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(CNN Español) - Libros de texto, manuales corporativos, ciudadanos, gobiernos, ONG y el sector privado coinciden en señalar la creciente relevancia de la responsabilidad social empresarial, un aspecto que gana terreno en el mundo de los negocios y, en particular, en América Latina.

Desde la contribución activa al mejoramiento social, económico y ambiental del entorno en el que operan, la responsabilidad social empresarial aspira a lograr que las empresas sean más competitivas, éticas y sostenibles en el tiempo. Ahora, ¿deben las empresas aportar a sus comunidades más allá de la venta de un producto o servicio? ¿Qué pueden hacer para mejorar sus respectivos entornos? ¿Es la empresa privada la solución a muchos de los problemas sociales?

Con el objetivo de dar respuesta a estas y otras preguntas, viajamos con el equipo de Fuerza en Movimiento a Centroamérica, donde descubrimos los casos de tres compañías con una fuerte impronta social.

“Debemos llevar la responsabilidad social en el ADN; no puede ser opcional”, me apuntó Roberto Simán, presidente ejecutivo del Grupo Agrisal, que cuenta con 1100 empleados, ventas anuales en torno a los 100 millones de dólares y negocios inmobiliarios y hoteleros dentro y fuera de El Salvador. Ejemplo de inserción laboral y fomento de la empresarialidad, Agrisal, cuya sede está ubicada en la pequeña Colonia Escalón, fundó la Asociación La Escalón para crear y fortalecer pequeñas y medianas empresas de la zona, afectada por la inseguridad, el tráfico, los problemas de imagen urbana y la exclusión social.

En Managua, Nicaragua, dimos con el Grupo LAFISE, un caso paradigmático de educación y acceso a la tecnología en zonas marginales. Con seis mil empleados y activos por 3600 millones de dólares, la compañía estima que para atacar muchos de los problemas sociales en la región es preciso empezar por la educación. Para ello, creó la Fundación Zamora Terán, que, en el marco del programa “Una computadora por niño”, ha beneficiado desde 2009 a más de 135 escuelas y 42 mil menores en todo el territorio nicaragüense.

En Costa Rica, finalmente, conocimos la audaz apuesta de Florida Ice & Farm, con negocios en bebidas y alimentos, hotelería y ventas minoristas, para atacar el problema de la nutrición en Centroamérica: la creación de una empresa social, Nutrivida, como vehículo de solución. Según Gisela Sánchez Maroto, su fundadora, “la estrategia de una empresa debe incorporar el valor social y el valor ambiental como parte del negocio, del día a día”.

Desde la contribución activa al mejoramiento social, económico y ambiental del entorno en el que operan, la responsabilidad social empresarial aspira a lograr que las empresas sean más competitivas, éticas y sostenibles en el tiempo

Xavier Serbiá