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China

¿Amigo o alimento? El festival de carne de perro divide a China

Por Peter Li

Peter Li es especialista en la política de China de Humane Society International. También es profesor asociado de política de Asia Oriental de la Universidad de Houston-Downtown. Las opiniones expresadas aquí son exclusivamente suyas.

(CNN)– El festival de carne de perro que se lleva a cabo en Yulin —en el cual unos 10.000 perros son sacrificados y servidos como alimentos— a menudo se considera erróneamente como una antigua tradición china.

De hecho, el festival apenas se remonta al 2009, cuando se puso en marcha en la ciudad al suroeste de China para celebrar el solsticio de verano.

El consumo de carne de perro tiene precedencia histórica en China.

En su apogeo durante la dinastía Han (202 a 220 d.C.), la carne de perro se consideraba un manjar.

Sin embargo, el consumo de perro pronto perdió el favor y para las dinastías Sui-Tang (581-907 d.C.), era considerado como un hábito indecente.

Las dinastías posteriores valoraban a los perros como ayudantes y compañeros de caza.

¿Perdiendo la batalla?

Festival perro carne china

En el siglo XXI, el consumo de perro está enfrentando fuertes críticas dentro de China. Tres décadas de expansión económica ha dado lugar a un creciente ejército de amantes de los animales y se cree que aproximadamente 30 millones de personas son dueñas de mascotas.

De 130 millones de perros que se calcula que hay en China, al menos 27 millones son animales domésticos urbanos, según el grupo de investigación de Euromonitor.

A medida que las personas más jóvenes se mudan a las ciudades, buscan a los animales de compañía como consuelo ante la ausencia de la unidad familiar.

Dado el nuevo vínculo que han encontrado con los animales, esta nueva generación de chinos considera a los gatos y a los perros como seres que piensan, que sienten y que merecen compasión. Más importante aún, son amigos y no comida.

Creo que la industria de carne de perro está luchando una batalla perdida.

Tanto mis propias investigaciones como las de activistas y periodistas chinos confirman su espiral descendente a medida que se revela la crueldad que esto involucra.

Cantón, una ciudad bien conocida por comer perros, gatos y fauna exótica, acaba de cerrar un restaurante de carne de perro que había estado funcionando durante 51 años, según informes locales.

Del mismo modo, la brutal masacre de perros solía ser algo común en los suburbios de Beijing hasta hace menos de 10 años, pero ahora prácticamente ha desaparecido.

En el 2011, las autoridades locales suspendieron el festival de carne de perro de Jinghua tras la condena a nivel nacional.

¿Cuánto tiempo podrán las autoridades de Yulin seguir desafiando la opinión pública china e internacional?

Riesgo de contraer rabia

Festival Carne Perro China

El comercio de carne de perro es una grave amenaza para la salud humana y las autoridades chinas tienen las suficientes razones para estar del lado de los defensores de los animales.

China tiene la segunda incidencia más alta del mundo de rabia en seres humanos. De acuerdo con el Ministerio de Salud Pública de China, la provincia de Guangxi, donde se encuentra Yulin, tiene el mayor número de casos en China, mientras que Yulin es una de las “diez principales ciudades” de China en las que han ocurrido casos de rabia humana.

Comer carne de perro en sí no causa la rabia, pero el manejo y la masacre de un gran número de perros no vacunados expone a los comerciantes a un alto riesgo de infección por rabia.

El transporte de los perros para el festival es una operación intrínsecamente brutal. Los perros en Yulin provienen de lugares tan lejanos como el centro y el norte de Henan y de Shandong, China, a más de 1.600 kilómetros de distancia.

Los perros están hacinados en jaulas de alambre en las que no pueden extender sus extremidades, no se les da alimento ni agua por días durante todo el viaje agotador. Los perros llegan a su destino desnutridos, con bajo peso, deshidratados y a menudo mueren de lesiones o por envenenamiento durante la captura. Algunos ya están muertos.

Desastres de seguridad alimentaria

Festival Carne Perro China

Este no solamente es un problema de bienestar animal, sino que también es un desastre para la seguridad alimentaria.

Las normas de seguridad alimentaria de China prohíben procesar, vender y servir productos de animales enfermos o que han muerto por causas desconocidas.

Aun así, las autoridades de Yulin aparentemente pasan por alto estas normas, permitiendo que se les venda carne de perro de fuentes desconocidas a los consumidores; al hacer eso, le dan más prioridad a las ganancias de los comerciantes de carne de perro que a la salud del consumidor.

Cuando fue contactado por CNN, un portavoz de la Administración de Alimentos y Medicamentos local se negó a responder a cualquier pregunta.

El ciudadano chino promedio considera que la masacre pública de perros es inexcusablemente ofensiva.

Los perros son asesinados abiertamente en los mercados concurridos, en las calles y, más sorprendentemente aún, junto a las escuelas primarias, imponiendo las prácticas sangrientas y crueles a los miembros vulnerables de la población.

Tales masacres públicas tienen el riesgo de crear una sociedad indiferente y moralmente obsoleta.

Golpear y matar a estos perros que luchan y aúllan ante la vista de otros perros aterrorizados expone a una industria que carece de humanidad.

Además, la actividad criminal de robo de perros sustenta gran parte de la industria de carne de perro, la cual da lugar a enfrentamientos a menudo violentos entre los furiosos dueños de los perros y los ladrones.

Cambiando la cultura

La oposición al consumo de carne de perro no tiene como propósito interferir en las elecciones de alimentos de quienes consumen carne de perro ni desafiar la cultura china.

Ninguna cultura está estancada; la cultura evoluciona y progresa.

Durante mi viaje más reciente a Yulin en mayo, me senté a tomar el té con cinco comerciantes de carne de perro. Les pregunté si querían que sus hijos siguieran su ejemplo. Ellos respondieron con un rotundo “no”.

Sus hijos se sentían avergonzados de la profesión de sus padres. El hijo de 19 años de edad de un comerciante preguntó: “¿Por qué de todos los trabajos que hay haces esto?”

Esa es una pregunta que resuena en toda China y a la que las autoridades le deben prestar atención.