a un grupo de partidarios el lunes. “Trabajen con nosotros por los valores que compartimos y por el gran futuro que debemos construir para nuestros hijos”.

Para ser un hombre que empezó a aprender español cuando era adolescente, se casó con una mexicana, vivió tres años en Venezuela y fue el gobernador de Florida durante ocho años, hablar en español no fue difícil… fue algo que los aproximadamente 3.000 partidarios esperaban, muchos de ellos hispanos, quienes se reunieron en el campus Kendall de Miami Dade College para escucharlo decir que se postula a la presidencia.

El republicano de 62 años ha estado casado durante más de cuatro décadas con Columba, quien nació y se crió en México. Todo empezó cuando pasó varios meses en su país de origen. A la edad de 17 años, Jeb Bush dio clases de inglés en una pequeña aldea afuera de la ciudad mexicana de León (estado de Guanajuato), México, como parte de un programa de intercambio estudiantil.

Fue durante ese mismo viaje que conoció a Columba Garnica de Gallo, la mujer que habría de convertirse en su esposa. Hablan español entre ellos y ella les habla a sus hijos en español en casa. En 1996 él se convirtió a su religión: el catolicismo.

Cuando se pronunció en la Universidad Metropolitana de Puerto Rico a finales de abril, Bush dijo que puede relacionarse con los inmigrantes.

“Confíen en mí”, dijo. “Conozco el poder de la experiencia del inmigrante porque la vivo todos los días. Conozco la experiencia del inmigrante porque me casé con una hermosa chica de México. Mis hijos son biculturales y bilingües”.

En un evento público de primavera en Des Moines, Iowa, Jeb Bush le dio a sus oyentes un vistazo a cómo ha adoptado la cultura hispana.

El candidato presidencial republicano estaba hablando acerca de etiquetar los productos importados, pero su respuesta le dio a las personas que asistieron a la Cumbre Agrícola de Iowa el 7 de marzo una buena idea acerca de su posición cuando de la comida se trata.

“Cuando voy a Publix [supermercado] en Coral Gables, algo que haré mañana en la mañana, después de la iglesia, para prepararme para un domingo de diversión en mi casa”, dijo Bush, “probablemente haré un buen guacamol y quiero saber de dónde vienen los aguacates. Quiero saber de dónde vienen las cebollas y el cilantro”.

En la universidad, Bush obtuvo una licenciatura en estudios latinoamericanos de la Universidad de Texas. Luego de la universidad, pasó tres años en Venezuela trabajando para el Texas Commerce Bank, donde mejoró su español significativamente y llegó a conocer más sobre la cultura. Él ha vivido en Florida desde 1980, un estado que tiene la tercera población más grande de hispanos en Estados Unidos, después de California y Texas.

Mientras fungió como gobernador de Florida durante dos períodos, Jeb Bush nunca tuvo problema para comunicarse con los votantes y los medios hispanos en español, una habilidad que lo ayudó a conectarse con los distritos electorales.

Más recientemente, Jeb Bush grabó un anuncio en español en el que expresaba su apoyo hacia el exrepresentante Cory Gardner (republicano por Colorado) en su exitosa candidatura para el Senado de Estados Unidos.

Actualmente, más de 25 millones de Latinos son elegibles para votar en Estados Unidos y su papel será crucial en las elecciones presidenciales de 2016. Para las elecciones presidenciales de 2012, el 17 por ciento de todos los votantes hispanos elegibles vivían en estados en disputa como Colorado, Florida, Iowa y Nevada, según el Centro de Investigaciones Pew. Mientras el hermano de Jeb, George W. Bush, había hecho incursiones con los votantes hispanos y redujo la ventaja demócrata con ellos, Barack Obama los atrajo de nuevo hacia los demócratas. Él ganó a más del 70 por ciento de los votantes hispanos en 2012. Un republicano victorioso probablemente tendrá que atraer a más hispanos de vuelta al Partido Republicano.

El mes pasado, el Comité de Acción Política de Bush “Right to Rise” publicó un video en YouTube por el Cinco de Mayo, un día en el que los mexicanos celebran su victoria frente al ejército francés.

“Aquí en Estados Unidos, el Cinco de Mayo se ha convertido en un día en el que celebramos nuestros vínculos con México, y las grandes contribuciones de la comunidad mexicana-estadounidense en Estados Unidos. En mi caso, esta relación es muy profunda. Mi esposa Columba nació en México; mi familia siempre ha tenido fuertes vínculos con México y tengo un gran respeto y afecto por nuestro país vecino”, dijo Bush en el video.

De hecho, Bush es el único representante que no es hispano en el abarrotado campo de candidatos del Partido Republicano con aspiraciones a la Casa Blanca que tiene un amplio respaldo entre el electorado hispano.

El senador de Estados Unidos, Marco Rubio, de 44 años de edad, originario de Florida, nació en Miami de padres cubanos inmigrantes. Él frecuentemente le saca provecho a su buen dominio del español mientras hace campaña. Ted Cruz, otro senador junior, nació en Canadá de madre estadounidense y padre cubano, quien lo crio en Texas. En el pasado, dijo que su español es “terrible” y ha alejado a algunos votantes latinos por su postura severa respecto a la inmigración.

Anteriormente, Rubio ha apoyado un camino hacia la ciudadanía para los trabajadores indocumentados. Bush no lo ha hecho. Sin embargo, ha demostrado un lado más moderado que la mayoría de los otros candidatos republicanos respecto a cómo abordar los problemas de inmigración de Estados Unidos. En una entrevista con Jake Tapper de CNN, Bush dijo que él favorece un “enfoque estratégico”, lo que significa que él favorecería el otorgarle visas a los extranjeros altamente calificados.

Él también dijo que la inmigración era un “problema de entrada” y estuvo a punto de criticar a los otros republicanos por hacer un llamado a las deportaciones masivas y a decirle no a una legislación para abordar el problema de qué hacer con los once millones de inmigrantes indocumentados que ya viven en Estados Unidos.

“Si sigues estando en contra de las cosas, particularmente algo que tiene… con lo que tenemos una conectividad emocional como lo es la inmigración para muchos de los grupos de votantes emergentes, ni siquiera vas a presentar tus argumentos”, le dijo Bush a Tapper.

Sin embargo, Matt A. Barreto, cofundador de la firma de encuestas e investigación Latino Decisions, y profesor de ciencias políticas y estudios chicanos en UCLA, dice que sería un error que Jeb Bush diera por sentado que obtendrá los votos de los latinos.

“Los votantes latinos han resultado estar más dispuestos a rechazar incluso a latinos verdaderos como candidatos cuando las posiciones de su política están en contraste con las preferencias de la comunidad. El matrimonio de Bush y sus habilidades lingüísticas, si bien son simbólicamente importantes, se vendrían abajo si las posiciones frente a los problemas están en contraste con el votante latino promedio”, dijo Barreto.

Barreto dice que cuando ves el historial, Jeb Bush ha estado “por todos lados” con respecto a la inmigración.

“Cuando no era candidato, tenía una posición más fuerte respecto a la reforma inmigratoria. Él dijo que nunca apoyaría un camino hacia la ciudadanía, con lo cual dio un paso demasiado lejos. Más adelante, suavizó su posición en un programa de un domingo en la mañana, pero dijo que no apoya la amnistía. Va a tener que aclarar su posición si verdaderamente quiere atraer al voto latino”, dijo Barreto.

Bush no tenía la intención de hablar sobre la inmigración el lunes, pero los espectadores molestos lo obligaron a alejarse de los comentarios que había preparado para abordar el tema.

“El próximo presidente aprobará una reforma inmigratoria significativa para que eso sea resuelto… no por una orden ejecutiva”, dijo el exgobernador de Florida.

El hecho de que su padre describiera a los tres hijos de Jeb Bush como “los pequeños cafecitos” resultó ser una vergüenza en 1988 cuando el entonces vicepresidente George H.W. Bush estaba postulándose a la presidencia.

Los hijos de Jeb han seguido las huellas de su padre y podrían resultar ser invaluables para las aspiraciones de su padre a la Casa Blanca. Jeb Bush Jr., de 31 años, ha sido llamado un “embajador para los millennials”, al ayudar a su padre a recaudar fondos para el Partido Republicano. Su hermano George P., de 39 años, el hermano mayor, fue electo como el comisionado de tierra de Texas, habló en la Convención Nacional Republicana y presentó a George W. Bush en 2000.

En abril, Bush le dio un vuelco a un incidente posiblemente vergonzoso con la ayuda de su hijo Jeb. El New York Times acababa de sacar a luz un formulario de inscripción de votante en el que había establecido que su identidad étnica era “hispana”.

“¡Fue error mío! No piensen que he engañado a alguien”, tuiteó Bush a la mañana siguiente.

Esto fue en respuesta a su hijo, Jeb Bush, Jr. quien tuiteó un enlace a la publicación del New York Times y dijo “LOL vamos papá, creo que marcaste la casilla que no era #LatinoHonorario”.