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EE.UU.

¿Debería prohibirse que las mujeres posen en topless en el Times Square?

Por Errol Louis

(CNN) — El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha decidido que cuando se trata de Times Square, ningún tipo de desnudo es apropiado. Pero su cruzada recientemente anunciada contra el nuevo fenómeno de mujeres caminando casi desnudas por la «encrucijada del mundo» posiblemente encontrará una barrera legal… como debería ser.


Durante meses, la escena tipo carnaval en el Times Square ha incluido a mujeres jóvenes, siendo la mayoría inmigrantes latinoamericanas, quienes vestían solo pintura corporal y tangas, posando para tomarse fotografías con los transeúntes a cambio de propinas. Existe poco o ningún contacto físico o conducta lasciva —las mujeres cuentan con fornidos asistentes masculinos quienes reciben el dinero y se aseguran que los espectadores mantengan sus manos para sí mismos— pero algunos turistas se han quejado de que ellos preferirían no ver demasiada piel, especialmente cuando viajan con niños.

Errol Louis

Errol Louis

A pesar de que la mayoría de neoyorquinos hace caso omiso, quienes son bien conocidos por ser indiferentes respecto a un amplio rango de comportamiento humano, la paciencia de la municipalidad ha llegado a su fin luego de que el Daily News de Nueva York publicara una serie de historias de primera plana en relación a que las mujeres topless se estaban «apoderando» del Times Square.

«Esta situación cambiará, eso se los garantizo», les dijo recientemente de Blasio a los miembros de la prensa. «No lo voy a tolerar, vamos a cambiar las cosas».

«Este es un asunto serio», dijo el gobernador Andrew Cuomo en una entrevista telefónica con NY1.   «Yo estuve durante la mala época del Times Square y esto me está empezando a recordar esa mala época».

Esa es una exageración. La «mala época del Times Square» era una pesadilla moral y de seguridad pública, donde los cines para adultos abundaban y un verdadero ejército de prostitutas, traficantes de droga, estafadores, ladrones y atracadores saturaban las calles hasta bien entrada la década de 1990. En el escenario actual se ve a gente de la calle menos aterradora.   Además de las mujeres pintadas, el Times Square cuenta con un grupo de personajes con disfraces, quienes les ofrecen a los niños la oportunidad de tomarse una foto con el Hombre Araña, Batman, Buzz Lightyear o Elmo… una vez más, a cambio de una propina.

En contraste con los desnudos, los personajes disfrazados en ocasiones hacen contacto físico, enfrentándose contra los espectadores molestos y mezclándose con los superhéroes de la vida real de la policía de Nueva York. Un personaje vestido como Cookie Monster recientemente fue arrestado por presuntamente manosear a una turista adolescente y los policías arrestaron a mujeres vestidas de Minnie Mouse y Hello Kitty cuando se pelearon por dinero.

Le pregunté a James O’Neill, el funcionario de más alto rango del Departamento de Policía de Nueva York, en relación a si veía un problema serio de desorden debido a los desnudos.   «Esto es más una molestia que un problema de la delincuencia.   Es un problema de aglomeración», me dijo.

También es cuestión de dinero.   Los negocios del Times Square —sin mencionar compañías como Disney, horrorizada por el uso sin autorización de sus personajes de marca registrada— se han quejado sobre los personajes con disfraces durante años.   Sin embargo, los tribunales estadounidenses —incluyendo la Corte Suprema, desde 1974— han sostenido que la expresión artística está protegida por el derecho de la Primera Enmienda a la libertad de expresión y que caminar por todas partes como Elvis o Iron Man, aunque no exactamente arte de alta categoría, está cubierto bajo la misma protección legal.

Las actuaciones de desnudos es una expresión artística, según el Tribunal Supremo.   Además, la ley de Nueva York permite que los hombres y mujeres legalmente puedan andar en topless en público.

Otra serie de fallos judiciales ha determinado que pedir limosna pacíficamente —pidiendo propinas— también es una forma de libertad de expresión constitucionalmente protegida.

Junta todos los casos y el resultado es lo que tenemos actualmente en el Times Square: a los personajes disfrazados y mujeres desnudas se les permite estar allí, y si piden una propina (en lugar de cobrar una tarifa como una empresa), no es violar la ley.

Los principales colaboradores de Bill de Blasio, frustrados por su incapacidad para prohibir o restringir las actuaciones de las mujeres y personajes disfrazados, están considerando el paso radical de simplemente eliminar la plaza pública en la que se realicen las operaciones.

«Preferiría simplemente enterrar esa maldita cosa y dejarla como estaba», según Bill Bratton, comisionado del Departamento de Policía de Nueva York, le dijo recientemente a la estación de radio 1010 WINS, al referirse a una época en la que aún no se había creado la actual plaza, cuando el centro del Times Square era una vía para el tráfico de automóviles.

Las palabras de Bratton provocaron una reacción inmediata por parte de los defensores de transporte, pero la administración aún tiene un as bajo la manga menos severo: declarar la plaza de concreto como áreas verdes y transferirle el control al departamento de parques de la ciudad.   Según la ley, los parques no son espacio público como las aceras.   Las ciudades pueden limitar quiénes pueden estar ahí y qué tipo de actividades se pueden realizar.

Sería una vergüenza si el alcalde opta por eso.   El movimiento y la energía del Times Square y lugares como ese —y sí, las payasadas cursi y de mal gusto de algunos «artistas»— son parte de lo que lo hace un mercado robusto de ideas y culturas.

A todos les gusta la libertad de expresión hasta que escuchan algo que realmente no les interesa, pero la Constitución no se trata de eso.   El verdadero reto es apoyar el derecho de las personas a decir y hacer cosas en público que podrían parecer tontas, censurables, odiosas o incluso obscenas.   Esa lucha que inició hace mucho tiempo, la cual se refleja en las mujeres desnudas del Times Square, no solo tiene que ver con la decencia: es un pequeño, pero importante ejercicio de democracia.