Los testigos trataron de apagar las llamas con mantas y luego rociar al hombre con un extintor de incendios (JUNG YEON-JE/AFP/Getty Images).

(CNN)– Un hombre de 80 años se prendió fuego el miércoles durante una protesta frente a la embajada japonesa en Seúl.

Las personas se apresuraron a ayudar al hombre no identificado que estaba asistiendo a una protesta sobre el trato que soldados japoneses dieron a mujeres coreanas, a las que convirtieron en esclavas sexuales en los años 1930 y 40.

"Al principio, pensé que el fuego estaba en los árboles", dijo Kim Do-yeon, un estudiante que fue testigo del incidente. "Pero cuando lo vi de cerca, era el hombre que estaba cubierto de fuego y estaba ardiendo."

Un video de la escena mostró a la gente tratando de apagar las llamas con mantas y luego rociar al hombre con un extintor de incendios. La policía y equipos de rescate llegaron más tarde a la escena.

El hombre está siendo tratado por quemaduras no críticas en un hospital de Seúl, dijo la policía.

Continuando la ira sobre tema mujeres de solaz

Las protestas son habituales fuera de la embajada japonesa por el trato a mujeres coreanas antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos historiadores dicen que alrededor de 200.000 mujeres de Corea, China y otras partes de Asia se vieron obligadas por parte de Japón a convertirse en esclavas sexuales.

El gobierno japonés se ha disculpado formalmente en numerosas ocasiones por las atrocidades cometidas contra las mujeres. Japón ayudó a establecer el Fondo de Mujeres de Asia en 1995, que es apoyado por fondos del gobierno y proporciona asistencia a mujeres.

Pero Tokio se ha resistido a compensar directamente a las víctimas, lo que llevó a activistas a decir que los líderes japoneses están evitando reconocer oficialmente lo que pasó. Solo unas pocas docenas de esas mujeres están todavía vivas a día de hoy.

La ira también fue impulsada por la postura del conservador primer ministro de Japón, Shinzo Abe, quien ha dicho que no cree que las mujeres fueran coaccionadas por los militares japoneses para trabajar en sus burdeles.