Edificios dañados en el pueblo de Talbisseh, en la provincia de Homs. Aviones rusos realizaron ataques aéreos en tres provincias, incluyendo Homs, junto con aeronaves del régimen. (AFP/Getty Images)

(CNN) - El juego de poder de Rusia en Siria dejó al gobierno de Obama en conflicto el miércoles, cuando Estados Unidos envió mensajes contradictorios sobre los ataques aéreos no coordinados de Moscú en la nación devastada por la guerra civil.

La Casa Blanca le restó importancia a la decisión de Rusia de lanzar los ataques sin coordinar con EE.UU., y el Departamento de Estado dijo antes de los ataques que la participación de Rusia en Siria podría ser una oportunidad. Sin embargo, el Pentágono criticó la intervención y sugirió que el respaldo de Moscú a su aliado cercano, el presidente sirio Bachar al Asad —quien parece está perdiendo su control del poder— solo encenderá la guerra en el país y podría retrasar los esfuerzos por derrotar a ISIS.

Las diferencias generan preguntas en torno a la naturaleza precisa de la estrategia de EE.UU. para contrarrestar a ISIS en Siria. Los republicanos critican a la Casa Blanca por cederle el terreno a Rusia, incluso cuando algunos observadores sugirieron que Estados Unidos estaba dejando que el presidente ruso Vladimir Putin ganara un punto de apoyo a fin de atraparlo a él y no a soldados estadounidenses en el sangriento conflicto.

Rusia le dio a Estados Unidos un aviso de solo una hora en relación a que estaría lanzando ataques aéreos en la ciudad de Homs, al oeste de Siria, el miércoles en la mañana, y le indicó a los aviones estadounidenses —los cuales se encuentran ahí para luchar contra ISIS— que tenían que salir del espacio aéreo sirio.

Estados Unidos se rehusó a hacerlo, pero tener a ambas fuerzas aéreas operando en el país genera el espectro de percances militares entre los dos poderes. Estados Unidos había anticipado sostener conversaciones con el ejército ruso sobre la "supresión del conflicto", para que no hubiera un traslape involuntario, pero no se cumplió con esa expectativa. Sin embargo, parece que las pláticas entre las fuerzas armadas se llevarán a cabo tan pronto como el jueves.

De igual forma, el presidente Barack Obama recibió aclaraciones por parte de Putin en una reunión el lunes en relación a que los ataques rusos se enfocarían en ISIS, como EE.UU. lo desea, en lugar de dirigirse a las fuerzas de la oposición que luchan contra al Asad, un importante aliado ruso. Pero esa expectativa tampoco se cumplió.

El secretario de Defensa, Ashton Carter, dijo el miércoles que los ataques rusos, los cuales según el Kremlin iban dirigidos a terroristas, aparentemente no dieron contra objetivos bajo el control de ISIS, que opera en el norte y el este del país.

'Gasolina al fuego'

El miércoles, Carter le dijo a los reporteros en el Pentágono que los ataques aéreos rusos equivalían a "lanzar gasolina al fuego" en Siria y que las medidas, sin que hubiera un esfuerzo paralelo por reemplazar al presidente sirio Bachar al Asad, podrían "encender la guerra civil en Siria".

Pero la Casa Blanca le restó importancia a la decisión de Rusia y a sus peligros.

"Pienso que los rusos han dejado en claro que no están interesados en provocar un conflicto", dijo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest. "Sus acciones hasta ahora indican que eso es lo que ellos creen".

Y a diferencia de Carter, quien describió los medios rusos para informar a EE.UU. sobre el inicio de los ataques aéreos como "poco profesionales", Earnest hizo caso omiso de cualquier violación en el proceso, al afirmar que el nivel de "disgusto y sorpresa" en la Casa Blanca por las medidas de Rusia era "bastante bajo", considerando el constante apoyo de Moscú hacia al Asad.

Funcionarios en la Casa Blanca dijeron que ellos estaban esperando ver cómo resultan los avances de Rusia en los próximos días, y estaban seguros de que las conversaciones entre los funcionarios militares de ambos países ayudarían a evitar conflictos en el aire, incluso cuando algunos analistas militares cuestionaron la efectividad de esas posibles conversaciones.

"¿Cómo coordinas a un nivel muy táctico con los rusos, con quienes no tenemos experiencia en absoluto?", se preguntó el exgeneral Spider Marks, analista militar de CNN.

"Durante años hemos tenido líneas de acceso directo y líneas rojas en niveles muy altos", dijo. "Pero estoy hablando de controladores en tierra, de pilotos y aviones que avanzan a la velocidad del sonido, más allá de eso, y que posiblemente se dirigen a objetivos similares. No tenemos experiencia con eso".

Y algunos de los que durante mucho tiempo han criticado la política de EE.UU. en Siria expresaron que la más reciente actividad rusa demostraba las deficiencias del enfoque del gobierno.

Los ataques rusos son "la consecuencia inevitable de palabras vacías, de no respetar las líneas rojas, de una influencia moral empañada, de liderar desde un segundo plano y de una falta absoluta de liderazgo estadounidense", dijo el presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, John McCain, republicano de Arizona, en el pleno del Senado.

Y el representante Mac Thornberry, el homólogo de McCain en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, hizo eco de sus comentarios en CNN: "En mi opinión, pareciera que el gobierno está dispuesto a simplemente agotar el tiempo. Y aunque todavía les queda más de un año, no quieren involucrarse".

"Ellos solo permanecerán inactivos y dejarán que pase lo que tenga que pasar", continuó. "El problema es que cada vez más, el mundo está cayendo en un espiral fuera de control, y parece que esta Casa Blanca ni siquiera quiere hacer algo al respecto".

Ciertamente, muchos de los críticos reniegan que la Casa Blanca —frustrada por la falta de progreso en Siria y aparentemente incapaz de generar una solución efectiva— está dispuesta a permitir que Putin se involucre en el conflicto con la esperanza de que él pueda frenar el derramamiento de sangre.

Moscú busca reafirmar a al Asad

Earnest respondió al aseverar que los ataques aéreos de Moscú eran un intento por reforzar a al Asad, y no eran una medida para llenar un vacío de poder en el Medio Oriente.

"Rusia ha tratado a Siria como un estado cliente durante bastante tiempo", dijo. "Hace cinco años, ese estado cliente era bastante estable, y ahora mismo, ese estado cliente se encuentra en un profundo caos, donde el líder que han apoyado durante años está perdiendo su control del poder. Y creo que ese es un indicio bastante claro de que Rusia no exhibe su poder cuando de Siria se trata".

Pero algunos analistas sugieren que Rusia ya podría tener el control al tomar la iniciativa en Siria.

"Independientemente de cuánto nos quejemos sobre la intervención rusa, o qué tan escépticos nos sintamos en relación a que en realidad pueden tener éxito, el hecho es que ellos han tomado el control de algunos aspectos de la situación", dijo Vali Nasr, decano de la Escuela de Estudios Avanzados Internacionales en Johns Hopkins.

"Ellos han sido mucho más agresivos en hablar con todos, y todos han estado dispuestos a hablar con ellos, mientras que en el caso de Estados Unidos, hemos estado hablando acerca de hacer diplomacia, pero nuestra diplomacia en realidad no ha sido puesta en práctica".

Los rusos hicieron un acuerdo con Siria e Iraq para compartir información y llevaron a cabo su propia reunión sobre contrarrestar el extremismo el miércoles luego de rechazar la cumbre de Obama sobre el mismo tema el martes.

El miércoles, Carter expresó escepticismo en relación con las maniobras de Rusia.

"Mi problema es que no entiendo lo que están haciendo", dijo Carter el miércoles. "Me parece que mi problema es que creo que lo que están haciendo va a fracasar y es contraproducente".

Pero en otras partes del gobierno, la perspectiva de que la estrategia de Rusia podría fracasar se vio de manera implícita como una posible apertura.

Ante la pregunta que le hizo Elsie Labott de CNN antes de los ataques aéreos en relación a si Putin estaba creando nuevas realidades en el terreno en Siria que le están cerrando el paso a Estados Unidos, el secretario de Estado John Kerry estuvo fuertemente en desacuerdo.

"No veo cómo nos limita en lo más mínimo; de hecho, creo que abre más opciones. Pero creo que le complica mucho la vida al mismo Putin", dijo. Si va a unirse con Asad y con Irán y Hezbollah, va a tener un problema muy serio con los países sunitas en la región. Y eso significa que incluso podría convertirse en un blanco para esos yihadistas sunitas".