Milán (izq), de siete años, pidió al papa Francisco que haga un milagro para que su padre, Zvonko Matkovic (der) salga de la cárcel.

(CNN Español) – Un niño boliviano de siete años le escribió una conmovedora carta al papa Francisco a propósito de su visita a ese país, donde le pide que ayude a que su padre salga de prisión.

“Yo sé que vos sos más amigo de Dios y te pido que me ayudes a que mi papá vuelva a mi casa”, escribió el pequeño Milán Matkovic, en una misiva al papa que está conmocionando las redes sociales.

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Cuando Milán supo que el papa Francisco iba a Bolivia, pensó en que él podría hacerle un milagro: interceder para que su padre vuelva a casa, tras permanecer más de 5 años en la cárcel.

Tomó la decisión de escribir esta carta cuando una amiga de la familia le contó que Francisco había leído una carta que ella le envió, según le contó a CNN en Español la mamá del menor, Patricia Barrón.

“Él cree que si el papa lee la carta, lo va a ayudar. Es la fe que tiene el niño y yo estoy muy conmovida por eso”, dijo la madre de Milán.

En la misiva, el pequeño boliviano cuenta que desde que tiene un año su padre no está en casa, acusado de un crimen de terrorismo desde hace más de cinco años. El niño dice que su papá es inocente. “Él es bueno y no ha hecho nada malo”, dice en la carta.

Caso Matkovic

Milán y su padre, el día en que Zvonko Metkovic entró a la cárcel.

El papá de Milán se llama Zvonko Matkovic. Está en la cárcel desde 2009 acusado—junto a otras 38 personas— de un muy sonado caso de presunto terrorismo en Bolivia. Su esposa dice que él es un preso político y que no hay ninguna prueba contra él, asegura.

Mtkovic fue detenido después de que la Fiscalía presentara llamadas y mensajes telefónicos que presuntamente lo relacionan con Eduardo Rózsa, presunto líder de la célula terrorista y quien fue abatido en un operativo de abril de 2009 en el hotel Las Américas de Santa Cruz.

Según la Fiscalía, Matkovic realizó una llamada telefónica a Eduardo Rózsa que duró 30 segundos, según reportó el diario Los Tiempos.

Matkovic aún no ha sido condenado. El juicio estuvo detenido y fue reiniciado en marzo de este año. Un juez de instrucción rechazó en marzo la petición de cesación de detención preventiva presentada por Matkovic.

Por su parte, Matkovic ha señalado en su defensa: “Yo no he planificado poner bombas, tampoco separar Bolivia. Aquí el tema es que todo este juicio estuvo mal desde un comienzo porque no se investigó de la forma correcta”, reportó El Deber en marzo.

Según las autoridades, con las capturas de 2009 el supuesto grupo terrorista fue desarticulado. Actualmente quedan cuatro personas en prisión de las 12 que fueron encarceladas.

Para la Fiscalía, la hipótesis de la existencia del delito de terrorismo fue corroborada con la sentencia a cinco personas. Ahora quedan encarcelados Gelafio Santiestevan Stroebel, Zvonko Matkovic Rivera, Juan Carlos Guedes Bruno y Alcides Mendoza Masabi.

Se habló de una amnistía con intercesión del papa Francisco para los 38 acusados de este caso, pero el proyecto no se llegó a poner en práctica, según lo cuenta Patricia, la esposa.

En 2004, el entonces líder social Evo Morales acusó a Zvonko Matkovic Fleig —padre del detenido, abuelo de Milán— de integrar un grupo para desestabilizar al gobierno del presidente de Bolivia de ese momento, Carlos Mesa. Matkovic Fleig, quien era presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz, dijo en esa ocasión que “los empresarios no estamos gestando ningún golpe de Estado”.

Milán espera

Milán sabe sobrellevar esta situación. A sus cortos siete años ha tenido que visitar a su padre en las diferentes cárceles en las que ha estado. Cuando estaba en la cárcel de San Pedro en La Paz, lo veía dos veces por semana. Ahora que está en Santa Cruz, en la peligrosa cárcel de Palmasola, lo ve muy seguido.

Inclusive la semana pasada que cumplió años, Milán visitó a su padre en la cárcel.

Milán visitó a su padre, Zvonko Matkovic la semana pasada al cumplir siete años de edad.

Pero Patricia prefiere no entrar en detalles de lo que siente su hijo cuando va a visitarlo, pero apunta que él lo maneja mucho mejor que los adultos.

“No es un lugar agradable ni para niños ni para adultos, pero es lo que le tocó vivir”, señala.

Palmasola, una cárcel sin autoridades

La cárcel de Palmasola alberga el 36% de la de los presos de Bolivia.

Allí conviven asesinos narcotraficantes, violadores y atracadores peligrosos. En ese penal no existe respecto a las autoridades, según lo admite el propio gobierno, y las pugnas de poder entre los reos han llevado a enfrentamientos y muerte entre los internos.

Este será uno de los lugares que Francisco visitará durante su permanencia en Bolivia. Por eso, Milán alertó al pontífice de que su papá está allá e intercedió en su nombre para que lo liberara.

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Francisco visitará una cárcel en Bolivia
02:35 - Source: CNN

“Quiero contarte que vas a ir a visitarlo porque él vive en Palmasola, se llama Zvonko Matkovic y está preso. Yo sé que vos sos más amigo de Dios…”, le pidió Milán.

Y agregó una anécdota que demuestra la capacidad de entendimiento que tiene sobre la situación:

“Una vez mi mamá pensó que rompí un adorno y me castigó, después supo que no fui yo y me pidió perdón, yo creo que eso va a pasar con mi papá, yo lo extraño”.

Su mamá dice que le alegra saber que su hijo pueda comparar esta anécdota con la situación de su padre.

“Él tiene la seguridad de que su padre es una persona de bien, honesta; que nunca ha hecho nada malo y que en algún momento van a tener que pedirle disculpas, como yo lo hice con él”.

El papa no ha leído carta

Hasta este momento el papa Francisco no ha leído la carta de Milán. Patricia Barrón, su mamá, dice que han intentado por todos los medios hacérsela llegar, por medio de amigos, sacerdotes que tienen acceso a él, pero aún no tienen la certeza de que sea así.

Desde su corta edad Milán ha estado visitando a su padre en las cárceles en las que ha estado recluido, acusado de terrorismo.

Incluso estuvieron este jueves en la misa que ofreció el pontífice frente a 2 millones de personas en la ciudad de Santa Cruz, pero no fue posible estar tan cerca del papa como para entregarle la misiva.

Mientras tanto, Milán, un niño que ama al fútbol y quiere hablar con el papa Francisco sobre Messi, espera que su carta sea contestada a través de un correo electrónico y que al papa no le dé frío en Bolivia.

“Cuídate mucho y ponte una chompa que para tu misa va a hacer frío… ¡Chau!”, se despide Milán.