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Política

Joe Biden niega haber tomado ventaja política de muerte de su hijo

Por Stephen Collinson

WASHINGTON (CNN) — Para Joe Biden, esto se trata de algo más que Beau.

Es probable que Biden hubiera saltado a las primarias democráticas meses atrás si el último deseo de su amado hijo mayor de que él entrara en otra contienda por la Casa Blanca fuera el único factor en sus deliberaciones políticas.

Sin embargo, Biden también tiene una lista de obstáculos profundamente políticos y prácticos que resolver antes de decidir si entra a la contienda, lo cual ya se ve como una batalla cuesta arriba en contra de los candidatos democráticos declarados, Hillary Clinton y Bernie Sanders. Una fuente cercana al vicepresidente dijo que habrá una “conversación familiar” este fin de semana para discutir su candidatura.

Biden debe considerar si su entrada tardía en la contienda lo dejaría demasiado atrás en la recaudación de fondos y en la organización para montar una campaña, luego identificar un camino auténtico de apoyo que pudiera guiarlo hacia la nominación… y también considerar si haría enojar a los demócratas ante la probabilidad de debilitar a Clinton, a quien muchos en el partido todavía ven, a pesar de su problemática campaña, como la candidata más probable y, potencialmente, la primera mujer presidente.

Y luego talvez está la pregunta más esencial… ¿será que su apesarada familia realmente está preparada para las dificultades de una campaña presidencial?

Pero esas consideraciones fueron eclipsadas por un martes de frenesí en Washington debido a un reporte que sugieren que Biden personalmente habló del deseo que tenía su hijo, de verlo postularse por tercera vez para la Casa Blanca, con el columnista del New York Times, Maureen Dowd.

El reportaje, en Politico, planteó la pregunta de que si Biden estaba usando este último deseo de su hijo en el lecho de muerte como una ventaja política.

Pero David Axelrod, un analista político sénior de CNN que conoce bien a Biden luego de trabajar con él en la Casa Blanca de Obama, dijo que semejante idea era incorrecta.

“Simplemente no creo en la interpretación de que él intentaría y, esencialmente, politizaría lo que fue uno de los eventos más espantosos de su vida”, dijo Axelrod.

La oficina de Biden emitió un comunicado por medio del cual rechazó vehemente la historia.

“La conclusión de la historia de Politico es que es categóricamente falsa y que la caracterización es ofensiva”, dijo un funcionario de Biden bajo condición de anonimato.

El vicepresidente es conocido por abrir su corazón

Tal es el afecto que sienten por Biden, y los sentimientos de protección que fomentó después de su profunda pérdida personal, que pocos demócratas estaban dispuestos a hablar de la historia de Politico o debatir si Biden estaba explotando su dolor para beneficio político.

Algunos sí reconocieron que el tema de la muerte de su hijo, de hecho, se había envuelto estrechamente en el proceso de toma de decisiones de su postulación… y que sus comentarios públicos sobre este tema se han convertido en simple política por la naturaleza misma de su posición.

Pero Biden es conocido por su locuacidad, y no sería inusual para él haber abierto su corazón con una figura importante… especialmente una que él ha conocido durante años, tal como Dowd, incluso si él no estaba tratando de decir algo importante en el área política.

De hecho, The Wall Street Journal recibió los primeros informes sobre la petición emocional que Beau Biden le había hecho a su padre para que se postulara contra la maquinaria de los Clinton. El reportaje del periódico fue publicado a finales de junio, un mes después de la muerte de Beau Biden, pero la información no parecía venir del mismo vicepresidente.

Pero mientras la agonía pública de Biden por la muerte de su hijo es claramente auténtica, la manera inspiradora –y pública– en la que él ha procesado su dolor le ha ayudado a redefinir su imagen pública de manera que podría ser una ventaja en una campaña presidencial.

Biden ya no es visto principalmente –o al menos hasta que entre al implacable ambiente de la campaña– como una especie de charlatán, un hombre que tiende a meter la pata conocido por una interminable retórica.

En cambio, ahora parece más un estadista que ha conquistado los golpes más duros de la vida y todavía está de pie.

Él llegó a ese punto a través de una genuina manifestación de duelo, cuando en los eventos se veía devastado por la pérdida de Beau después de su muerte, al expresar sus sentimientos de manera comprensiva en el sofá de Stephen Colbert y luego al alimentar una nueva especulación acerca de su futuro político con un notable discurso en Pittsburgh el día del trabajo.

De hecho, Biden ofreció a los estadounidenses una ventana hacia su alma, y ​​una lección de dignidad que impresionó a las personas en ambos lados de las severas divisiones políticas de la nación.

¿Acaso la reciente postura de Biden le ayudaría con los votantes?

Un resultado de los emotivos ensayos de Biden a lo largo de los últimos meses es recordarle a los estadounidenses la manera en que la tragedia ha acechado su vida –su esposa y su bebita murieron en un accidente automovilístico poco después de que él fue elegido para el Senado en 1972– y su fortaleza para superar la profunda desgracia personal. Esto le ha dado el tipo de atractivo auténtico que muchos políticos –como Clinton, por ejemplo– pasan años tratando de transmitir.

Pero si efectivamente Biden hubiera estado intentando ganar puntos políticos al hablar de la muerte de su hijo, no es probable que esto pudiera representar una apuesta segura.

James Campbell, analista nacional de las elecciones de la Universidad de Buffalo, Nueva York, dijo que si bien el duelo público de Biden podría hacer que los votantes se mostraran más comprensivos con él, sería poco probable que esto remodelara la lógica política que decide las elecciones.

“Creo que el hecho de que él es una figura con mucha empatía ya es parte de sus fortalezas, y él parece muy agradable. La tragedia que ha atravesado únicamente destaca esa cualidad”, dijo. Pero será algo a muy corto plazo. Mientras que la gente, obviamente, se mostrará muy comprensiva con él a causa de ello, no creo que los votos de muchas personas cambien por esa razón”.

Además, la idea de que Biden encuentre una razón para postularse para presidente en la muerte de su hijo, también pone a prueba la credulidad. Después de todo, en el pasado él ha montado dos campañas para llegar a la Casa Blanca de corto alcance que no han tenido éxito y no ha ocultado que le encantaría el puesto más alto.

Sus amigos han dicho que Biden cree que él es el único calificado para ser presidente en este momento, después de dos mandatos como vicepresidente y después de acumular años de experiencia en política exterior en el Senado.

Pero si Biden entrara en la contienda, cualquier sentimiento perdurable de cariño hacia él sería probado por la realidad de las políticas de elección… sus antecedentes, sus relaciones familiares y las relaciones de negocios con sus socios serían un blanco.

“Él ha estado presente en la política durante suficiente tiempo como para saber que las personas siempre son más amables antes de que pongas un pie en el campo de batalla que después de eso”, dijo Axelrod. “Las personas que dijeron que estarían apoyándote de repente se retiran a una buena distancia”.

Otra consideración que pesa en contra de que Biden se postule, son las políticas desafiantes. A pesar de que aún no está en la contienda, los rumores de su posible candidatura han estado circulando durante meses. Biden va detrás de Clinton en la mayoría de las encuestas nacionales por 20 puntos y va a la zaga del senador por Vermont, Bernie Sanders, quien está presentando una fuerte e inesperada contienda en la izquierda del partido.

No está claro si el vicepresidente cuenta con el apoyo suficiente que pueda impulsar su candidatura hasta las próximas elecciones primarias. Su experiencia en el 2008, cuando ganó menos de 1% en los caucus de Iowa, podría ser un mal presagio.

La candidatura de Biden tendría un gran efecto dominó

Biden también debe responder satisfactoriamente a otra gran pregunta: ¿Existe el suficiente apoyo de los donantes demócratas para financiar un frenético esfuerzo de tres meses para construir una operación política en los estados de votación temprana?

Si de hecho ingresa a la contienda, sería concebible que Biden consiguiera votos de los demócratas de Sanders que están apoyando al socialista de Vermont sencillamente por su antipatía contra la exsecretaria de Estado. Pero existe mucha más evidencia de las encuestas que sugieren que él percibiría el apoyo que tiene Clinton… con quien trabajó en el gabinete de Obama y con quien aparentemente tiene unas cuantas diferencias políticas de peso.

Además, él puede estar considerando el impacto sobre su legado político en un partido en el que Clinton es vista como alguien que tiene una auténtica oportunidad para hacer historia como la primera mujer presidenta.

Y una de las razones centrales, pero no expresadas, de una campaña de Biden, sería la idea de que él estaría en una posición ideal si los problemas de Clinton –respecto a una controversia de un servidor personal de correos electrónicos– condujeran a cuestiones legales que pudieran paralizar su campaña.

Sin embargo, cualquier sugerencia de que esa sea su motivación real, podría alejar a los sectores clave del partido.

“Tú no te postulas para presidente con la esperanza de que alguien más caiga”, dijo Brent Budowsky, un operativo demócrata veterano y columnista en un periódico. “Las mujeres que apoyan a Hillary se enfurecerían frente a una candidatura buitre de Joe Biden”.