(CNN Español) -  Sumiteru Taniguchi tenía 16 años cuando la bomba Fat Man explotó sobre Nagasaki, Japón. Por primera vez en 70 años, el sobreviviente muestra los estragos que la ola de calor dejó en su cuerpo.

Taniguchi, un activista de la prohibición de las armas nucleares, decidió posar para una serie de fotografías que muestran las cicatrices que sufrió tras ser severamente quemado mientras repartía correo en su bicicleta.

Milagrosamente, el entonces joven japonés sobrevivió a la explosión y aunque aturdido, logró caminar hacia una planta de municiones cercana donde una mujer lo atendió y lo ayudó.

Había sufrido quemaduras de tercer grado en su espalda y su brazo izquierdo, pero no sentía dolor porque el calor también dañó sus nervios. La imagen de Taniguchi, con la espalda en carne viva, es una de las fotografías icónicas de la tragedia de Hiroshima y Nagasaki que este año cumple 70 años.

Durante días, los equipos de rescate pensaron que Taniguchi estaba muerto porque no se movía y estaba demasiado débil para pedir ayuda. El sobreviviente tuvo que pasar meses acostado sobre su estómago, lo que le causó profundas escaras e infecciones en su parte frontal.

Siete décadas después de las bombas, el hombre de 86 años decidió mostrar sus cicatrices para que nunca se olviden los horrores de la guerra.