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Televisión

TV y democracia

Por Camilo Egaña

(CNN Español) — Hay gente que vive de la televisión, los hay que solo quieren salir en la pantallita y hay un tercer grupo –una especie en peligro de extinción- que trabaja en serio para la televisión.

Los que forman parte de ese último grupo, garantizaron el debut del comediante estadounidense Stephen Colbert como presentador del ‘Late Show’ de CBS, una de las tres grandes cadenas del país.

Colbert tiene sobre sí una misión (casi) imposible: suceder a David Letterman, que se despidió de los televidentes en mayo pasado después de más de seis mil emisiones.

Los late show o programas nocturnos forman parte de la cultura popular en Estados Unidos, son espacios que combinan en dosis milimétricamente calculadas, el chiste, la crítica sociopolítica y las celebridades. Y es habitual que hasta el presidente comparezca en esos programas.

Con dos invitados, George Clooney, un actor  liberal y Jeb Bush, político conservador hasta la médula, Colbert comenzó su viaje hacia el paraíso o el infierno. Al margen de los niveles de audiencia, incluso al margen de lo que haya conseguido o no en ese primer programa, Colbert ha demostrado algo que en buena parte del mundo se ignora, que la televisión puede ser un espacio de convivencia democrática, que la política es un asunto de sensibilidad y que es además, una construcción estética.

Los late shows de la televisión estadounidense, con todas sus luces y sombras, demuestran cada noche que hablando se entiende la gente. El resto, sale sobrando.