(CNN Español) - Las autoridades venezolanas permanecen en alerta tras el reporte de cinco ataques con granadas contra cuerpos policiales venezolanos en 48 horas.

Hasta el momento se han detenido a dos personas presuntamente relacionadas con uno de los sucesos.

El más reciente ataque fue el ocurrido contra la fuerza policial conocida como Polimiranda en la noche del domingo en La Urbina, en el este de la Gran Caracas, Estado Miranda.

Según las autoridades, en total se utilizaron 7 artefactos explosivos contra cuerpos policiales en tres estados. Informaron de al menos 4 civiles y 8 agentes heridos.

Una de las hipótesis de las autoridades es la retaliación de las bandas criminales por operaciones policiales.

Según la policía del estado Miranda, con este ataque suman 15 los perpetrados con artefactos explosivos, entre ellos dos contra Polimiranda.

Esto en lo que va de 2015 y tan solo en la Gran Caracas.

En el marco de estas acciones, suman 15 los fallecidos, 4 de ellos efectivos de seguridad y 11 civiles.

En Venezuela, el único proveedor de granadas es la Compañía Anónima Venezolana de Industrias militares, CAVIM. Según la ley, sólo tienen acceso a ellas los militares.

“Aquí no se sabe quién controla las armas y aquí no se sabe cómo se llega a tener una delincuencia organizada, armas que son exclusivas de las fuerzas de seguridad del estado venezolano”, Gerardo Blyde, alcalde del municipio Baruta-Las Mercedes.

CNN planteó esas preguntas ante los ministerios de Interior y Justicia y Defensa, sin hasta ahora recibir respuesta.

La fiscalía venezolana coordina las diligencias y la investigación que realiza la policía científica.

Para el experto en criminalística Fermín Mármol García, “desde el punto de vista jurídico penal, más allá de ser un delito contra la delincuencia organizada es un delito que puede tipificarse perfectamente como una actividad terrorista en Venezuela”.

Según cifras ofrecidas por el Ministerio de Interior y Justicia en Venezuela, en el primer semestre de 2015 la tasa de homicidios se ubica en 62 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo.