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Noticias de EE.UU.

No, ISIS no representa el islam

Por Salam Al-Marayati

Nota del editor: Salam Al-Marayati es el director ejecutivo del Consejo Musulmán de Asuntos Públicos. Las opiniones expresadas son exclusivamente suyas.

(CNN) — El Estado Islámico en Iraq y Siria continúa haciendo noticias mediante la violación del islam y los derechos humanos. La semana pasada llegaron informes que decían que ISIS había destruido el preciado Templo de Bel, una semana después de que publicaron imágenes de la destrucción del templo de Baal Shamin. El mes pasado también fue testigo de informes de cómo ISIS ha creado, en efecto, una “burocracia de violación” mientras que esta semana se cumple un año desde que el periodista Steven Sotloff fue decapitado.

La lista de horrores es larga. Tristemente, también muestra nuestro fracaso colectivo como humanidad para responder apropiadamente al extremismo. ISIS está fijando la agenda y poniendo de relieve nuestra ineptitud en el proceso.

Consideremos, por ejemplo, cómo ISIS ha estado obligando a las mujeres étnicas yazidíes a la esclavitud sexual, una práctica que dice que tiene sus raíces en la precedencia histórica. Tal afirmación es absurda y falsa; sin embargo, la revelación ha estimulado un debate sobre la esclavitud sexual en el islam, como si la práctica mereciera alguna consideración en absoluto, y como si ISIS mereciera el tipo de legitimidad religiosa que le confiere el debate de sus proclamas.

La verdad es que desde una perspectiva doctrinal islámica, la esclavitud es una afrenta al estado natural de libertad en el que Dios creó a los seres humanos y que está relacionada con el primer pilar del islam (la declaración de fe). Todos los humanos son iguales ante Dios y solo se diferencian por sus buenas acciones.

En efecto, el Corán aboga por una salida de esta antigua practica de cautiverio humano, exigiendo el trato justo y humano de los esclavos como seres humanos y no como propiedad. También fomentó el acto de liberación de esclavos como un acto de adoración; la esclavitud está prohibida en todo el mundo y nunca debería ser reconsiderada si aceptamos la liberación como el valor más importante del islam.

Entonces, ¿por qué grupos como ISIS pueden utilizar dogmas anticuados para justificar el asesinato, la violación y crear una fachada de legitimidad religiosa?

El problema viene del hecho que organizaciones tales como ISIS y Boko Haram manipulan costumbres tribales y luego aplican un barniz islámico para racionalizarlos. Y es este acto deliberado de enturbiar la realidad el que yace en el corazón de la lucha de ideas dentro del mundo musulmán hoy en día.

Grupos como ISIS intentan explotar las malas interpretaciones de la doctrina para promover sus propios programas. Sin embargo, mientras algunos eruditos musulmanes han denunciado las falsas afirmaciones de ISIS, otros permanecen en silencio sobre la cuestión de abolir prácticas tan atroces o, peor aún, sugieren que los musulmanes están cometiendo un pecado cuando piden que abandonemos prácticas que deberían pasar a la historia. Las formas modernas de esclavitud tales como el concubinato y la trata de personas son una abominación.

Es evidente que, con demasiada frecuencia, ISIS lidera la conversación, lo que deja a los musulmanes estadounidenses enfrentando un doble desafío.

Para empezar, los musulmanes estadounidenses sistemáticamente deben hacer más para definir el islam al público en general, en lugar de simplemente responder a cada atrocidad cometida por un grupo extremista. ISIS debería ser tratado con una credibilidad no mayor que la de cualquier otro grupo de fanáticos.

En segundo lugar, los eruditos musulmanes (incluyendo, espero, más mujeres eruditas) deben conectarse con las comunidades a fin de producir la erudición que refleje las realidades de hoy, separando las costumbres tribales del pasado que el islam eliminó, como la esclavitud, de la esencia real del islam, la cual se basa en los principios de la justicia, la liberación y la compasión.

En contra de lo que muchos creen, la jurisprudencia islámica no es una ley rígida e inmutable basada en reglas inalterables escritas hace siglos. En lugar de eso, es una jurisprudencia flexible y dinámica totalmente compatible con el esquema moderno de los derechos humanos.

De hecho, el islam como una religión se desarrolló como una religión para reformar la sociedad y elevar sus normas y prácticas culturales más próximas a los ideales del Corán de la libertad y la igualdad. Así que volver a la esencia original del islam es dignificar a la humanidad, traer la misericordia al mundo y establecer la justicia en los terrenos en los que radicamos. Cualquier cosa que viola esos principios debe encontrarse con una fuerte oposición de parte de los musulmanes.

Con esto en mente, los musulmanes deben hacer todo que esté a su alcance para superar las prácticas misóginas, maníacas y enloquecedoras que se visten como islámicas y señalan hacia una costumbre tribal del pasado. Esto es algo en lo que debemos ser explícitos: cualquier persona que trata de justificar y racionalizar la esclavitud y/o el abuso sexual no pertenece a nosotros y nosotros no pertenecemos a él.

No necesitamos fatuas para entender que la violación, el asesinato, la corrupción y la tiranía están equivocadas… el islam es sobre el pensamiento libre, y todo lo que va en contra de esa libertad de pensamiento va en contra de la voluntad de Dios. Como dice el Corán: “Dios ordena la justicia y la bondad y generosidad, y prohíbe todo lo que es vergonzoso y lo que va en contra de la razón”.

El islam debe ser visto como un soplo de aire fresco, un refugio de la guerra y la persecución, ya sea a manos de los gobernantes religiosos o seculares. A menos que los expertos y los políticos dejen de darle a ISIS tanta atención, entonces los esfuerzos por compartir este mensaje serán socavados.

Las interpretaciones dominantes del islam deben ser vistas como los portaestandartes de la fe y a favor de cualquiera que esté oprimido y en sufrimiento. Los extremistas, junto con su visión distorsionada de la fe, deben ser rechazados y considerados irrelevantes.