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Noticias de EE.UU.

¿Acaso tu ciudad puede sobrevivir el apocalipsis?

Por Kieron Monks

(CNN) — La destrucción de Nueva Orleans causada por el huracán Katrina fue anunciada como una llamada de atención para Estados Unidos, una catástrofe que ilustró la magnitud de la amenaza de los desastres naturales y la deficiencia de la preparación para lidiar con los mismos.

Sin embargo, en todas las fervientes charlas de “lecciones de aprendizaje” que se dieron después del desastre, no se incluyó una agenda de grandes reformas para revitalizar una ciudad que continúa devastada y profundamente vulnerable.

Paralizada por su posición —gran parte de Nueva Orleans está situada debajo del nivel del mar—, infraestructura antigua y pobreza generalizada, el siguiente desastre podría terminar con la ciudad.

El huracán Sandy destacó la urgencia al exponer despiadadamente las debilidades estructurales de Nueva York, paralizando las redes de energía, de agua y de transporte cuando se apagaron las luces en todo Manhattan. California también sufrió cuando se hizo sentir una sequía histórica, y en el 2014 una ola de tormentas invernales aterrorizaron el norte, poniendo de relieve que las condiciones extremas habían llegado para quedarse y podrían afectar cualquier lugar.

Esto alineó a Estados Unidos con la situación mundial. El informe mundial de riesgo de la ONU prevé daños históricos de 314.000 millones de dólares por desastres naturales cada año, agravados por los efectos del cambio climático como un aumento del nivel del mar y condiciones climáticas “insólitas” más comunes. El informe también resalta una falta de preparación generalizada y la “continua desvalorización de los riesgos”.

Respuesta ante los desastres

Por supuesto, existen muy pocas respuestas sencillas en relación a cómo resistir un huracán o una atroz sequía.

Las llamativas novedades como el diseño prefabricado del arrecife de coral de Vincent Callebaut en Haití o la casa resistente a los tsunamis de Dan Nelson ofrecen originalidad, pero resulta difícil replicarlas en otras áreas.

Un enfoque mejor fundamentado y más sistemático en cuanto a la capacidad de recuperación está empezando a surgir. La ciudad de Boston se libró por poco de ser azotada por el huracán Sandy, pero sigue amenazada por el aumento del nivel del mar y recientemente buscó diseños para una nueva era con su innovadora competencia “Living with Water” (Viviendo con el agua).

Se recibió una gran cantidad de soluciones creativas desde parques flotantes hasta cuencas de carga que provean energía hidrocinética y protección a través de la elevación de las partes más importantes de los edificios, como centros de energía.

Rebuild by Design, lanzado a raíz del huracán Sandy a fin de descubrir y poner en práctica medidas para crear capacidad de recuperación, ha iniciado proyectos de amplio alcance valorados en casi mil millones de dólares en todo el noreste. Entre ellos está el “Meadowlands” dirigido por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) el cual cultivaría barreras naturales como defensas contra inundaciones en Nueva Jersey, mientras que el proyecto de mayor escala protegería a Manhattan con una línea de costa rediseñada que incluiría espacios sociales a base de agua, edificios resistentes al agua y puentes adicionales.

Se necesita una solución diseñada especialmente para cada entorno, dice Amy Chester, directora de proyecto de Rebuild by Design.

“No existe un enfoque estandarizado que se adapte a todo… cada región es completamente diferente. Nueva York no enfrentará un tsunami. Sin embargo, para nosotros los huracanes son una gran amenaza y estamos considerando la amenaza inmediata”.

Chester cree que el desarrollo dirigido por instituciones debe combinarse con la capacidad de recuperación de la construcción a nivel individual y comunitario.

“Lo primero que se debe hacer es apuntalar la propiedad para soportar cualquier cosa que enfrente. Las comunidades son capaces de recuperarse más rápido si los sistemas de suministro de agua y energía aún pueden llegar a ellos”.

“Necesitamos un cambio de paradigma más amplio, pero no vamos a llegar allí a no ser que la gente esté dispuesta a hacer pequeñas elecciones, como hacer que las mejoras en el hogar sean un poco más ecológicas y reducir los residuos. Esto lo compensamos al trabajar en las escuelas públicas y al mejorar la infraestructura a largo plazo. Necesitamos la opinión pública y con los cambios progresivos se alcanza un punto de inflexión”.

Rebuild by Design se inspiró en los Países Bajos, el cual siempre se ha enfrentado a la amenaza de daños causados por el agua y ha estado a la vanguardia de las soluciones de desarrollo.

Soluciones ‘en el espacio’

El arquitecto holandés Koen Olthuis ha sido pionero de un enfoque de construir sobre el agua misma, creando estructuras flotantes sobre una base de espuma y concreto al utilizar técnicas “sin marcas” que no dañan el medio ambiente. Sus diseños están en desarrollo, desde un hotel de Noruega hasta una comunidad en las Maldivas, y el concepto de construir islas se ha vuelto popular en todo el mundo.

“El único límite es la financiación”, dice Olthuis. “Construir sobre el agua es mucho más fácil de lo que la gente piensa, pues solo necesitamos cambiar nuestra forma de pensar… la gente tiene que ver el agua como una amenaza, pero utilizarla como un activo”.

Él cree que el concepto ha pasado de ser una “arquitectura insólita” a una necesidad práctica.

“Los gobiernos están empezando a considerar las posibilidades… podrían proporcionar seguridad y también crear nuevos espacios. Hong Kong, Nueva York y Londres ya no cuentan con espacio para construir”.

Las soluciones anfibias también ofrecen una mayor flexibilidad, lo que permite la posibilidad de construir edificios temporales y móviles. Una sugerencia llamativa es que los estadios olímpicos podrían ser transferidos entre las naciones anfitrionas en lugar de que cada país cargue con sus enormes costos.

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A la larga, los diseños de Olthuis servirán para abordar la igualdad y encargarse de comunidades en mayor riesgo.

“La gente con dinero puede comprar lugares que están más altos y más secos y las personas con menos dinero enfrentan más riesgos. Al contar con esta tecnología a una mayor escala, podemos mejorar la seguridad de los lugares amenazados. Los sitios naturales para hacer eso son lugares como las Islas Maldivas, donde se puede tener un efecto positivo en los barrios pobres y modificar el ADN. De esta manera, puedes usar la arquitectura para crear una sociedad más justa”.

El holandés favorece una solución combinada que mezcla la estructura elástica con la planificación urbana que protege de mejor manera los puntos vulnerables, junto con las prácticas sostenibles que puedan evitar futuros peligros y respuestas efectivas ante los desastres.

Aprendiendo de los vanguardistas

Pocas naciones han quedado tan devastadas como Japón a raíz del tsunami del 2011, y el arquitecto japonés Shigeru Ban, de forma oportuna, ha liderado el campo de la innovación para la mitigación de desastres, ganando el Premio Pritzker 2014 por sus estructuras en todo el mundo, tales como las cabinas basadas en papel ​​que se usaron ​​en las Filipinas.

Ban subraya la importancia de usar recursos y mano de obra local:

“Cada vez es totalmente diferente… por esa razón tengo que encontrar una solución específica para el caso. Estoy usando materiales locales, los materiales tradicionales. Es demasiado caro recurrir a contratistas, por lo que propongo métodos de construcción que puedan ser llevados a cabo por las propias víctimas”.

Ban se ha salido del molde al valorar la estética y la dignidad en sus viviendas de emergencia, combinando minuciosamente esquemas de color y facilitando la privacidad. Muchos de sus diseños temporales se han hecho perpetuos y sirven como modelos para adaptar la arquitectura a un entorno peligroso.

“No hay fronteras entre temporales y permanentes”, dice Ban.

Estados Unidos tiene mucho que aprender de las regiones que sufren las peores condiciones extremas en sus esfuerzos para formular una respuesta eficaz y coherente, dice Rachel Minnery, Directora de Built Environment Policy del Instituto Americano de Arquitectos.

“Para el riesgo sísmico, Japón es un bello ejemplo, ya que la seguridad ante un desastre natural es una prioridad para ellos. Cuando se anuncia un nuevo apartamento, la seguridad sísmica es tan importante como la encimera de granito. No es que no lo hagamos ahora, pero la nueva construcción solo es una pequeña parte del entorno construido”.

Los edificios japoneses ahora comúnmente están aislados de la base, para que los cimientos puedan absorber un choque sin derribar la estructura; esta es una técnica que verá una mayor demanda ya que según nuevos informes existe una amenaza catastrófica de terremoto en la costa oeste. Minnery quiere que los arquitectos trabajen en todas las disciplinas de la industria de la construcción, mano de obra, planificadores y legisladores para garantizar que la capacidad de recuperación cuente con el financiamiento y la prioridad que requiere.

Han surgido movimientos. El Plan de Acción Climática del presidente obligará a que los estados incluyan los riesgos climáticos en sus planes de mitigación de desastres y Minnery confía en que los conceptos innovadores de capacidad de recuperación sean adoptados una vez que se hayan probado, ya sea que eso signifique pruebas de inundaciones, modernizaciones sísmicas o construcciones sobre el agua.

La angustiosa preocupación es que tales medidas podrían tomarse demasiado tarde.