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Ciencia y Espacio

¿Pagarías 35 millones de dólares para vivir como un cosmonauta?

Por CNN

(CNN) — Han entrenado durante años para este momento… aprendieron ingeniería compleja, a someter sus cuerpos a simulaciones de vibraciones y prepararse mentalmente para lo peor. Ahora en las últimas horas antes del despegue, el trío de cosmonautas deben someterse a un último rito de iniciación.

Ubicado en las remotas estepas de Kazajistán, el Cosmódromo de Baikonur ocupa un espacio único entre la tradición y la tecnología de punta, donde impresionantes cohetes siguen lanzando a los humanos a un poco más de 350 kilómetros por encima de la Tierra, de la misma manera que lo han hecho durante 50 años.

De hecho, aquí fue donde el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en volar al espacio en 1961.

Por solo 35 millones de dólares podrías seguir sus pasos galácticos, casi literalmente despegando desde la misma plataforma de lanzamiento.

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Baikonur es el único lugar del mundo que ofrece vuelos espaciales para particulares y hasta el momento ocho personas han aceptado la oferta desde el año 2001, pasando alrededor de 10 días en la Estación Espacial Internacional (EEI) con otros dos cosmonautas o astronautas entrenados.

Antes de su lanzamiento, los turistas espaciales deben completar cinco meses de entrenamiento a lo largo del año, sobre todo en la Ciudad de las Estrellas de Moscú, donde aprenden de todo, desde los principios de vuelo hasta comer en gravedad cero.

“Aprenden sobre cómo lidiar con la vida cotidiana del espacio… cómo preparar los alimentos, ir al baño, mantenerse limpio y llevar a cabo experimentos científicos cuando están a bordo”, explicó Tom Shelley, presidente de Space Adventures, la empresa que organiza las misiones privadas al espacio.

“Ellos pasan por diferentes simulaciones de lanzamiento y gravedad cero, se les enseñan las fases de la misión y qué hacer si algo sale mal”, dijo al referirse a los turistas cósmicos que están alojados en el segmento ruso de la EEI.

Una vez en la estación, los visitantes incluso pueden aventurarse a dar un paseo espacial —”ver la Tierra desde otra perspectiva puede ser muy emotivo”, dijo Shelley— y ayudar a llevar a cabo investigación científica en diversos temas, desde dolor de espalda hasta investigaciones de la vista y crecimiento de cristales.

El primer cliente de la compañía fue el ingeniero estadounidense multimillonario y empresario de inversiones, Dennis Tito, en el 2001, quien dijo al referirse al viaje: “Antes de volar al espacio, no tenía ni idea de lo cómodo que sería… Creo que si mucha gente sabe lo que sé ahora existiría una gran demanda”.

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Ya sea que sea cómodo o no, los simples mortales que no pueden cubrir el costo del boleto de varios millones de dólares aún pueden ver cómo despegan cuatro cohetes tripulados Soyuz desde Baikonur cada año… cada uno con tres personas a bordo.

“Estamos a solo 1,6 kilómetros de distancia del lugar de lanzamiento”, dijo Shelley al referirse al paquete de cuatro días por 25.000 dólares, el cual incluye vuelos de regreso desde Moscú, alojamiento, recorridos al cosmodromo, así como saludar y conocer a los cosmonautas.

“El lanzamiento es una vista espectacular, pero lo más sorprendente es el sonido y las vibraciones que sientes a través de tu cuerpo. Simplemente es increíble la energía que se está generando”.

Este no es el único operador que permite que los turistas tengan un acercamiento con el cohete Soyuz. Star City Tours ofrece paquetes de 5 días por 4.600 dólares, que también incluyen vuelos de regreso a Moscú, alojamiento, visita a la Escuela Espacial Internacional, una rueda de prensa con los cosmonautas y, por supuesto, una vista del lanzamiento en sí.

“Una de las cosas más espectaculares es ver la instalación del cohete en la base de lanzamiento”, dijo Ksenia Nikitonova, gerente de proyectos de la empresa que ha estado visitando el sitio por más de ocho años.

“Los turistas pueden acercarse a varios metros del cohete”, añadió. “Luego, vemos el lanzamiento a medio kilómetro de distancia con las familias y amigos de la tripulación”.

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A pesar de la tecnología avanzada que se necesita para lanzar al espacio, existe una cierta estética de 1960 en el Cosmódromo de Baikonur, un lugar que extrañamente parece congelado en una especie de túnel del tiempo soviético, según Shelley.

“Las instalaciones tienen 50 años de antigüedad y gran parte de la infraestructura es muy antigua, ya que fue construida en la época soviética”, dijo al referirse al cosmódromo que está siendo arrendado a Rusia hasta el 2050. “Así que no es tan glamoroso como algunos de los lugares de lanzamiento de Estados Unidos que están en el Centro Espacial Kennedy”.

“Es un lugar extraño para visitar… se trata de un paisaje poco estimulante, básicamente con malezas y es plano a simple vista. Y en medio del mismo encuentras estas instalaciones absolutamente asombrosas con tecnología de última generación”, agregó.

“Así que es algo surrealista… estás tan lejos del resto de la civilización, pero aquí tienes algo que es realmente vanguardista”.

Posiblemente se trata de un sentimiento que quizá no sea tan diferente a estar en el espacio mismo.