(CNN) - En un hermoso día de enero en 1961, tres infantes de Marina salieron del edificio de la embajada estadounidense en La Habana y bajaron la bandera que había estado ondeando orgullosamente afuera.

El acto en sí fue rutinario, pero las implicaciones fueron enormes. La bandera de la embajada nunca fue izada de nuevo.

"No tuve ningún pensamiento en particular", recuerda James Tracy, quien en aquel entonces era el sargento mayor de artillería en el destacamento de seguridad de la embajada. "Simplemente estábamos bajando la bandera".

Pero también fue un retroceso en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Solo un día antes, el presidente Dwight D. Eisenhower había anunciado que las relaciones diplomáticas entre los dos países cesarían... el golpe maestro a la que había sido una relación cada vez más fría.

Los tres infantes de Marina no imaginaron que la bandera sería la última en ondear sobre la embajada estadounidense en La Habana en 54 años. Ahora, después de un histórico descongelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba que se dio este verano, ellos regresaron a La Habana para la reapertura del puesto diplomático estadounidense.

(AFP/Getty Images)

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La decisión de Eisenhower se produjo luego de una orden del presidente cubano relativamente nuevo, Fidel Castro, de sacar a todos menos 11 diplomáticos estadounidenses del país.

"Existe un límite respecto a lo que Estados Unidos puede soportar en términos de respeto por sí mismo", dijo Eisenhower en aquel momento. "Ahora se ha llegado a ese límite".

Pero los infantes de Marina que bajaron la bandera ese cuatro de enero se sorprendieron ante lo repentino del cierre de la embajada y de su larga duración.

"Tres años, supuse", le dijo Tracy a CNN esta semana. Esperaba que la ruptura durara tres años.

"Sabíamos que la íbamos a cerrar, pero no teníamos idea de todos los particulares detrás de la medida", dijo Francis East, quien en ese entonces era un sargento de artillería y fue otro Marine que participó en bajar la bandera. "En lo que a mí respecta, fue un día triste".

East en particular lamentaba dejar a sus amigos atrás. Él había estado en la embajada durante casi dos años y había llegado a amar a Cuba.

"Pensaba que era un paraíso", recordó.

El tercer infante de Marina que participó en quitar la bandera fue el cabo Larry Morris, quien también recuerda La Habana con cariño.

"La ciudad me impresionó", le dijo a CNN. "Y las personas eran personas maravillosas y amigables".

Mientras los infantes de Marina se reunieron alrededor de la bandera, eran observados en silencio por una gran multitud de cubanos que esperaban obtener una visa de Estados Unidos a última hora.

"Vimos el poste de la bandera, vimos a las personas, vimos el poste", dijo Tracy en relación con ese momento. "Y ellos simplemente se dispersaron por la acera".

"Sabían que íbamos a ir por la bandera", añadió. "Sencillamente se hicieron a un lado".

Fue un momento solemne, pero también ajetreado.

Tracy, East y Morris dijeron que estuvieron muy ocupados los días antes del cierre de la embajada. Tenían que destruir documentos clasificados, sacar equipo, empacar efectos personales... todo mientras protegían a la embajada y a su personal.

Luego de bajar la bandera, los marines se dispusieron a empacar sus cosas. Más tarde ese día, se subieron a un barco y salieron del país.

Morris tuvo que dejar atrás una posesión preciada.

"Era un DeSota del 49", le dijo a CNN. "Y pasaré la mayor parte de mi tiempo en La Habana observando los autos antiguos para ver si lo encuentro".

Ubicar un DeSota en una ciudad conocida por los autos clásicos que están en todos lados será tarea difícil, pero Morris finalmente tiene la oportunidad de intentarlo, por cortesía del mismo gobierno que le ordenó quitar la bandera en ese fatídico día de enero.

East, por su parte, está emocionado ante la oportunidad de regresar a la embajada de Estados Unidos para ver que las barras y las estrellas finalmente se eleven sobre el edificio.

"Ver que la bandera ondee de nuevo sobre Cuba", dijo, "¡será genial!"

No se espera que el trío ice la bandera esta vez... eso estará a cargo de los marines actuales. Tracy dijo que así es como debe ser.

"Ese es su trabajo ahora", dijo. "Estarán protegiendo a la bandera justo como nosotros lo hicimos en nuestra época. Va a estar ahí. Va a permanecer ahí. Eso espero".

Proteger la bandera es un deber que él entiende y se toma a pecho.

"Protegí esa bandera durante 30 años", le dijo a CNN el veterano de Vietnam, quien está retirado,"y a veces pensaba que no iba a poder continuar, pero lo hice".

Izar la bandera, como bajarla, es un acto rutinario. Pero al igual que hace 54 años, las implicaciones son enormes.

"Es un paso más para la paz", dijo Tracy.