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Noticias de EE.UU.

Prisionero pakistaní: ‘Me han dicho siete veces que he sido condenado a muerte’

Por Shafqat Hussain

Shafqat Hussain fue ejecutado el martes, después de ser sentenciado a muerte por el secuestro y asesinato de un niño. Antes de morir dijo que fue torturado para hacer una falsa confesión; los defensores dicen que era un menor cuando fue condenado. Lo siguiente ha sido tomado de un recuento verbal que le dio a sus abogados, desde la presión, y fue proporcionado a CNN por medio del grupo de defensa Reprieve. El gobierno de Pakistán no ha devuelto las llamadas de CNN en busca de comentarios. Las opiniones expresadas aquí corresponden al autor.

(CNN) — Ahora estoy solo en mi celda. Mis dos compañeros de celda fueron ahorcados. Compartía la celda con Muhammad Faisal y Muhammad Afzal. Había compartido celda con ellos durante seis o siete años.

Ni siquiera puedo empezar a explicar por lo que pasé cuando fueron ejecutados. Apenas tuve tiempo para procesar sus muertes porque yo mismo iba a ser ejecutado al día siguiente.

Siete veces me han dicho que voy a ser ejecutado. La primera vez fue en 2013.

La primera vez que me lo dijeron, me sentí preocupado y perplejo. Me sentí muy frustrado. En un punto, me dicen que voy a morir; de pronto, hay una suspensión. Y veo un rayo de esperanza. Pero luego, me vuelven a decir que voy a morir. Te conviertes en una víctima de la presión psicológica.

A los prisioneros condenados se les asigna un carcelero para que llegue a darles esta noticia. El carcelero me avisa el día que reciben la orden en la cárcel, así que me informan sobre la ejecución siete días antes.

Cuando el carcelero me dice que han fijado la fecha de mi ejecución, inmediatamente me separa del resto de prisioneros. Paso los siete días solo en una celda en los cuarteles para los prisioneros que están a punto de ser ejecutados. Me realizan un examen físico cada uno de los siete días. Todos los días me pesan, y me toman la presión sanguínea y la temperatura.

Los últimos dos días también miden mi altura, mi cuello y mi cuerpo por la ropa que llevaré puesta cuando me ejecuten.

Un día antes de mi ejecución, me hablan de la última visita con mi familia y que debo formalizar mi testamento. En realidad no puedo decir qué es lo que pienso esos siete días. Toda clase de cosas me pasan por la mente.

Múltiples despedidas

La última visita familiar es en la celda a donde me llevan. Lloramos y hablamos sobre todas las disposiciones prácticas que deberán hacerse después de que muera: dónde y cómo quiero ser enterrado. Las personas normalmente quieren ser enterradas junto a un ser amado o alguien a quien han sobrevivido, como una madre, un padre, un abuelo o incluso un hermano. Le digo a mi familia que quiero ser enterrado al lado de mi tío en casa.

De hecho tuve la oportunidad de reunirme con mis compañeros de celda, Muhammad Faisal y Muhammad Afzal, antes de que fueran ejecutados. Los vi vestidos con la ropa que llevaban puesta para su ejecución: un shalwar kameez blanco, pero la camisa es más corta que el largo normal; termina justo arriba de la rodilla.

Nunca antes he usado ese traje, pero sé que la cárcel ya ha mandado a hacer el mío. Le pido a Dios que nunca tenga que usarlo.

Nunca he visto las horcas en la cárcel central de Karachi. Los presos generalmente no pueden hacerlo sino hasta que son trasladados hacia allá. Sin embargo, cuando paso cerca desde afuera, me aterrorizo. Dentro de mí, pienso que ojalá nunca llegue el momento en el que deba entrar.

La cárcel es muy silenciosa en los días en los que alguien es ejecutado.

Otros prisioneros se enteran de la ejecución de alguien más casi inmediatamente, porque ese prisionero es separado de los otros… siete días antes de la ejecución. Todos los prisioneros se tornan bastante ansiosos y todos hacen oraciones por ese prisionero. Todo sucede sin advertencia. Y no es como si se organiza una última reunión o visita entre los prisioneros. Podríamos estar sentados juntos como cualquier otro día, cuando de pronto el carcelero aparece con las noticias y se lleva al prisionero inmediatamente.

Ni siquiera nos dejan ordenar nuestras cosas. Tenemos que dejarlo todo atrás, y solo nos permiten llevar una alfombra de oración y un rosario. Si la familia quiere reclamar las pertenencias después, los compañeros de celda de los prisioneros usualmente las empacan y se las dan a la familia.

Las ejecuciones ‘funcionan de manera predecible’

Todo el proceso es bastante estandarizado, como lo es el momento de la ejecución. Y todo sucede en la cárcel, así que todos saben lo que está pasando, y se lleva a cabo de forma predecible.

Por supuesto, reflexionas mucho cuando estas cosas pasan. Todos vamos por el mismo camino, y nuestro destino también es el mismo. Piensas en la vida; mañana podría ser cualquiera de nosotros. Te sientes muy inseguro acerca de todo porque nadie sabe qué va a pasar después.

Hablo con otros prisioneros, y ellos tratan de reconfortarme. Todos vamos por el mismo camino, así que no es mucho lo que puedan decirme. Hablo con Gul Zaman también [su hermano], pero él solo guarda silencio.

Oro por el ministro del Interior, Chaudhry Nisar. Oro para que Dios le ponga misericordia en su corazón hacia mí. ¿Qué más puedo hacer? Reunirme con él es imposible. Pero si lo hiciera, simplemente defendería mi caso delante de él. Pondría todo delante de él y esperaría que hiciera algo. No me sentiría enojado. ¿Cómo puedo sentirme enojado si solo le estoy contando mis problemas en la vida?